MIAMI— Desde finales del siglo XIX y hasta nuestros días se ha hablado del término “leyenda negra española” en referencia a las acciones de los españoles en el continente americano. Para desempolvar viejos mitos y ahondar en el tema, DIARIO LAS AMÉRICAS consultó al historiador y docente Antonio Moreno Ruiz. Este cuenta con una licenciatura en Historia por la Universidad de Sevilla (España), y una maestría en enseñanza por la misma universidad. Se especializa en historia de América, y tiene varios libros publicados, como Clamores de un español y Conspiración y jarana en Lima.

Se habla de la leyenda negra como la difusión de propaganda antiespañola y anticatólica, donde hay buenos y malos, pero quizás no muchos matices históricos. ¿Cómo se define exactamente y cuándo comenzó a hablarse de este término?

Aunque se pensaba que el término lo había acuñado Julián Juderías, lo cierto es que gracias a Iván Vélez (autor más que recomendable sobre esta cuestión) sabemos que fue la escritora gallega Emilia Pardo Bazán quien lo acuñó en 1899. La leyenda negra es la visión sesgada, deformante, exagerada, negativa, oscurantista, pesimista y derrotista sobre la historia de España en particular y de lo hispano en general. Si bien el término se desarrolla en el siglo XX, sus consecuencias vienen desde el siglo XVI, toda vez que la Monarquía Católica española se descubre como potencia, granjeándose no pocos enemigos.

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En el siglo XVIII, el rey Carlos III creó el Archivo de Indias de Sevilla para contrarrestar con la abundante documentación (y es que este archivo es un caso único en el mundo) la propaganda negativa que estaba sufriendo España. Pero es que ya en el XVII, Quevedo y Lope de Vega se quejaban de lo mismo.

No obstante, yo insistiría en que no es sólo algo que afecte al estado español actual; estamos ante una propaganda hispanófoba que afecta a la psicología y autoestima de millones de personas a ambos lados del Atlántico. No es una aislada discusión entre eruditos, estamos ante un arma política y cultural que nos repercute en el día a día y que atraviesa todo tipo de espacios ideológicos.

¿Cómo es la visión en Estados Unidos a la hora de hablar de la incursión española en su territorio?

Bueno, depende… Digamos que siempre ha habido una propaganda oficial negativa. Los incipientes Estados Unidos intentaron expandirse al norte pero no pudieron, por lo que pronto pusieron sus miras en los territorios vecinos novohispanos. Paradójicamente, los hispanos habían sido sus mayores y mejores aliados, pues sin la armada invencible hispanoamericana que comandó Bernardo de Gálvez, los colonos angloamericanos nunca habrían podido alcanzar su independencia. España proporcionó ingentes cantidades de armas, avituallamiento y dinero, siendo que la organización de la Guerra Angloespañola fue cortándole el paso a los británicos desde el Caribe al Misisipi. Pero muy pronto los intereses chocarían, hasta cristalizarse en guerras como las de México o la de 1898, cuando con la excusa de la explosión del “Maine” (algo que España jamás hizo), Estados Unidos invadió Cuba, Puerto Rico y Filipinas. En Filipinas fue muy cruenta la persecución de la cultura hispánica, llegando a hacer desaparecer nuestro idioma. En Puerto Rico se hicieron intentos similares pero ahí resiste. El caso de Cuba fue distinto pero ya nos meteríamos en otros derroteros.

En resumen, siempre ha habido una propaganda oficial negativa porque el destino manifiesto buscaba anexionarse territorios hispánicos.

Sin embargo, en verdad siempre ha habido más hispanofilia en Estados Unidos de lo que se piensa. El poeta Walt Whitman, historiadores como Charles F. Lummis o Stanley Payne, o presidentes como William Taft, John F. Kennedy y Ronald Reagan fueron muy elogiosos para con el pasado hispánico de los Estados Unidos.

Existe la idea de que los estadounidenses no conocen su historia, pero lo cierto es que la figura de Bernardo de Gálvez, quien fuera gobernador de la Luisiana y un héroe fundamental para entender el nacimiento de los Estados Unidos, ha sido más recordado y homenajeado en Estados Unidos que en España, donde se ha tardado mucho en recuperar su memoria.

Se habla de la leyenda negra durante la época del colonialismo, pero ¿de qué forma se comportaron otras grandes potencias en la época como Inglaterra, Francia, países del centro de Europa?

