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El pasado 3 de diciembre en el Parque del Dominó, en el corazón de La Pequeña Habana, Bill Fuller, presidente de la junta directiva de los Viernes Culturales, anunció, primero, que este evento – que se celebra desde el año 2000- ya no se llevará a cabo el último viernes del mes, sino el tercero, y, segundo, que le daban la bienvenida al “otro festival”.

“El otro festival”, era el bautizado Viernes de La Pequeña Habana, liderado por Joe Carollo, el comisionado del distrito 3. Dicho evento hizo su primera presentación pública el 30 de noviembre.

Ese día, en las horas de la mañana, se develó el proyecto de la bandera de la zona histórica para el exilio cubano. En la ceremonia, realizada en el teatro Tower, estuvieron presentes los alcaldes de la ciudad (Francis Suárez) y el Condado de Miami (Carlos Giménez), así como comisionados del municipio, Carollo, Manolo Reyes (distrito 4) y Ken Russell (distrito 2). Los que tomaron la palabra hablaron de la importancia simbólica de la bandera y el aporte de la comunidad cubana a Miami.

Por la noche, hubo un concierto en el que Pitbull hizo una breve aparición, cantó Amaury Gutierrez, entre otros, y América TeVé fue el patrocinador del evento.

Por lo tanto, en ese lunes de la rueda de prensa de la junta directiva de Viernes Culturales, ( en la que estuvieron presentes, entre otros, el alcalde Suárez y la comisionada de Miami-Dade Eileen Higgins), una cosa era la insistencia de que podían convivir dos eventos y que la ganadora era la comunidad de La Pequeña Habana, y otra muy distinta lo que en realidad existía: un agudo enfrentamiento que, según una demanda de Fuller en una corte federal, responde a una supuesta “retaliación” de Carollo contra el también codueño del bar Ball and Chain localizado en la Calle Ocho.

Dichas “represalias” se habrían dado, de acuerdo con el litigio legal, porque Fuller ofreció su establecimiento para un acto político del candidato Alfie León, en la segunda vuelta electoral que definiría si él o Carollo se quedarían con el puesto del distrito 3 en la Comisión de de Miami.

“La verdad es que no hemos hecho una tregua con Carollo”, afirmó de manera tajante Fuller en conversación con DIARIO LAS AMÉRICAS. “Nunca lo consideramos en nuestra decisión como junta directiva [de darle la bienvenida al otro evento]. Lo que hicimos fue poner a la comunidad en primer lugar, que es lo que hemos hecho durante 18 años. Él no tuvo ninguna consideración por nuestra junta, ni con la comunidad de La Pequeña Habana. Y al final lo que menos me interesa es lo que él haga”, puntualizó Fuller.

¿Decadencia?

Lo concreto es que Carollo se dirigió al Departamento de Eventos Especiales de la ciudad con el fin de reservar el 30 de noviembre, y los últimos viernes de mes de los próximos seis meses, para realizar su evento. “Esencialmente se robó ese espacio e irrespetó el deseo de mi junta”, precisó Fuller.

Al respecto, citó el hecho de que la organización sin ánimo de lucro Viernes Culturales ha invertido más de tres millones de dólares en los casi veinte años de existencia de ese evento, que los diferentes miembros de su junta directiva han empleado millones de horas en trabajo voluntario y que, al mes, atrae cerca de 5.000 asistentes.

Carollo, en entrevista con este medio, ofreció una percepción muy distinta de la importancia de Viernes Culturales. “En los últimos años, eso se ha convertido en un cementerio en el cual lo único que promueven es el negocio del señor [Fuller] en Futurama. En los años míos [cuando Carollo fue alcalde de Miami] había más de cien pintores que exponían sus obras. Eso se acabó con él [Fuller]”.

Sin embargo, los pintores alegan que la alcaldía les exigió un seguro de protección para poder seguir exponiendo sus obras en las aceras.

Para el comisionado del distrito 3, que incluye una porción de La Pequeña Habana, Viernes Culturales “es un pulguero santificado, con 20 o 25 carpas, venden ropa, muchas cosas, y máximo hay uno o dos lugares donde venden arte. Ahí cualquiera puede exponer lo que quiera mientras les paguen 75 dólares. No sacan permisos ni les dan un centavo a la ciudad”.

Fuller reconoció que los participantes en el evento que organiza deben pagar esa suma de dinero como una forma de comprometerse a asistir. “Me encantaría que los participantes estuvieran sin pagar nada, pero cuando es gratis o pagan 25 o 50 dólares, un participante se puede despertar ese viernes y decir: ‘sabe qué, esa noche prefiero ir al cine’, y no aparece”.

Por otra parte, señaló que “mi organización y mis propiedades pagamos más de medio millón de dólares en impuestos al ayuntamiento”. Y alegó que el “festival de Carollo” lo están pagando los contribuyentes. Destacó que en 10 años no han recibido un solo centavo ni del condado Miami-Dade ni del municipio.

“Entiendo que el evento del comisionado podría costar más de 100.000 dólares de dinero público”, señaló Fuller.

