MIAMI.- El estado de Florida vuelve a figurar en la palestra nacional de las elecciones, aunque por razones muy diferentes a las que acontecieron en el año 2000: el republicano Ron DeSantis y el demócrata Andrew Gillum se discuten la llave de la mansión gubernamental en lo que parece ser una batalla ideológica con tintes étnicos.

Hace 18 años, cuando la Florida decidió la presidencia del país entre George W Bush y Al Gore por solo 537 votos, el Sushine State ocupó los grandes titulares de la prensa y fue incluso el hazme reír del país.

Hoy las cosas parecen ser diferentes y estudiosos en asuntos políticos comienzan a mirar hacia el estado sureño, donde el péndulo político se mueve a un lado y el otro indistintamente.

“Que un afroamericano llegue a la final por la gobernación del estado es trascendental. Es la primera vez que sucede en la Florida y sólo hemos tenido cuatro en la historia de la nación”, recordó Charlie Anderson, profesor de ciencias políticas de George Washington University.

De hecho, Gillum fue el candidato demócrata elegido contra todos los pronósticos. Las encuestas daban por ganador a Gwen Graham o Philip Levine.

“Las encuestas volvieron a equivocarse, de la misma manera que muchos se equivocaron al augurar que Ron DeSantis no ganaría aunque fuera el favorito del presidente Donald Trump”, argumentó.

Recta final

Hoy la campaña entre Gillum y DeSantis transita por la estrecha senda que separa las políticas conservadoras de las liberales, respecto a la salud pública, la educación y la economía.

No faltan quienes acusan a Gillum de liberal o incluso socialista ni quienes tildan a DeSantis de troglodita e intolerante. La propaganda política, en forma de correo o anuncio en radio y televisión, ha inundado el estado de un lado y el otro de la contienda.

“Unos y otros apuestan por las tácticas que echan lodo al contrario. Y no lo hacen así porque DeSantis o Gillum lo quieran, sino que son prácticas de la escuela de publicidad que dan resultado”, señaló James Williams, profesor de ciencias políticas de University of Florida.

A punto de cumplir 20 años sin un gobierno demócrata, la Florida acumula 45 gobernadores en toda su historia, de los que 34 han sido precisamente demócratas.

“Históricamente, la Florida ha tenido más gobernadores demócratas que republicanos, pero en las últimas dos décadas las situación ha cambiado, incluso en el Congreso estatal, y no me sorprendería un giro por el cambio”, añadió.

En efecto, el periódico The New York Times se acaba de hacer eco de la contienda en la Florida y plantea que los demócratas “están siguiendo una nueva estrategia para reconquistar la Mansión del Gobernador, una fórmula que hubiera sido impensable años atrás: han puesto sus esperanzas en un joven liberal afroamericano para ganar un estado, en el que los blancos conservadores han dominado las cinco últimas elecciones de medio mandato”.

Por otra parte, continúa el rotativo, “DeSantis plantea su programa a partir del trabajo del gobernador Rick Scott, que no puede postularse otra vez y opta ahora por un puesto en el Senado federal”.

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