Bueno, hay que matizar que “colonialismo” no es un término que aplique a la concepción política de la Monarquía Hispánica, que como dice Tomás Pérez Vejo, historiador español radicado en México, se trataba de una “monarquía compuesta” (organizada en virreinatos), a su vez, articulada en “repúblicas urbanas” o como dice el historiador ecuatoriano Francisco Núñez del Arco, en “ciudades-estado”. Núñez del Arco defiende que los Estados Unidos se inspiraron en muchos modelos urbanos, políticos y jurídicos de las Españas Americanas para ir configurándose.

En cuanto al comportamiento de otras potencias, es obvio que la leyenda negra hispanófoba les sirve para quitarse vergüenzas y culpas. Un ejemplo: Hay un canal francés que emite en español y organiza debates sobre la conquista de América, pero jamás cuestionarán a Napoleón, cuyas tropas cometieron toda clase de atrocidades contra la población civil española, incluyendo violaciones y profanaciones de tumbas (y tumbas de grandes héroes como el Cid Campeador o Gonzalo Fernández de Córdoba, conocido como el Gran Capitán). Pero claro, la leyenda negra hispanófoba siempre servirá para desviar la atención y para dividir a los hispanos, puesto que somos un diamante en bruto que cambiaremos el mundo cuando seamos conscientes de que es mucho más lo que nos une de lo que nos separa. Pero esa concienciación no vendrá sin el conocimiento y la consiguiente apreciación.

Se estima que la Florida fue el primer asentamiento europeo de peso en Norteamérica. ¿Cuánto tiempo se habló español en este territorio y qué sitios o hechos se pueden destacar como parte del legado español?

Bueno, Florida es un paradigma del pasado hispánico en los Estados Unidos. La lengua española llegó en el siglo XVI para quedarse y hasta hoy. Si hay algo que se pueda destacar es la ciudad de San Agustín, una ciudad pionera de este pasado que decimos, aunque el Fuerte Mosé, el santuario de la libertad para muchos esclavos que huían de las colonias británicas, es otro punto a tener en cuenta.

¿Qué haría falta para llenar esos agujeros de conocimiento histórico o fomentar una visión más acertada de la Historia?

La verdad es que vamos tarde… Pero vamos. Nunca es tarde si la dicha es buena, por otra parte.

Cuando iniciamos la aventura del programa “Conociendo nuestra América” en Americano Media, nos propusimos a hablarle al hispano en su propia lengua, con su propio gusto y sus propias formas. Como decía anteriormente, no se trata de un “problema español”, sino de un “problema hispano global” y sólo así podremos afrontarlo. Naturalmente, hace falta mucha divulgación y conocimiento, pero también incursionar en el mundo de la ficción, la música… Nosotros hacemos programas muy variados, desde la contribución hispana a la independencia de los Estados Unidos hasta la influencia hispana en músicas como el blues y el country o en el origen hispano del sector agropecuario estadounidense. Hay tanto por contar… Y se puede hacer de muchas formas.

Muchas veces desde Hollywood se ha empujado esa visión negativa hispanófoba y no es casualidad. Sin ir muy lejos, el “western” es un género que, acomodado a su verdadera historia hispana, podría ayudarnos a recobrar con orgullo y raciocinio nuestro tan dañado imaginario colectivo.

Algo se está haciendo en el mundo del cómic, de la ilustración; ojalá que pronto las grandes pantallas se hagan eco.

¿Recomienda algún libro de corte histórico o sitio web para completar lagunas históricas en torno a este tema?

Hay muchos… Si nos centramos en la leyenda negra, se me ocurre Sobre la leyenda negra, de Iván Vélez, Historia de la leyenda negra hispanoamericana, de Rómulo D. Carbia… En toda la hispanosfera están sonando bastante los libros de María Elvira Roca Barea… Si nos centramos en el ámbito hispano estadounidense, yo remitiría a la Asociación Cultural Bernardo de Gálvez, pues están haciendo una labor encomiable en cuanto a la memoria de este gran arquetipo que une especialmente la historia de España, México y los Estados Unidos.

The Hispanic Council está haciendo muy buen trabajo divulgativo también.

Otro libro que se me viene a la mente es La llave olvidada, de Cristóbal Tejón, sobre Fernando de Leyba, uno de los muchos héroes hispanos que posibilitaron la independencia de los Estados Unidos.

Los trabajos de Jorge García Ruiz (historiador español radicado en San Antonio) sobre las misiones de Texas nos indican que datos matan relatos. Jorge está haciendo un gran trabajo de investigación y seguramente será más reconocido en Estados Unidos que en España o en Hispanoamérica.

