sábado 21  de  febrero 2026
Miami-Dade

Carlos Garín: "No vengo improvisado ni de ninguna familia oligarca"

"Tenemos un proyecto de regeneración urbana para darle un valor útil a la Pequeña Habana. Que la gente se sienta orgullosa de vivir ahí. Se trata de regeneración de fachadas con la participación de arquitectos y la población vinculada a los fondos del gobierno", comentó Garín
Diario las Américas | SERGIO OTÁLORA
Por SERGIO OTÁLORA

MIAMI.- Carlos Martínez Garín es actor y hasta hace poco tuvo un programa en la estación de radio La Poderosa, sobre temas nacionales e internacionales. Ahora, es candidato por el distrito 5 a la comisión del Condado Miami-Dade.

Lleva 34 años en una carrera que combina las tablas, la presentación en televisión y la comunicación social. Ha vivido en varios países, entre ellos Ecuador y Colombia.

Nació en la mayor de las Antillas y llegó a Estados Unidos en 2006. “Yo he sido político toda la vida. De hecho fui preso político en Cuba. Pasé varias veces en la cárcel. La última vez estuve 6 meses desaparecido, en 1996, por hacer política, por querer servir, y querer cambiar las condiciones de vida”.

A pesar de lo que dice, de los cuatro candidatos es el que menos tiene un trabajo de organización en el ámbito popular y el que menos ha recibido donaciones –grandes o pequeñas- para financiar su campaña. Al momento de escribir esta nota, tenía $5.675.

“A mí me financia el pueblo. Me postulé gracias a los oyentes de mi programa de radio. Ningún político, ni empresa o conglomerado, me instó a que me lanzara. Detrás de mí no hay nadie. He golpeado puertas y hago campaña a través de las redes sociales. Mi programa se mantiene en Facebook a las diez de la noche”, indicó.

Enfatizó en que “mi compromiso es con el pueblo. No vengo improvisado ni de ninguna familia oligarca”.

-El distrito 5 es un área bien particular porque es de extremos. ¿Cuál es su perspectiva frente a esa desigualdad de ingresos?

Esto es realmente muy doloroso, sobre todo cuando el sector más afectado es la tercera edad y también, por abandono, la juventud y la infancia. Tenemos, por lo tanto, unos proyectos realizables, no estamos hablando de cosas quiméricas. Incluso son proyectos que ya existen pero se han suspendido por intereses de los mismos políticos, como el boom inmobiliario de Brickell que pretenden llevarlo hacia el oeste de Brickell, invadir y exterminar la Pequeña Habana, que es patrimonio histórico. Nosotros no estamos en contra del desarrollo pero no podemos permitir que ese desarrollo apabulle la historia, porque eso es lo que le da el derecho de pertenencia a los pueblos. La calle Flagler es un ejemplo de un proyecto que ha debido estar terminado en un año, ya va para tres años. Y uno se cuestiona por qué pasa eso. Es sencillo: están al borde de la quiebra todos los negocios de esa calle y ya hay grandes urbanistas ofreciéndoles a esos comerciantes un millón para que se vayan y empezar a construir todos estos elefantes gigantes y con eso asfixiar a la Pequeña Habana.

-¿Qué propone en concreto?

Tenemos un proyecto de regeneración urbana para darle un valor útil a la Pequeña Habana. Que la gente se sienta orgullosa de vivir ahí. Se trata de regeneración de fachadas con la participación de arquitectos y la población vinculada a los fondos del gobierno. De tal forma que cuando tú le cambias el modo de vida a la gente desplazas a la delincuencia con calidad de vida. Existen muchos planes de construcción de vivienda para gente de bajos recursos, para los ancianos y trabajadores. Planes que han existido, están colonizados, planes que los sacan una vez al año, duran un mes, y siempre los gana la misma compañía. Estamos hablando de programas que existen, los cierran un mes, los cogen las mismas personas, después no hay fondos…cómo que no hay fondos. Hay programas en los que el condado pone el terreno y los urbanistas construyen, o al revés. Por qué no se llevan a cabo, porque son las mismas compañías.

-¿Cómo sería entonces un proceso de licitación transparente?

Primero, tendría que ser publicada…

-Eso siempre se hace…

Si va a una oficina de arquitectos o urbanistas, ellos ni se enteran cuándo sale eso. Es como las obras de carreteras, siempre las tienen las mismas compañías. Por qué. Porque son asignadas a dedo o porque las empresas tienen información de con cuánto pueden calificar y después hacen cambios a los proyectos para aumentar el presupuesto. El condado debe tener una autoridad unificada de todas las ciudades para esto de la vivienda. No puede haber urbanistas de South Beach, otros de la Pequeña Habana, o de Liberty City, no puede ser. Tiene que haber una autoridad central, para unir voluntades y que existan los fondos.

