WASHINGTON.- En los días previos a las elecciones del 8 de noviembre de 2016, algunos analistas en Washington decían que Donald Trump había perdido seguramente los comicios el mismo día en el que, en junio de 2015, lanzó su candidatura llamando violadores y narcotraficantes a los inmigrantes mexicanos.

Desde el inicio, el candidato republicano había espantado el voto latino, decían, y sin él resultaba ya casi imposible ganar una elección en Estados Unidos. Con 55 millones de personas y un ritmo de crecimiento superior al de cualquier otra, los hispanos son ya la mayor minoría del país, delante incluso de la población negra.

Cuatro años atrás, Mitt Romney había logrado solo el 27 por ciento del voto hispano en los comicios que perdió frente a Barack Obama, el peor resultado de un republicano con los latinos hasta entonces.

La campaña de Hillary Clinton hizo grandes esfuerzos por movilizar a los hispanos, alentándolos con campañas desde meses antes de las elecciones a registrarse como votantes, un paso que en Estados Unidos es necesario para poder ejercer el sufragio. Lo mismo hicieron organizaciones civiles de la comunidad latina.

Se hablaba del "despertar del gigante hispano" aquellos días previos a las elecciones presidenciales, con encuestas augurando un aumento de la participación latina que beneficiaría a Clinton. Pero llegó el 8 de noviembre y Trump ganó.

¿Qué pasó aquel día con el voto hispano? De los algo más de 27 millones de latinos registrados para votar, fueron 13 millones los que acudieron a las urnas, una cifra baja aunque ligeramente mayor a la de cuatro años antes.

Según las encuestas a pie de urna del National Election Pool, un consorcio integrado por seis de los grandes medios de comunicación del país, Clinton tuvo menos apoyo de los hispanos del que en 2012 había tenido Obama (66 frente al 71 por ciento), mientras que Trump superó por un punto (28 por ciento) el de Romney cuatro años atrás.

¿Es posible que los hispanos, pese a las arremetidas de Trump, le dieran ese apoyo? Latino Decisions dijo que no. La encuesta de esta empresa demoscópica y de investigación otorgó a Clinton el 79 por ciento del apoyo hispano y a Trump, el 18 por ciento.

Jorge Silva, vicepresidente al frente del área de Comunicación en Latino Victory, una organización de tendencia progresista dedicada a incrementar el poder político latino, fue el jefe de medios hispanos y portavoz en asuntos latinos de la campaña de Clinton.

Un año después, insiste en que los hispanos sí se movilizaron. "Lo podemos ver en lugares como Nevada, California y Florida", señala a dpa.

"En Nevada", pone Silva como ejemplo, "la comunidad hispana salió en números récord y los demócratas retomaron el control del congreso estatal y latinos como los congresistas Rubén Kihuen y Catherine Cortez-Masto ganaron". Con 38 legisladores en ambas cámaras (no todos demócratas), el Congreso actual es el que tiene más hispanos de la historia.

Fuesen o no la participación y el voto latinos más bajos de lo que se esperaba, la definición de las elecciones de hace un año estuvo en otro lado.

"Trump tuvo más éxito de lo esperado en la consolidación del voto de la clase obrera blanca", dice a dpa Michael Shifter, que preside el Inter-american Dialogue, un centro de pensamiento de Washington. "La comunidad latina sí salió a votar, pero en algunos lugares otras demografías salieron en números inesperados", apunta Silva.

De cara al futuro, el voto latino sigue perfilándose como una pieza influyente del puzle electoral. Silva cree que la presidencia de Trump, con sus políticas restrictivas a la inmigración, puede ser decisiva. "Se está convirtiendo en el mejor organizador de la comunidad hispana", dice.

Para Shifter, hay no obstante retos por superar. "No será fácil o rápido movilizar al gigante hispano", advierte. "La mayoría de los hispanos no son activos políticamente y los porcentajes de participación son bastante bajos en comparación con otras minorías".

El presidente el Inter-american Dialogue cree que el despertar electoral de los latinos no vendrá por una oposición a Trump, sino por otro lado. "El gigante hispano solo puede ser despertado si emerge un candidato fuerte y defensor franco de una política migratoria humana y de la comunidad hispana", indica.

FUENTE: dpa

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario