En el tablero geopolítico de la creación del Marco Económico del Indo pacífico (IPEF) de la mano de Estados Unidos, Japón y otros once países falta una pieza clave: Taiwán.
El gobierno de Joe Biden envía mensajes ambiguos en torno a la incorporación de Taiwán al Marco Económico del Indo Pacífico.
En el tablero geopolítico de la creación del Marco Económico del Indo pacífico (IPEF) de la mano de Estados Unidos, Japón y otros once países falta una pieza clave: Taiwán.
La cooperación regional, creada en mayo de 2022, está dirigida a promover el comercio y la inversión entre sus socios y fue presentada por el presidente de EEUU, Joe Biden en Tokio.
Aparte de EEUU y Japón se incluyen en esa iniciativa multilateral: Australia, Brunéi, Corea del Sur, India, Indonesia, Filipinas, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur, Tailandia y Vietnam. Pero más allá de los deseos del compromiso por una región abierta e interconectada, el IPEF deja de lado deliberadamente a China y pretende incorporar a Taiwán, pues el objetivo fundamental de EEUU es potenciar su presencia en la región y contrarrestar el poderío de Pekín.
El pacto no es un acuerdo de libre comercio “sino un compromiso para trabajar con nuestros amigos y socios en la región, ante los desafíos para garantizar la competitividad económica en el siglo XXI", declaró Joe Biden en su lanzamiento. A pesar de este empuje, Anthony B. Kim investigador de asuntos económicos internacionales en The Heritage Foundation, lamenta que Washington esté enviando señales ambiguas a Taiwán sobre su incorporación a este club de países.
Considera que Taiwán es un socio dispuesto y valorado desde hace mucho tiempo de Estados Unidos que ha expresado su deseo de ser un “miembro de pleno derecho” en el Marco Económico del Indo-Pacífico de Estados Unidos. Sin embargo, recordó que la representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai, cuando acudió ante el Comité de Finanzas del Senado, no dijo de manera contundente que EEUU invitaría a Taipéi a esa estrategia.
Esa respuesta de Tai, desató la crítica del senador demócrata Bob Menéndez, presidente en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, quien reafirmó que se trata de un socio estratégico y comercial clave entrelazado con la seguridad económica de Estados Unidos. El demócrata dijo que “con esa respuesta tengo la sensación de que no se incluirá a Taiwán dentro del IPEF, por lo que se está perdiendo una oportunidad”.
Anthony B. Kim, Editor del Índice de Libertad Económica, coincide con Menéndez “porque la economía libre y vibrante de Taiwán es una historia de éxito democrático, convirtiéndose sin lugar a dudas en una notable potencia económica” Recordó que Taiwán alcanzó el estatus de categoría económicamente “libre” por primera vez en la última edición del Índice de Libertad Económica anual de The Heritage Foundation.
Desde una perspectiva económica bilateral, Taiwán es el noveno socio comercial de Estados Unidos. La economía de la nación insular, que representa más del 90% de la producción mundial de semiconductores, ocupa una posición crítica en la cadena de suministro global de alta tecnología y es un socio económico comprobado de Estados Unidos.
“Taiwán es una luz brillante de la democracia, con más de 23 millones de personas que defienden los mismos valores que apreciamos en Estados Unidos y en todo el mundo libre”, dijo Anthony B. Kim
Para lograr una región más libre y abierta, en un documento se señala que Estados Unidos construirá coaliciones profundizando los tratados de alianza y fortaleciendo las relaciones con socios líderes como Taiwán, Nueva Zelanda y Singapur.
Desafortunadamente, señala el experto, la estrategia Indo-Pacífico de la administración Biden y su marco económico aún carecen de detalles sobre métodos y medios para enfrentar el desafío más abrumador de Estados Unidos en la región. EEUU dio una primera señal con la firma de un acuerdo comercial bilateral con Taiwán en junio “para fortalecer y profundizar la relación económica y comercial”, calificado por el negociador comercial taiwanés, John Deng, como "un hito".
La estrategia de EEUU con el Indo Pacífico encuentra una “muralla china”. Esta iniciativa está condenada al fracaso dijo el consejero de Estado y ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi.
Wang dijo que China, al igual que otros países de la región, da la bienvenida a iniciativas que conduzcan al fortalecimiento de la cooperación regional, pero se opone a los intentos de crear división y confrontación, una advertencia que pudo haber pausado el impulso de EEUU de incorporar a Taiwán a ese bloque.
Agregó el diplomático que EEUU debe más bien promover la apertura y la cooperación en lugar de crear una confrontación geopolítica. Si el IPEF se convierte en una herramienta política para que Estados Unidos salvaguarde su hegemonía económica regional y excluye deliberadamente a países específicos, sería un camino equivocado, dijo.
China se ha convertido en el mayor socio comercial de la mayoría de los países de la región y sus intereses están profundamente entrelazados con los de otros países de la región, subrayó Wang. En todo caso en la actualidad está en juego un nuevo orden mundial en donde China no sea la protagonista. Si eso es posible o no, habrá que esperar más sucesos.
China y Taiwán mantienen una histórica controversia. Sin embargo, en los últimos años han logrado establecer relaciones comerciales y culturales. Pekín considera que Taipéi es una provincia rebelde dejando “escuchar” la amenaza de que llevará a cabo una acción militar para recuperarla, una fuente de tensión que permite suponer el valor estratégico que tiene Taiwán para EEUU en su propósito geopolítico.
En la región del Indo-Pacífico se localizan tres grandes potencias globales del sector de los semiconductores: Japón, Taiwán y Corea del Sur. Ese posicionamiento es la clave para el devenir histórico: o bien la balanza se inclina en favor de la mermada ventaja tecnológica de EEUU o hacia la continuidad en el ascenso tecnológico de China.
FUENTE: The Heritage Foundation
