Que el blanco central del virus es ahora una parte menos vulnerable de la población, físicamente capaz de sobrevivir el maldito COVID-19 que vino de China, es buena noticia: "Hace un mes y medio la edad promedio de los nuevos casos era 50 años y ahora es 30", aseguró DeSantis.

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Atrás quedó el argumento del aumento de exámenes médicos, que es cierto triplicó su práctica en los últimos dos meses. Pero teniendo en cuenta el incumplimiento de normas sanitarias y las edades de los ‘nuevos afectados’, la explicación toma otra vertiente.

"Hemos tenido días en los que la media fue 33 años, y eso, obviamente, es importante porque ya sabemos que los menores de 40 años son más saludables y la tasa de mortalidad del virus es muy cercana a cero”, sostuvo.

"Estamos preparados para afrontar esto", enfatizó DeSantis. "Ahora vemos, en lugares como Miami, un aumento de pacientes en hospitales pero muchos menos personas de la tercera edad, lo que obviamente es una buena señal porque en ellos es donde está el riesgo número uno de mortalidad".

De cualquier manera, Florida sobrepasó la indeseable marca de 4.000 fallecimientos y se apresta a superar los 300.000 casos de coronavirus estos días desde que comenzó la pandemia en marzo.

Miami-Dade

De los 67 condados que conforman el territorio de Florida, Miami-Dade es el más urbanizado y poblado, el más internacional y también el más afectado por el COVID-19.

Solo en Miami-Dade se contabilizan más de 57.000 casos y más de 1.100 fallecimientos, de los que cerca de 40.000 se han recuperado según datos extraoficiales.

Por ello, las autoridades de Miami-Dade, con el alcalde Giménez al frente, vigilan diariamente las tres curvas que marcan el paso del virus: tendencia diaria, porcentaje de contagio y ocupación en hospitales: la tendencia diaria ronda los 2.000 nuevos infestados, mientras la tasa de pruebas y contagiados fluctúa entre 23 y 26%, cuando autoridad nacional de Enfermedades pide menos de 10%, y los hospitales comienzan a lanzar advertencias cuando la ocupación en unidades de cuidados intensivos oscila entre el 80 y el 90% de capacidad.

La buena noticia es que, gracias al descenso de la edad más afectada, la disponibilidad de camas regulares en hospitales, aunque aisladas del resto de la instalación médica; oscila alrededor del 50%.

Empleados del hospital central de Miami-Dade, el Jackson Memorial, expresaron preocupación por el aumento de pacientes: "Estamos estresados, principalmente estresados con demasiados pacientes y sin suficientes enfermeras", declaró a NBCMiami la presidenta del sindicato que representa a los trabajadores de la salud del hospital, Martha Baker.

De hecho, el gobernador DeSantis envía un centenar de sanitarios, incluyendo médicos y enfermeras, hacia el hospital central de Miami-Dade, el Jackson Memorial.

“Suspendimos las cirugías que no son emergencias hace unos días y diría que hoy mismo podemos controlar la situación pero necesitamos esas enfermeras para afrontar la subida de los números las próximas semanas”, argumentó el presidente y director ejecutivo del centro médico, Carlos Migoya.

Nuevas medidas

DeSantis refutó la necesidad de tomar medidas extraordinarias, como el uso de mascarillas en lugares públicos o un nuevo llamado a permanecer en casa, lo que supondría otra paralización de la economía.

En efecto, el gobernador declaró a FoxNews, durante una entrevista televisada a todo el país, que la tasa de mortalidad por coronavirus “se ha mantenido baja” a pesar del aumento sin precedentes de nuevos casos porque “el virus se está propagando entre las personas más jóvenes” que tienen menos riesgo de morir.

"Estamos preparados para afrontar esto", enfatizó DeSantis. "Ahora, estamos viendo, en lugares como Miami, un aumento de pacientes en hospitales pero muchos menos personas de la tercera edad, lo que obviamente es una buena señal porque en ellos es donde está el riesgo número uno de mortalidad".

Sin embargo, municipalidades del sur de Florida, como Miami, Hialeah y Coral Gables se adelantaron y establecieron el uso obligatorio de mascarillas en lugares públicos.

Más tarde Miami-Dade adoptó la misma regla para todos los municipios y zonas administradas por Giménez, con sanción vigente de hasta 500 dólares de multa o hasta 180 días en la cárcel.

Adicionalmente, Miami-Dade implementó la orden de limitar las funciones de restaurantes a entrega y distribución de comidas, así como servicio de mesa al aire libre entre 6 a.m. y 10 p.m.

También impuso el uso de mascarillas para quienes hagan ejercicios en gimnasios bajo techo.

La nueva orden que restringe el servicio de restaurantes levantó el polvo de la protesta y el alcalde Giménez plantea que solo pretende “evitar la probabilidad de contagio en lugares cerrados”, cuando las personas se sientan a la mesa y se descubren nariz y boca para consumir.

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