miércoles 19  de  junio 2024
HISTORIA

Libro aborda éxodo de niños cubanos con la Operación Madrid

Con valiosos testimonios de los llamados 'niños de España', el libro "Cuando salí de Cuba" rescata del olvido un capítulo del exilio cubano poco abordado
Diario las Américas | GRETHEL DELGADO
Por GRETHEL DELGADO

MIAMI— Remberto Pérez jamás olvidará el día en que su madre lo sentó en la cama, en su natal Cuba, y le dijo: “Si cumples los quince en este país no te dejarán salir”. Este mismo dilema se repetía a lo largo de toda la isla en la década de 1960 entre familias que rechazaban el régimen de Fidel Castro y temían que sus hijos fueran reclutados obligatoriamente por el ejército una vez que cumplieran los 15 años.

Así nació un capítulo poco abordado del exilio cubano, citado por sus protagonistas como la Operación Madrid, cuyos pormenores recoge el libro Cuando salí de Cuba (Editorial Casa Vacía, 2023). Este se presenta en Miami el próximo 12 de mayo a las 7 p.m. en el Museo Americano de la Diáspora Cubana como parte de la tertulia "La esquina de las palabras", que organiza Joaquín Gálvez.

Aproximadamente entre 1966 y 1970 llegaron a España niños cubanos no acompañados. Eran menores de 15 años, pues sus padres temían que el régimen castrista los reclutara en las fuerzas armadas. Todo se desencadenó a partir de la Ley del Servicio Militar Obligatorio (SMO). La ley 1129 (del 26 de noviembre de 1963) establecía que los varones de entre 15 y 27 años estaban sujetos al llamado del SMO, de manera que si un joven era captado a los 15 años debía esperar hasta los 27 para poder salir del país.

“Los niños de España” tuvieron en el fraile franciscano Antonio Camiñas a su principal benefactor, en tanto coordinó su salida de la isla y posterior viaje a Estados Unidos. Su labor incansable para recaudar fondos y cuidar a estos jóvenes es parte esencial de este libro, que le sirve también de homenaje.

En España, los niños cubanos recibían ayuda de la Iglesia católica, el Gobierno español, el International Rescue Committee (fundado por Albert Einstein), la Fundación de Intercambio Hispano Americano, entre otras entidades y la bondad de muchos exiliados que ofrecieron donaciones y sus casas para alojar a los pequeños. Los principales albergues donde estuvieron los niños cubanos pertenecían al Frente de Juventudes de la Falange: El Escorial, Casa de Campo y Navacerrada.

Como indica Isabel García-Montón G. Baquero en un artículo de la Revista Complutense de Historia de América, “España, en la época de [Francisco] Franco, abrió las puertas a los cubanos, otorgando visados sin apenas requisitos”. Por ejemplo, la visa para entrar a México costaba 300 dólares, y la de entrada a España tenía un valor de 3 pesos cubanos.

A diferencia de la Operación Pedro Pan (en la que salieron unos 14.000 niños no acompañados a EEUU entre 1960 y 1962) en el caso de la llamada Operación Madrid, la mayoría de exiliados eran varones menores de 15 años. El padre Federico Capdepón, quien trabajó junto al padre José Luis Menéndez ayudando a fray Camiñas con los niños que partieron sin sus padres hacia España, calcula que fueron entre 4.000 y 5.000.

Un punto en común fue la labor de la Iglesia católica en las manos de monseñor Bryan O. Walsh en el primer caso, y del padre Camiñas, con “los niños de España”.

Como dijo el padre Capdepón en una entrevista en 2021 para este libro, “al igual que monseñor Walsh, aquí en Miami con los Pedro Pan, así fue Camiñas, nadie ha hablado de eso por cuarenta años”. Como dijo el padre Capdepón en una entrevista en 2021 para este libro, “al igual que monseñor Walsh, aquí en Miami con los Pedro Pan, así fue Camiñas, nadie ha hablado de eso por cuarenta años”.

De hecho, estos religiosos colaboraron juntos. Tal y como apuntó el historiador Víctor Andrés Triay, el campamento Sweet Dreams, en Miami, que a finales de los años 60 aún albergaba a los niños Pedro Pan tras el cierre de otros albergues como Matecumbe, acogió también a los que llegaban de España, “de modo que los de España y los de Pedro Pan coincidieron en esa etapa”.

“Cuando salí de Cuba dejé mi vida, dejé mi amor”

Uno de los momentos más emotivos para algunos niños que se encontraban en Madrid fue el día en que escucharon a Luis Aguilé cantar el tema “Cuando salí de Cuba”, lanzado en 1967 y que se convirtió en un himno para el cubano desterrado.

¿Por qué es necesario este libro? Para los hermanos Pérez se trata de un acto de justicia histórica y de compromiso con el exilio cubano.