-¿A qué se refiere cuando habla de autoridad central?

Que maneje esos proyectos de desarrollo. Por ejemplo: se pelean por los fondos en South Beach y van a pedirle dinero al Condado. Claro, South Beach tiene privilegios porque es un polo turístico que rinde cientos de millones de dólares en impuestos. Por supuesto, hay prioridades para ellos. No hay pujanza por parte de los comisionados de los otros distritos para erradicar la pobreza que tenemos aquí o en Liberty City. No hay interés de servirle a la población, no hay soluciones a los problemas.

-¿Cómo entiende el problema del transporte en el Condado?

Estoy muy de acuerdo con el Smart Plan. Primero, es ecológico. Segundo, son líneas centrales que comunican al condado de norte a sur y de este a oeste. Si logramos cuadricular el condado con estas líneas centrales, ahí viene lo que yo propongo: fomentar el crecimiento, la creación de la empresa privada dentro del transporte. No tenerlo centralizado. Este es un país capitalista. Para que funcione tiene que existir competencia. Si ponemos eso bajo la rectoría del gobierno, bajo el Smart Plan, de forma que estas líneas privadas, de buses pequeños, que la población en los barrios se pueda conectar con estos proveedores gigantes de transporte, pues evidentemente vamos a aportar a la reducción del transporte privado, porque la gente va a tener un transporte seguro.

-¿Lo que está planteando es que las seis líneas del Smart Plan fueran operadas por el sector privado?

No. La única forma de mantener una base en cuanto al precio establecido… De ahí para abajo es que este Smart Plan lo maneje el condado. Y las líneas que abastecen a ese Smart Plan, desde las poblaciones, desde la esquina de tu casa, sean privadas. Habrá más empleo y competencia que traerá bajos precios.

-¿Privatizar entonces el sistema de Trolleys?

No tiene nada que ver con el Trolly.

-¿Cuáles serían entonces las líneas alimentadoras de las rutas del Smart Plan?

Hay un capitalista, establece una línea que va norte a sur, de Hialeah hasta la US1. El Smart Plan está en el medio. Esto crearía una red de transporte que vincularía a todas las poblaciones de Miami, para acceder al Smart Plan por un precio regulado por la misma competencia. Esto lo hemos visto con mucho éxito con el Transmilenio en Bogotá, también con el sistema de trollyes en Guayaquil y en Quito, en Ecuador. El sistema lo han implementado en muchas ciudades y da resultado, porque la línea central –ecológica y segura- la maneja el gobierno, rinde un capital para el estado, y las otras [las rutas alimentadoras] generarían impuestos que nos permitirían mantener el Smart Plan a un bajo precio.

¿Esta de acuerdo con las tecnologías que están proponiendo para el Baylink, el corredor de Miami Beach que hace parte del Smart Plan?

Estoy de acuerdo con todo lo que sea ecológico.

¿Eso qué significa?

Todo lo que atente contra la ecología. Mientras sea eléctrico, ahí vamos, no le veo ningún problema. Por el contrario, aporta. Malo que le metieran diésel o algo similar. Ahora, en cuanto al tren bala no creo que sea necesario en este momento, una inversión de ese tamaño cuando tenemos problemas que resolver, como el nivel de vida de la población, con nuestros ancianos, con los pandilleros, el expendio de drogas.

¿Está de acuerdo con la apreciación de otros de los candidatos, Alex Díaz de la Portilla, de que el distrito 5 está tomado por la delincuencia?

No está tomado pero va en camino. Eso es una realidad. Basta hacer un recorrido por la calle Flagler en la noche y vamos a ver lo que hay. No podemos darle la espalda a la realidad. Hay disimiles puntos de venta de droga, de prostitución, venta ilegal de alcohol. No lo vemos en Brickell, pero esa no es la realidad del distrito. Es el espejo deslumbrante del condado, no es la realidad. Incluso, el grueso de la población de Brickell no representa a los votantes del condado. Brickell es una ciudad moderna, habitada por gente joven en su mayoría, vive enajenada de la realidad que se vive en la frontera de la I-95 hacia el oeste.

No se puede exterminar la delincuencia, eso no se ha podido en ningún país del mundo, bajo cualquier régimen. Existe un proyecto que ha funcionado: las NET, oficinas en los barrios donde la gente pone quejas y en un principio tuvieron policías, ya no tienen. Esas NET hay que expandirlas y ponerles oficiales. Nadie conoce mejor a la población que la policía comunitaria. Nosotros necesitamos policía a pie en esos lugares.

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