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MIAMI-. El actual alcalde de Doral, Juan Carlos Bermúdez, buscará la reelección por un nuevo mandato de cuatro años en los comicios electorales municipales de 2020, donde asegura que intentará “consolidar el fin” de lo que define como “la era del caos”.

DIARIO LAS AMÉRICAS se acercó a esa localidad del sur de la Florida y conversó con Bermúdez sobre su trayectoria política, retos y frustraciones.

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En esta entrevista Bermúdez reflexiona sobre sus inicios como político, habla sobre su relación con Cuba, vierte su opinión sobre la democracia y aborda temas espinosos, como la situación del transporte y una ordenanza llevada a los medios “con alguna finalidad política”.

-Usted lleva unos 20 años en la vida política local y mucha gente opina sobre su trayectoria, ¿quién es Juan Carlos Bermúdez?

Soy hijo de Juan Alberto Bermúdez y Eneida Aguirre, dos tremendos padres de una familia que tuvo que abandonar Cuba para venir a EEUU como refugiados políticos. Aún conservo mi tarjeta verde donde dice Political Refugee. Me considero una persona honesta y comprometida con el bien de la comunidad, no solamente de la ciudad, sino también de mi iglesia y mi familia. Claro está, para mí, mi familia es lo más importante, mis tres hijas y mi esposa con la que llevo casado 28 años.

-Usted llegó a la edad de tres años a EEUU, ¿ha tenido alguna relación con Cuba más allá de lo transmitido por su familia?

En enero de 1980 fui a visitar a mis abuelos en Cuba y estuve en la Habana y en Santa Clara. Me ofendió mucho, me molestó sobremanera el hecho de que mi familia no pudiera entrar en los hoteles o que no pudieran comprar en ciertas tiendas a las que yo podía entrar por ser turista. En esa época, mis primos no podían ir a la iglesia si querían estudiar en la Universidad. En Cuba experimenté, por primera vez, lo que era una sociedad cerrada.

Fue a partir del viaje a Cuba que me enamoré de la causa de la liberación y la democracia de la isla. Me fui a estudiar a la Universidad de Miami y después a Notre Dame, en la escuela de Derecho, donde continué contribuyendo con el incipiente movimiento disidente que se gestaba en aquellos días, encabezado por el recién fallecido Ricardo Bofill. De regreso a Miami, fui uno de los fundadores del Directorio Revolucionario Democrático Cubano. Me involucré tanto que incluso traté de representar como abogado al prisionero de conciencia Francisco Chaviano, pero el Gobierno cubano me negó la entrada entonces.

-¿Qué le motivó a estudiar derecho?

Cuando era joven quería ser atleta, pelotero, jugador de baloncesto o abogado. Mi motivación para ser abogado fue el deseo de justicia. Entré a la profesión porque te da la oportunidad de ayudar a las personas, ya sea un cliente, o cambiar algunas reglas que pueden mejorar la sociedad.

-¿Cómo se vinculó con la Política?

Cuando terminé la escuela de Derecho, el entonces comisionado y después alcalde del Condado, Alex Penelas, me designó en un comité de la ciudad de Hialeah. Más tarde, Miguel Díaz de la Portilla, también comisionado, me designó para formar parte de un comité de asuntos hispanos. Así que siempre estuve involucrado.

-¿Cómo se postuló la primera vez a alcalde?

No tenía ninguna intención ni idea de postularme. Nos mudamos para Doral con mi padre al fallecer mi madre. Cuando llegué aquí, vi que el Condado nos estaba cobrando muchísimos impuestos que no se revertían en la localidad. No se construían escuelas, ni calles, ni parques. Entonces, me involucré en el movimiento para crear el municipio y creé un grupo llamado One Doral. Yo diría que la causa fundamental para entrar en política fue el enfado por los escasos recursos que el Condado proveía en esta área antes de ser un municipio.

-¿Cuál considera el momento político más importante de su vida?

Sin lugar a dudas, ser el primer alcalde de esta ciudad. Habrá otros, pero ninguno será el primer alcalde. Y desde el punto de vista de gestión, la mayor victoria ha sido eliminar el impuesto de mitigación, que era un pago adicional que tenía que pagar a perpetuidad la municipalidad por existir. De continuar ese impuesto, hoy día tendríamos que pagar 27 millones al año. Es un problema con el que ningún otro alcalde tendrá que lidiar.

-En 20 años de vida política habrá tenido muchas frustraciones, ¿puede compartir alguno de esos momentos?