“En realidad me sentía obligado desde hace mucho años. Me dolía que no se reconociera la extraordinaria labor del Padre Camiñas, el sacrificio de nuestros padres y el apoyo del exilio histórico, que está de moda criticarlo. También tenía pena por los dos niños que murieron en el anonimato”, dijo Remberto Pérez a Diario Las Américas. Estos niños fueron Ricardo González Valderrama y Antonio Andrés Laiz Gómez, fallecidos en 1967 a causa del tifus.

“El libro ha sido para mí un regalo de Dios”, acotó Pérez, fundador del club Kiwanis y parte de la directiva de la Fundación Nacional Cubano Americana. “El libro ha sido para mí un regalo de Dios”, acotó Pérez, fundador del club Kiwanis y parte de la directiva de la Fundación Nacional Cubano Americana.

Por su parte, su hermana María Luisa Pérez explicó a este medio que cuando decidieron escribir esta historia convidaron al historiador Ricardo Quiza y crearon un chat para comenzar a reunir testimonios. En enero de 2022, Diario Las Américas fue testigo de una de esas emotivas reuniones, en las que “los niños de España” se volvieron a ver tras 50 años.

“Muchas entrevistas se hicieron personalmente tanto en mi casa como en casa de los entrevistados; los que viven en otras ciudades o fuera del país se entrevistaron virtualmente”, dijo María Luisa sobre un proceso de investigación que tomó alrededor de dos años.

“Es duro verse solo”

El 24 de octubre de 1966 Israel de la Caridad González salió de Cuba: “En la aeronave hubo conmoción, muchos gritaban ‘ya estamos libres’, pero yo no quería expresar nada, al menos hasta que no llegásemos a España”. Como enfatizó, “el comunismo es una farsa que ha engañado a mucha gente, es una teoría que parece bonita, pero que no concuerda con la realidad que ese sistema impone”.

Israel no olvida aquel abrigo tan necesario para su estancia en España que le donó Martha Fernández, esposa del expresidente cubano Fulgencio Batista. Una vez en EEUU, como muchos otros exiliados, comenzó a trabajar desde los 16 años en un KFC, y luego rellenando máquinas de refrescos, todo mientras estudiaba. “Toda esa ‘platica’ la guardaba para cuando los viejos vinieran que tuvieran algo para empezar, y así fue”, apuntó.

Otro “niño de España”, Félix N. Lorenzo, recalcó la importancia de “que el mundo sepa que un régimen deshumanizante, en su más profunda naturaleza, se tragó nuestra niñez y adolescencia. Esta es una historia que se tiene que conocer porque es demasiado peso para cargarlo uno a solas en el alma”. Félix confesó sentir “un hueco en el corazón” lejos de sus padres. Mientras se secaba las lágrimas escribía cartas a su madre donde le decía “que todo estaba bien”. Su madre murió en Cuba 24 años después sin que el régimen le diera un permiso de salida.

Jorge L. Penedo guarda un doloroso recuerdo del día en que se despidió de sus padres en el aeropuerto. Militares del régimen castrista les decían a los que caminaban hacia el avión: “El avión está allí, el que mira hacia atrás o se ponga a llorar, se queda”. Como declaró, “no pude ver a mi familia ni moviendo el pañuelo de despedida. Eso lo he llevado dentro de mí por muchos años”.

Mario Arturo Delgado Fernández salió a España en 1970. Fue monaguillo en varias liturgias. En una ceremonia a la que asistió Franco, cuando el padre Camiñas se disponía a entregar el cuerpo de Cristo tuvo que hacer un alto para anunciar que los muchachos se habían comido las hostias. Mario confesó lo ocurrido en un ingenioso discurso que atrajo la atención de Franco, quien se le acercó para decirle “tienes una gran imaginación”. Delgado es cardiólogo y reside en Miami.

Lorenzo Cion “sufrió por partida doble los estragos del comunismo”. Sus familiares huyeron del régimen de Mao Ze Dong y más tarde tuvieron que huir de Castro. Llegó a España en 1967 y debió esperar hasta 1971 para entrar a EEUU con residencia.

Orestes Noda conoció desde muy joven la represión del régimen cuando su padre fue preso político. Sentenciado a 20 años, fue uno de los “plantados” que se negó a llevar el uniforme de preso común. Una vez en Madrid, le preguntó a un obrero español si con Franco había democracia y la respuesta de este se le quedó grabada para siempre: “¡Lo voy a mandar con Castro para que sepa lo que es democracia!”

“Es duro, man, es duro verse solo”, comentó Jorge Montelongo sobre su estancia en España. Luego, con sus padres en Cuba aún, Jorge tuvo que someterse a una operación a corazón abierto en Estados Unidos; su madre solo lo supo cuando se reencontraron y él se quitó la camisa para mostrarle la cicatriz.

