Jack Lubka, nació y se crió en la tundra intermitentemente congelada de Fargo, Dakota del Norte, pero estudió medicina en Cuba. Allí obtuvo su título y ahora está de vuelta en Estados Unidos, su país, solicitando un acceder a la residencia médica, la última fase de preparación previa al ejercicio libre de la profesión.

Hace siete años, el joven Lubka decidió apuntar más lejos para estudiar su carrera en un entorno completamente distinto al de su país de origen.

Un estudiante americano en Cuba

Lubka se matriculó en 2010 en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) ubicada en La Habana. Por su difunto padre, Lewis Lubka, un profesor retirado, veterano de la Segunda Guerra Mundial y activista de los derechos humanos desde hace mucho tiempo, se enteró de la oportunidad de estudiar medicina en Cuba.

Su clase de 600 incluía africanos, asiáticos del sudeste e isleños del Pacífico. De ellos, solo 30 estudiantes eran estadounidenses.

"Fue un poco difícil no quedarme afuera", confesó Lubka a The Dickinson Press, un medio de prensa de Dakota.

ELAM, ofrece becas completas para personas que viven en áreas de bajos ingresos de África, Asia y las Américas, incluido EEUU.

Lubka no tenía la perspectiva de una educación gratuita. "No quería tener que pedir prestado medio millón de dólares para ir a la escuela de medicina", dijo.

A cambio de esta supuesta gratuidad, los graduados de ELAM se comprometen a practicar la medicina en comunidades pobres o marginadas, algo que el recién graduado Lubka tiene la intención de hacer.

El viaje de retorno

Jack Lubka cuenta que aprender español y el acceso a cuatro años de rotaciones clínicas en lugar de los dos años típicos que ofrece Estados Unidos, forman parte de las ventajas de recibir un título de medicina en Cuba.

Según el propio Lubka, el recibió más orientaciones prácticas allí, ayudando en cirugías, por ejemplo, que las que pudo haber obtenido en una escuela de medicina en los Estados Unidos.

Aunque la tecnología médica en Cuba está rezagada en comparación con lo que se ofrece aquí, Lubka siente que recibió una gran educación, y sus resultados en el Examen de Licencia Médica de los Estados Unidos (USMLE) lo corroboran.

"Pasé todas mis tablas en el primer intento", dijo Lubka, y agregó que sus puntajes son equivalentes a los de cualquier estudiante de la Facultad de Medicina de la Universidad de Dakota del Norte en Grand Forks.

Aprobar el exigente examen de para obtener la licencia médica de los EEUU es para Lubka una forma de probar la legitimidad de su título de medicina obtenido en Cuba. Lubka también tuvo que registrarse en una comisión de graduados médicos extranjeros, que verificó su diploma y sus transcripciones.

En conjunto, ambas condiciones lo hacen elegible para el entrenamiento de residencia en los Estados Unidos.

En la actualidad el proyecto ELAM tiene una matrícula de cuatro mil 690 estudiantes de 112 naciones en las 21 facultades de las universidades de Ciencias Médicas del país, de ellos 83 son de Estados Unidos de los que 25 se graduaron en el curso 2016-2017.

El mayor desafío de la escuela de medicina en Cuba es que todos los cursos se imparten en español. Aunque Lubka estudió español en Fargo South High School y North Dakota State University, no lo hablaba de forma fluida.

Así que, aunque la instrucción y los exámenes de la escuela médica estaban en español, Lubka se encontró estudiando casi exclusivamente en inglés.

"Luego, cuando me preguntaban o hacían preguntas en clase, traducía al unísono", añadió.

Como parte de su beca completa en la escuela de medicina de Cuba, Lubka recibió alojamiento, ropa y alimentos gratuitos.

"Los alojamientos eran escasos y estaban abarrotados, pero no eran incómodos", opina Lubka. Y agrega que él y sus compañeros pudieron cultivar sus propios vegetales y hortalizas para animar algunas de sus comidas.

Ocasionalmente, tenían tiempo libre para explorar La Habana, la capital de Cuba, famosa por su arquitectura colonial española y sus viejos automóviles estadounidenses, una de las taras más visibles dejadas por el embargo comercial que EEUU impone a Cuba desde 1960.

Siete años después de la decisión de estudiar en Cuba, un joven Lubka de 34 años, se ha sumado a las voces que piden relaciones normalizadas con Cuba, y más aperturas para abrir el comercio y los viajes.

"Cuba es un lugar amigable. Un lugar divertido para visitar", dice Lubka.

Quiere trabajar en cirugía y ortopedia, pero dice que esos campos son altamente competitivos. A Lubka le gustaría encontrar trabajo cerca de casa, que su padre estaría orgulloso de su decisión.

"Mi objetivo es servir a Dakota del Norte. Veremos qué sucede", dijo Lubka.

Médicos cubanos por el mundo

Entre los años 2011 y 1015 los servicios médicos profesionales atrajeron a Cuba unos 11.540 millones de dólares como promedio anual, especialmente en servicios médicos. Es la principal fuente de divisas para la isla, por encima del turismo.

Según la oficina Nacional de Estadísticas de Cuba, los médicos cubanos son enviados en misión a 60 países de América Latina y el Caribe, África subsahariana, Oriente Medio y África septentrional, Asia Oriental y el Pacífico, además de Rusia y Portugal.

Aunque no existe un registro de la cantidad de profesionales que intervienen en esas misiones, a mediados de 2015, fueron más de 50.000 de los que la mitad eran médicos.

En contraste, desde comienzos de los 60, el gobierno cubano prohibió el ejercicio particular en el sector de la salud.

Por su parte, a principios de 2017, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos eliminó la política para los médicos cubanos conocida como el Programa para Profesionales Médicos Cubanos, dijo un alto funcionario del gobierno estadounidense.

FUENTE: REDACCIÓN

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