Carollo negó que esa cifra sea exacta, y calificó tal información de “fake news” (noticias falsas). “La ciudad no me ha enviado los números de gastos, pero eso luce por debajo de los 5.000 dólares, en cuanto a dinero público”. Añadió que obtuvo patrocinios privados, como una de 12.000 dólares “proveniente de un dueño de propiedades en la Calle Ocho que puso dinero para que se haga este tipo de festival”.

Carollo también recibió el apoyo de América TeVé y de Univisión, dos canales de televisión que promocionaron “los viernes de La Pequeña Habana”.

Democracia

Carollo negó de plano que su persistencia en denunciar las supuestas violaciones de los códigos de la ciudad por parte de las propiedades y negocios de Fuller, obedezca a una “vendetta” política.

El comisionado subrayó que desde el pasado mes de febrero se ha quejado al administrador de la Ciudad de Miami (Emilio González) sobre esas presuntas irregularidades, “pero él no ha hecho absolutamente nada porque ese señor [Fuller] está protegido”.

Advirtió que no se “dejará intimidar: la ley se tiene que hacer cumplir para él [Fuller], para mí, para todos. El cuento que quiere armar es que estoy en contra de él porque apoyó a mi oponente. Puedo dar una lista extensiva de personas que apoyaron a Alfie León, que han estado trabajando conmigo perfectamente bien sin ningún problema. Lo que pasa es que el señor ha estado acostumbrado a hacer cosas ilegales por un largo tiempo”.

Fuller desestimó que Carollo se lleve bien con quienes respaldaron a su antiguo adversario. “Nadie tiene más exposición que yo en La Pequeña Habana. A veces hay gente que se me acerca y me dice que escogí al caballo equivocado. Yo les respondo que no, que escogí al correcto. De lo que más me arrepiento es de no haber apoyado más temprano y de manera más intensa a León”.

Carollo recalcó que la corporación Viernes Culturales, de la que Fuller es presidente, está secuestrada por “ese señor, sus cuatro socios se eligen y reeligen cada año, ahí no existe una democracia sino una dictadura”.

Por esa razón, según el comisionado y exalcalde, es que no quiso reunirse con Fuller, ni aceptar su invitación a participar en la junta de Viernes Culturales. “Quiere que yo me reúna con él al mismo tiempo que está poniendo quejas por todas partes, diciendo mentiras mías y de muchas personas de Miami”.

El codueño de Ball and Chain negó por completo el señalamiento de “dictador”.

“Yo no tengo por qué hablar sobre la organización, es una compañía que opera como una entidad sin ánimo de lucro”, reaccionó Fuller. “Lo que pasa con las reuniones es un asunto privado. Pero la verdad es que mi organización siempre ha sido incluyente, ha tenido un proceso democrático. La comisionada Eileen Higgins hace parte de la junta. El alcalde de la ciudad nombra a alguien para las reuniones e incluso el jefe de gabinete de Manolo Reyes participa también en las reuniones. Decir que la organización no es incluyente es ridículo y es una mentira”.

El pionero

Carollo mencionó varias veces el hecho de que fue durante los años finales de su mandato, en 2000, cuando nació la idea de Viernes Culturales.

Él mismo se considera un fundador y mentor de ese proyecto. Y dijo que fue gracias a su “impulso” que ese evento cogió vuelo, en una época, según él, en la que “asistían grandes artistas como Celia Cruz, Olga Gillot, Concha Valdés Miranda, Pilar Montenegro, Lucia Mendez, y tantas estrellas”.

Fuller, por su parte, mencionó que lleva más de 20 años involucrado con la comunidad de La Pequeña Habana. Recordó que empezó de cero y que su esfuerzo ha sido quitarle a esa zona histórica su estigma de vecindario pobre, peligroso, en el que ocurren asesinatos, hay drogas y prostitución. “Nuestro legado es que hemos borrado ese estigma. Pero a él [Carollo] no le importa, no actúa como comisionado, no sirve para decir cosas positivas que unan a la comunidad. En lugar de eso, está dispuesto, en razón de su propia agenda, a atacar a la comunidad. Pero al final es ella la que pierde”.

También rechazó la idea de que Carollo haya sido un pionero de Viernes Culturales. “Nunca lo he visto en actividades sociales, ni en los viernes culturales, ni en las reuniones comunitarias. Además, tengo una buena relación con muchos de los miembros fundadores de Viernes Culturales y ninguno ha mencionado a Carollo como unos de los pioneros o fundador de esa organización. Lo cual no me sorprende porque no es alguien que tenga un interés cultural en esta comunidad. No lo he visto en los teatros, en las inauguraciones de festivales de música o de arte, y como no está interesado en la Pequeña Habana no tiene por qué estar comprometido”.

Fuller vaticinó que el evento de Carollo dejará de existir cuando él termine su periodo en la Comisión. “El problema es que mi organización es más grande de lo que pueda durar Joe. Él se irá en tres años, pero nuestra organización va a continuar”.

Al final, todo parece indicar que la última palabra de este conflicto, que no parece atemperarse a pesar de las apariencias, se resolverá en las cortes.

 

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