MIAMI- Mientras que en otros países es más fácil el acceso a la educación, con los recursos de infraestructura y materiales de estudio disponibles, en muchas regiones de Haití hay un maestro que con un pizarrón y en un suelo de tierra enseña a leer a los pequeños. Les habla de geografía, de los tesoros del mundo, de las guerras, los bancos, la naturaleza en la que viven. Ver la risa en los rostros de los pequeños cuando aprenden algo nuevo lo explica todo: la educación es un camino de libertad.

En medio de la inestabilidad política, económica y social en Haití hay grupos que trabajan para fomentar el acceso a la educación de los niños y jóvenes. Esta nación caribeña, devastada por grandes terremotos en 2010 y 2021, apenas cuenta con los recursos para mantenerse en pie.

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Es el país más pobre del continente americano y uno de los más pobres en el ranking mundial. Uno de los sectores más afectados es el de la educación. Acorde a datos publicados por USAID en 2020, “sólo el 61% de la población adulta está alfabetizada. El haitiano promedio, de 25 años o más, tiene menos de cinco años de escolaridad”. Además, “las cuotas escolares pueden ser prohibitivamente caras para las familias de bajos ingresos”.

En el reporte de USAID citado antes, “la mayoría de las escuelas en Haití reciben una supervisión gubernamental mínima y son costosas en relación con los ingresos promedio. Las organizaciones no gubernamentales (ONG), las iglesias, las comunidades y los operadores con fines de lucro administran de manera privada más del 85% de las escuelas primarias”.

Por eso desde hace tiempo organizaciones independientes trabajan para acercar a los niños a las escuelas. Asimismo, se improvisan muchos centros educativos con el objetivo de facilitar la llegada de los estudiantes a las aulas.

Este es el caso de BATI School, una especie de cooperativa de 50 acres en Miragoane, un pueblo rural a 51 millas al suroeste de la capital, Puerto Príncipe, donde las familias pueden vivir y trabajar. BATI (siglas de Building Ayiti To Inspire, o Construyendo Haití para inspirar) es una organización sin fines de lucro basada en el sur de Florida.

Como se explica en su página, el proyecto se fundó en 2010 por los hermanos haitiano-estadounidenses Rubens Amedee y Freddie Amedee-Benjamin. Estos visitaron su tierra después del devastador terremoto, y tras intentar colaborar con organizaciones sin fines de lucro decidieron crear la suya.

“De inmediato, supimos que si queríamos promover un cambio sostenible tendríamos que hacerlo nosotros mismos”, dijo Freddie en una reflexión publicada en su página.

La escuela abarca desde kindergarten hasta 12mo grado, y tiene un modelo innovador, pues la educación es gratuita y cumple con los estándares curriculares de EEUU, a través de un diseño financiero sostenible financiado por una granja.

BATI School funciona “haciendo crecer orgánicamente el futuro de Haití a través de la educación financiada por la agricultura”. Dicha comunidad cuenta con opciones laborales para los adultos y una escuela para que los pequeños reciban clases durante el día. De este modo, los padres no se ven obligados a dejar a sus niños en casa por el costo del transporte a una escuela lejana.

Esta organización se apoya en Papa Rozier Farms, empresa creada por los hermanos Rubens y Freddie. La compañía lleva el nombre del abuelo de los cofundadores, el hombre cuyas tierras adquirieron para construir la escuela. Es una granja orgánica que se especializa en la producción y procesamiento de productos naturales, creada para proporcionar desarrollo económico a largo plazo y cambio sostenible.

Cada compra orgánica que se realiza en Papa Rozier Farms financia directamente los recursos que la escuela BATI y las comunidades circundantes necesitan para continuar creciendo.

Papa y mama Rozier-Facebook/Papa Rozier Farms
Los abuelos Papa Rozier y Mama Rozier, que inspiraron a los hermanos Amedee a crear su empresa.

Los abuelos Papa Rozier y Mama Rozier, que inspiraron a los hermanos Amedee a crear su empresa.

En la educación hay esperanza

BATI School “permite a los niños de Haití soñar con un nuevo futuro y enriquece a la comunidad local al brindarles acceso a la educación gratuita”. Gracias a las donaciones de manos generosas y al trabajo de los voluntarios, este proyecto sigue en pie.

Como dato curioso, esta escuela ofrece viajes a Haití para ver de primera mano el funcionamiento de esta zona. Según indica la página: “El viaje es una estadía de cinco días con todo incluido, donde el trabajo en la granja y la relajación en la costa se entrelazan con gracia, una forma socialmente consciente de disfrutar de sus próximas vacaciones”.

En un video de la propia escuela, una madre agradeció la iniciativa: “Me gustaría que mis hijos hicieran algo de sí mismos porque, como padre, quiero que sean algo”. Otra madre señaló: “Soy una mujer pobre, no tengo vaca, no tengo tierra, no tengo carro. Todo lo que tengo son mis hijos. Pongo todas mis esperanzas y sueños en ellos”.

El sueño de esta escuela es que esos niños asciendan a otros niveles educativos y sean los profesionales del futuro, que “sean alguien”, como dijo una de las entrevistadas en el video. Haití lo necesita. Pero es muy complicado conseguirlo sin la ayuda de otros.

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Cómo ayudar

El sábado 14 de agosto Haití fue golpeado por un devastador terremoto de magnitud 7.2, que causó la muerte de miles de personas. Es por esto que BATI School se ha sumado a las labores de recuperación, con énfasis en los pequeños. Desde el sur de Florida preparan donaciones que puedan suplir las necesidades básicas de la comunidad haitiana.

De ahí que están recibiendo elementos como lámparas solares, linternas, sábanas y cubrecamas, zapatos, calcetines, ropa interior para niños y adultos, chancletas, colchonetas, elementos de higiene como productos femeninos, pasta y cepillos dentales, toallitas húmedas, entre otros. Además, para los niños haitianos que regresan a clases, pueden donarse mochilas, lápices, cuadernos, crayones y otros elementos escolares, que pueden ser entregados en la dirección: BATI SCHOOL. 601 East Sample Road. Suite 104. Pompano Beach, FL 33064.

Puede visitar este enlace para conocer más sobre BATI School o hacer una donación.

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