La masividad y sincronía con la que se hicieron posibles protestas en la mayoría de los estados de la Unión americana -según reportes de medios, más de 3.000 en todo el país-, así como los mensajes promulgados, les ofrecen a estas manifestaciones denominadas ‘pacíficas’ e identificadas como “No Kings” (No Reyes) un cúmulo de significantes que despiertan suspicacia acerca de sus propósitos y la legitimidad del carácter espontáneo que aseguran haber tenido.
En Miami-Dade y Broward, por ejemplo, se reportó la concentración de miles de participantes, convocados, según alegan, por la inconformidad con las políticas migratorias de la administración Trump, la incursión de EEUU en la guerra contra Irán y las prohibiciones impuestas por la Casa Blanca al envío de petróleo a Cuba.
Sin embargo, precisamente acerca del embargo impuesto por EEUU al régimen de La Habana, quienes se ubicaron en el Tropical Park, en el suroeste de Miami este sábado 28 de marzo, con una mesa recogiendo firmas a favor del levantamiento de esta ley durante la protesta No Kings, al ser entrevistados por medios, no supieron dar respuesta cuando se les preguntó si conocían que a pesar del embargo, EEUU es el país del que más alimentos se exportan hacia Cuba; tampoco supieron responder por qué antes de que Trump dictara la restricción del envío de combustible a la isla, cuando Cuba recibía toneladas desde Venezuela, la población cubana también padecía apagones prolongados, escasez de alimentos y medicina, así como la crisis de insalubridad que azota sus vecindarios.
Según reporte de la agencia de prensa EFE, en el sur de Florida la mayoría de los asistentes a la manifestación “No Kings”, eran cubanos y venezolanos que huyeron de las dictaduras en sus países y se sienten afectados por las actuales políticas migratorias que invalidan el estatus otorgado a quienes cruzaron la frontera de forma irregular durante la anterior administración. Pero, dentro de la protesta efectuada en Miami-Dade, algún que otro cartel mostrado abogaba por la liberación de Nicolás Maduro quien permanece detenido en una cárcel de máxima seguridad en Nueva York mientras es procesado en EEUU bajo cargos de narcoterrorismo, después de que fuese capturado durante una operación especial realizada por fuerzas élites estadounidenses el 3 de enero pasado. Nicolás Maduro usurpó el poder en Venezuela después de las elecciones efectuadas en 2024 cuando tras el escrutinio de las actas se demostró que había perdido; también era buscado por la justicia estadounidense como cabecilla de una organización del crimen organizado, El Cartel de los Soles.
Por otra parte, algunos de los manifestantes en estas protestas criticaron la ofensiva militar de EEUU en Irán, país que según informes de Inteligencia logró a hacerse de un arsenal nuclear capaz de alcanzar con sus misiles el corazón de Europa, intereses estadounidenses al otro lado del océano y hasta el interior del propio territorio nacional norteamericano.
Banderas palestinas también fueron enarboladas durante estas protestas y algunos manifestantes acudieron a las concentraciones ataviados con los pañuelos que identifican a la llamada resistencia palestina cuyo simbolismo también contiene una carga de contenido antiisraelí; Israel es el principal aliado estratégico de EEUU en el oriente medio y para Occidente, funge como escudo antiterrorista frente a grupos como Hezbollah y Hamás.
Es decir, las manifestaciones “No Kings”, a cuya realización se anticipó el pronóstico de que ocurrirían tantas como condados tiene el país y que alcanzarían estados republicanos como Florida, si bien sirvieron para mostrar el rechazo que un sector de la población tiene a las políticas del Presidente, también fueron útiles para constatar que algunos de quienes acudieron, las utilizaron para emitir mensajes portadores de significados y posturas que van más allá del descontento por el alto costo de la vida en EEUU, los derechos de los inmigrantes y el estar o no a favor del conflicto bélico en el Oriente Medio.
La coalición que coordina estas protestas en todo el país está conformada por organizaciones como 50501, Indivisible, AFT, MoveOn, la ACLU, Public Citizen y SEIU, entre otras.
La posibilidad de que se efectúen de forma pacífica y con la garantía de que todo aquel que acuda pueda manifestar sus opiniones, ocurre precisamente porque EEUU, donde no existen reyes, es un país de libertades y refrenda los derechos de sus ciudadanos, más allá de que cuenten con la potestad, amparados por la ley, de manifestar oposición a las políticas de sus gobernantes.