¿Sería históricamente correcto juzgar lo que hicieron otros países en el pasado mediante los conceptos morales de la actualidad?

La verdad es que eso se llama “presentismo” y es algo totalmente erróneo. Y generalmente, se hace con fines poco escrupulosos. Por ejemplo, cuando hablamos de esclavitud, pensamos en algo de blancos contra negros, pero no de cómo musulmanes africanos y asiáticos esclavizaron durante siglos a cristianos europeos.

El presentismo se hace siempre con objetivos de sesgo ideológico y de consiguiente manipulación mediática. Y fijémonos cómo se habla de que “las vidas negras importan” (Black Lives Matter) con hoces y martillos de fabricación ideológica europea, pero no se acuña cuando masacran a cristianos en Nigeria. Y así con todo.

¿Hasta qué punto esta revisión de la historia podría ayudar actualmente a los descendientes de los pueblos indígenas?

Pues empezando porque donde más población amerindia queda es en los territorios que formaron parte de la Monarquía Hispánica. Se usa a España para echarle todas las culpas del relegamiento de muchas naciones indias; sin embargo, territorios como California o Tejas, en época española, tenían abundante población nativa. Hubo un antes y un después de la época española y eso se quiere silenciar a base de contar justamente lo contrario.

España no tuvo nunca grandes ejércitos en América, su dominio se apoyaba en las milicias locales y en alianzas con la población nativa. Sin ese sistema de alianzas no se explica nuestro legado y nuestra cultura.

Por ejemplo, los dragones de cuera, esto es, soldados que eran una suerte de mezcla de Rangers de Texas, policía montada del Canadá y Guardia Civil Española, pertenecían a las diversas razas que poblaban Norteamérica y expandieron y aseguraron las fronteras novohispanas a caballo.

Asimismo, si bien existió esclavitud, no todos los negros que fueron a los territorios hispanos eran esclavos; de hecho en Cuba quedó la memoria de los negros curros (libres) que procedían de la Andalucía atlántica. Hubo conquistadores, pobladores, marinos y soldados negros durante los tres siglos de presencia española en el territorio.

La divulgación de nuestra historia común puede y debe ayudar a sanar muchas heridas que han sido impuestas artificialmente. Y ello no es culpa de los estadounidenses, puesto que el actual estado español es el primero en esparcir y hasta financiar todo tipo de leyenda negra. Es una locura.

Hace poco la Asociación Cultural Héroes de Cavite. Hispanistas compartió una noticia sobre una persona que vio una imagen donde se llamaba a los españoles ‘asesinos’. ¿Es un caso aislado o se suelen encontrar este tipo de interpretaciones en Estados Unidos?

Por desgracia no es un caso aislado y justo ha empezado a aumentar no hace mucho, precisamente cuando más reconocimiento estaba habiendo en Estados Unidos del legado hispánico, que no es un legado de “inmigración reciente”, puesto que como dice Teresa Valcarce, embajadora de la Asociación Bernardo de Gálvez y artífice de que el cuadro de Gálvez esté en el capitolio como promesa de agradecimiento a la independencia, los hispanos estuvimos antes, durante y después de la formación de los Estados.

Por ejemplo: Cuando se destruyó la estatua de Juan Oñate, ni se cayó en cuenta de que este hombre era americano, criollo concretamente, casado con una mujer mestiza, también americana… Esa es la visión que debemos ayudar a difundir, que estamos ante una historia conjunta, que no es un exotismo o una moda… Que toda esa barbarie de derribar estatuas supone un atentado contra una historia y una cultura que forma buena parte de Occidente, pues citando otra vez a mi amigo Francisco Núñez del Arco, la hispánica fue la civilización occidental y atlántica por antonomasia.

La Asociación Cultural Héroes de Cavite-Hispanistas está haciendo un trabajo encomiable de divulgación, añadiendo además secciones en inglés, lo cual hace más accesible el conocimiento en los propios Estados Unidos y en muchas otras partes del mundo. Hay que aplaudirles, sin duda.

Mucho me temo que la oleada hispanófoba va a continuar y por eso debemos estar más unidos que nunca. Ya basta de ir con la cabeza agachada por culpa de mentiras que se quieren imponer con intimidación y violencia. Tenemos mucho potencial y sacándolo a la luz, ganaremos autoestima y seguridad.

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@GrethelDelgado_

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