“Huyendo de Fidel, ese monstruo comunista / a mi Cuba bella yo tuve que dejar. / Virgen de la Caridad, tú que dices la verdad / dime cuándo Cuba alcanzará la libertad”, dice una canción nacida en esos tiempos de exilio en España.

El exilio y el éxito

Como recoge Remberto Pérez en su introducción, “allí donde hubiese un cubano necesitado brotaba el desprendimiento de aquellos paisanos que huyeron de su patria tempranamente, por eso no ha de extrañarnos la repetición de estos nobles gestos a lo largo de más de sesenta años de destierro y que están en el ADN del expatriado cubano, el mismo que ha fraguado en la olla multicultural, pero sin olvidar a su gente”.

Remberto, en el Nueva Jersey de 1969, aprendió desde joven el valor del sacrificio, “con mis padres acabados de llegar, viviendo en un apartamentico feo y oscuro y siendo el único que en esos momentos estaba en condiciones para mantener a una familia de seis”.

No obstante, reconoció que a pesar de las dificultades y del trauma de separarse de sus padres, tuvieron la “posibilidad de llegar a los Estados Unidos, aclimatarnos a una nueva cultura y convertirnos en personas de bien, generalmente exitosas en cada uno de los campos en los que decidimos orientar nuestras vidas”.

Francisco Companioni es uno de los pocos niños que salió acompañado (con su hermana) en 1968 y reconoció la valentía de sus padres al dejarlos salir de Cuba primero hasta que se diera el reencuentro. Companioni, quien tuvo como mentor al hoy senador Bob Menéndez, se siente satisfecho por lo que ha logrado en el exilio: “he cenado con los reyes de España, he salido en la revista Hola, conocí a Donald Trump y trabajé para una de las más grandes compañías de origen latino radicadas en este país, codo a codo con Bob Unanue, uno de los CEO de Goya”.

Elio García, que salió solo de Cuba en 1969, vivió la represión del régimen con el encarcelamiento de su madre y su abuela, que pertenecían a la organización La Rosa Blanca. Una vez en Estados Unidos, sirvió con orgullo en el ejército por 20 años y es oficial de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA por sus siglas en inglés). “Si me hubiera quedado en Cuba hubiese caído preso eventualmente, porque aún de pequeño me daba alergia el comunismo”, aseveró.

Serafín Blanco salió hacia España en 1967 y tras unos meses llegó a Estados Unidos el día de Santa Bárbara, el 4 de diciembre, algo que nunca olvida. En Miami comenzó a estudiar y trabajar, vivía en un efficiency y se movía en bicicleta. Con 17 años se acercó al mundo de la empresa textil, hasta que en los años 90 fundó uno de los negocios más populares del exilio cubano, la tienda ¡Ño, qué barato!, en Hialeah.

La labor del padre Camiñas

Antonio Alberto Herminio Camiñas López nació el 25 de abril de 1914 en Remedios, en la provincia de Las Villas, al centro de Cuba. Tomó el hábito el 30 de octubre de 1934 en el Convento Bautista de Zarauz, en Vizcaya, España, donde hizo el noviciado. Entre 1950 y 1960 fue administrador de la publicación La Quincena. Se cree que salió de Cuba en 1961.

En España fue director ejecutivo de la Fundación de Intercambio Hispano Americano. Viajó en numerosas ocasiones a Estados Unidos a buscar fondos y velar por el bienestar de los niños cubanos que llegaban a esa nación. En 1976 se hizo miembro de la Conferencia Española de Religiosos. En 1980 se naturalizó como ciudadano estadounidense. En 1985 viaja al Seminario Franciscano de Zarauz, donde tomó el hábito, para celebrar sus bodas de oro, 50 años de vida religiosa. Allí falleció el 7 de noviembre de ese año.

“Cuántos cubanos deben recordarle como la mano de Dios extendida hacia ellos”, escribió Javier Arzuaga en la publicación Caribe Franciscano. Una página en Facebook alberga buena parte de la obra del padre Camiñas.

El libro se presenta en Miami el 12 de mayo a las 7 p.m. en el Museo Americano de la Diáspora Cubana; y el 18 de mayo a las 7 p.m. en el Museo de Coral Gables. Puede encontrar el libro en la página de la Editorial Casa Vacía.

La canción de los niños de España

-en el libro Cuando salí de Cuba-

Cuándo volveré a ver a mi madre

Cuándo volveré a ver a mi madre

Si Dios me lo permite

Muy pronto la veré

Porque, porque, desdicha, desdicha tengo yo

Huyendo de Fidel, ese monstruo comunista

A mi Cuba bella yo tuve que dejar

A mi Cuba bella yo tuve que dejar

Porque, porque, desdicha, desdicha tengo yo

Virgen de la Caridad, tú que dices la verdad

Virgen de la Caridad, tú que dices la verdad

Dime cuándo Cuba alcanzará la libertad

Dime cuándo Cuba alcanzará la libertad

Porque, porque, desdicha, desdicha tengo yo

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