La mayor frustración que tengo es que en el sector público las cosas no suceden a la velocidad que uno desea. Comprendo que es algo muy positivo para la democracia, que exista el Check and Balance (separación de poderes). Pero algunos asuntos se demoran más de lo que deberían. Otra de mis mayores frustraciones fue la razón por la que volví a la alcaldía, cuando percibí que lo que había conseguido durante nueve años y medio de dura labor como alcalde se desmoronaba rápidamente, sumido en el caos creado por mi sucesor en el cargo. La alcaldía perdió el rumbo, todo eran escándalos, los concejales se faltaban el respeto, las reuniones donde se tomaban importantes decisiones duraban hasta altas horas de la madrugada, proliferaron los conflictos de interés, había esposos de concejales tratando de hacer negocios en la ciudad. Esta gran frustración fue la razón por la que volví a la alcaldía.

-¿Acaso no fue igualmente frustrante dejar la alcaldía?

No, porque pensaba que había logrado crear una base sobre la que construirían el siguiente alcalde y los concejales. Pensábamos que iban a tener la honestidad y la integridad de continuar el camino. Sin embargo, lo que hicieron fue sumir la alcaldía en el caos.

-Uno de los aspectos más criticados de la ciudad es la situación del tráfico, ¿qué usted cree y cuáles son las soluciones?

Doral es la única ciudad de Miami-Dade acotada por el Palmetto, la 836 y el Turnpike. Es una de las pocas ciudades del sur de la Florida que recibe de lunes a viernes 125.000 personas que vienen a trabajar. Muchos conductores, para evitar pagar peaje en las autopistas, transitan por las calles de la ciudad. Este panorama, ligado a la escasez de transporte público, crea la situación de la que se quejan tantos residentes. Nosotros hemos trabajado para aportar soluciones. Tenemos trolleys que son gratis y que usan 800.000 pasajeros al año. Hemos creado el transporte freebees, también gratuitos, que recorren el área del Downtown. Hemos diseñado un Plan Maestro para que garantice vías de entrada y salida al municipio. Por otra parte, estamos esperando que se resuelva el problema de (la autoridad de autopistas) MDX para abrir las avenidas 82 y 114 hacia el sur. En el sur de la Florida existen 3 millones de carros, está muy arraigada la cultura del uso del vehículo privado. Hay que cambiar esa cultura, creando sitios como el Downtown Doral, donde la gente ya no tiene que entrar en auto para trabajar o para vivir. Pero el problema del transporte no es local, de nada vale que Doral tenga un buen sistema de transporte mientras las áreas administradas por el Condado o Sweetwater no lo tengan. Creo que la solución tiene que ser regional y, en los últimos tres años, con la creación del Smart Plan comienzan a progresar programas regionales. Definitivamente necesitamos un buen sistema de transporte público.

-Usted se considera un defensor de la democracia, ¿cómo usted entiende la democracia?

Me baso en los principios de la Carta Universal de los Derechos Humanos. Creo que la democracia, como dijo Winston Churchill, no es perfecta, pero es lo mejor que tenemos. Nada tiene que ver con un Gobierno populista llevado por la emoción. Es un sistema donde las personas se organizan en movimientos políticos o partidos y existen elecciones periódicas, limpias y abiertas. Donde es clave el respeto a la libertad de expresión, el derecho a profesar cualquier religión, a organizarse libremente y a manifestarse.

-La anterior pregunta fue hecha con toda intención, existe una polémica alrededor de una ordenanza municipal donde se discute si coarta o no la libertad de opinión de los concejales, ¿qué puede decir al respecto?

La ordenanza dice que el alcalde es el representante oficial del Concejo para hablar de la posición oficial de la ciudad. También dice que el alcalde tiene derecho a nombrar a una persona del Concejo para hablar en su nombre. En ningún momento sostiene que los concejales no pueden expresar sus puntos de vista. Solo nos propusimos tratar con una sola voz los temas consensuados en el Concejo. Queremos evitar el caos y los malos entendidos. Los concejales pueden hablar del tema que deseen siempre que lo hagan a título personal. Como dijo Voltaire, en democracia lo más importante es que, aunque no esté de acuerdo contigo, defender el derecho tuyo a expresar tu opinión. Agradezco a la mayoría del Concejo en traer de vuelta esa cultura a la alcaldía. Es lo que se merecen los residentes. Por ello me postularé nuevamente para consolidar el fin de la era del caos.

Próximamente, en una edición especial de DIARIO LAS AMÉRICAS sobre Doral, se publicarán otros temas que se conversaron con el alcalde en esta entrevista.

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