sábado 21  de  febrero 2026
Puerto Rico

La renuncia de Roselló en Puerto Rico, ¿suficiente para que termine la crisis política?

Ricardo Roselló aceptó dimitir como gobernador luego de casi dos semanas de protestas y una aguda crisis política, provocada tras publicarse una serie de mensajes ofensivos
Por ROGERIO MANZANO

Roselló claudicó. No pudo soportar la presión en las calles, no pudo contener la crisis política. Aún pudo haber hecho algo mejor: nunca haber escrito esos mensajes. Pero no lo hizo, y lo ha pagado caro.

Luego de filtrarse el contenido de una sala chat de la aplicación de mensajería Telegram, donde el gobernador y un grupo funcionarios masculinos de su gobierno intercambiaban frases cargadas de vulgaridad, groserías, insultos misóginos, agravios homofóbicos y otras burlas e improperios contra políticos, periodistas, artistas y figuras públicas, se desató una cascada de acontecimientos que fue in crescendo en la medida en que la noticia trascendió de los medios de prensa a las redes sociales.

Lenguaje obsceno

Lo peor para Roselló no fue que llamara “p…” a una política de Nueva York, de ascendencia boricua; calificara de “de hija de p…” a la alcaldesa de San Juan o que sus ejecutivos se mofaran de la homosexualidad de Ricky Martin, sino que la ira de los puertorriqueños primero incendiara Twitter, Facebook e Instagram, y de ahí se trasladara hacia las calles.

Unos días antes del 13 de julio, fecha en que el Centro de Periodismo de Investigaciones de Puerto Rico (CIP) divulgara cerca de 900 páginas con el texto de los mensajes, varios exfuncionarios gubernamentales fueron detenidos y puestos bajo investigación por corrupción y fraude. Todavía los puertorriqueños ni siquiera se habían logrado recuperar de los embates originados por el huracán María, y de lo que percibían como un mal manejo de la administración local frente a la situación de desastre ocasionada por el fenómeno meteorológico.

Las buenas circunstancias no estaban precisamente del lado del gobernador. Roselló solo atinó a pedir perdón.

Pero los boricuas estaban cansados. No querían oír hablar de arrepentimientos. Demandaban respuestas a la difícil situación económica en la isla, sumergida en la bancarrota y convulsionando en una extenuante recesión desde hace más de una década. La “guillotina política” se instaló frente a La Fortaleza, residencia oficial del gobernador en San Juan. Día y noche, manifestación tras manifestación, el pueblo reclamaba justicia.

“Yo estoy feliz que está pasando esto”, le confesaba una jubilada a la Agencia AP, mientras señalaba a los manifestantes que exigían a gritos la renuncia del gobernador. “Veo un pueblo decidido. Veo un pueblo que no se deja. Vamos a limpiar el Gobierno”.

Artistas fueron caudillos

De pronto los artistas también entraron al escenario. Se convirtieron en caudillos, unieron sus voces, no para cantar, sino para exigir.

"Le reclamo al gobernador de Puerto Rico que renuncie a su cargo, que entregue el poder pacífica razonable y diplomáticamente, que le dé paso a nuevos líderes para que dirijan nuestra nación de la forma correcta", afirmó Daddy Yankee.

"Las imágenes de un Puerto Rico unido por sus voces para demandar sus derechos, denunciar la injusticia, y la insensibilidad de un Gobierno que ha traicionado a su pueblo, es el acto de valor y el legado más grande que podemos dejar como ciudadanos del mundo", escribió Marc Anthony.

Y así también se solidarizaron otros como Olga Tañón, Ricky Martin, Luis Fonsi, Residente, Kany García, Benicio del Toro, Víctor Manuelle, Lenny Tavarez, Nicky Jam, Ozuna, Bad Bunny, Tommy Torres, Pedro Capó, etc.

Justo antes de la medianoche del miércoles 24 de julio, el gobernador emitió un mensaje a través de su cuenta oficial de Facebook: “A pesar de contar con el mandato del pueblo que democráticamente me eligió, hoy siento que continuar en esta posición representa una dificultad para que el éxito alcanzado perdure”. Luego informó que su dimisión sería efectiva a partir del 2 de agosto.

Rosselló se rendía. Esa decisión lo convirtió en el primer gobernador que renuncia al cargo en la historia moderna de Puerto Rico. La multitud estalló en vítores y cánticos. Era lo que esperaban. Por eso habían permanecido allí tanto tiempo, a pesar de los gases lacrimógenos, a pesar de las detenciones, a pesar del cansancio. Disfrutaron la victoria, su victoria.

Después de la tempestad, la calma. Al menos, en teoría, es lo que suele ocurrir en un medio natural. Pero en Puerto Rico las cosas siempre son diferentes. En todo caso, una isla es precisamente eso, un cosmos particular donde queda poco espacio para la improvisación, donde se reducen las alternativas.

La sustituta

Wanda Vázquez, de 59 años, exfiscal y secretaria de Justicia, está llamada a ser la primera sucesora para acceder al cargo que abandona Roselló, después que el secretario de Estado de la isla, Luis Rivera Marín, también renunciara por formar parte de los 12 hombres que participaron en la conversación filtrada. Pero no tiene un camino muy claro para acceder al puesto con tranquilidad. Ha sido blanco de fuertes críticas por su actitud ante los problemas que se le achacaban a la administración del gobernador saliente. Vázquez se encuentra frente a una olla hirviendo y sus decisiones pasadas le pueden jugar en contra.

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