MIAMI.-Las estadísticas en Florida muestran la capacidad del voto hispano para ser el empujón final que pueda mover el fiel de la balanza hacia los republicanos o los demócratas.

De acuerdo con el Pew Research Center (PRC) en Florida, los hispanos conforman el 20% del total de votantes registrados. En 2018, hubo 2.2 millones, lo que significó un incremento del 8.4% en comparación con 2016, según cifras del PRC.

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“Los candidatos republicanos a menudo ganan una participación más amplia del voto hispano [en Florida] que en otros lugares. Y eso es en parte por el tamaño de la población cubana que tiende a votar más [a favor de los] republicanos que otros grupos hispanos”, señaló un análisis de PRC.

En la última elección para el Senado, el 54% de los hispanos votó por el demócrata Bill Nelson y el 45% por Rick Scott. Para la gobernación, las cifras fueron casi idénticas: 54% a favor de Andrew Gillum y 44% de respaldo a Ron De Santis.

Mientras el 54% de los latinos que no son cubanos desaprueba al presidente Donald Trump, el apoyo dentro del exilio cubano es de 59%, como lo mostraron los resultados de un sondeo reciente de la empresa encuestadora Mason Dixon.

A futuro

¿Cómo podrían jugar todos estos números en la elección de 2020 en un estado tan competido e impredecible como Florida?

Para Al Cárdenas, expresidente del Partido Republicano de Florida y analista político, “[Los exiliados de] Cuba, Nicaragua y Venezuela han aumentado sus simpatías hacia el presidente Trump por sus comentarios y acciones. Qué resultado dará eso de aquí a las elecciones de 2020, puede que no sea tan motivante si no hay cambios políticos en esos países”.

Para este analista, la comunidad latina en el Estado del Sol se divide en un 50% compuesto de mexicanos, puertorriqueños y colombianos, entre otras nacionalidades, y el otro 50%, integrado por cubanos, nicaragüenses y venezolanos. “Que aumente en una y disminuya en la otra [la simpatía por la reelección del actual inquilino de la Casa Blanca] tendrá que ver con quién es el candidato demócrata. Hay comentarios que generan roncha en la comunidad exiliada, como el del alcalde de Nueva York, Bill de Blasio [quien en un discurso ante miembros del sindicato de carga del Aeropuerto Internacional de Miami, citó al Che Guevara con la frase ‘Hasta la victoria, siempre’]. Pero los comentarios negativos del Presidente hacia los inmigrantes también van a tener un impacto negativo en las otras comunidades”.

Ir al terreno

El exalcalde de Tallahassee y excandidato a la gobernación de la Florida Andrew Gillum, en entrevista con DIARIO LAS AMERICAS, se refirió al hecho de que, como aspirante a gobernador, recorrió sitios de la Florida que nunca había visitado, y entre Tallahassee y el resto, “se pueden sentir, en un día, cuatro estados distintos”.

Dentro de esa gran diversidad, el exalcalde y excandidato a la gobernación reconoció que no se puede esperar al último minuto para entrar en contacto con las comunidades, entre ellas la hispana.

“Hay un trabajo que se debe hacer. Hay que crear las bases. Una relación de verdad no se da a corto plazo, se debe cultivar en un largo período de tiempo. Y también se requieren recursos para llegarles a esas comunidades, no solo para presentarse y decir quién eres, sino para explicar en qué crees y qué harás exactamente para mejorar la vida de la gente si eres bendecido con ser electo”.

Una de las lecciones que aprendió Gillum como candidato oficial del Partido Demócrata a la gobernación fue la de registrar a nuevos votantes desde el principio de la campaña, en este caso antes de las primarias republicana y demócrata.

Después de su derrota se dio cuenta de lo mal que estaban los demócratas en el terreno del registro de nuevos votantes. “Cuando Barack Obama fue candidato presidencial, en 2008, aquí los demócratas tenían una ventaja de 700.000 votantes. Cuando yo fui candidato, se redujo a 250.000. Fue un verdadero declive”.

Sin embargo, para Fernand Amandi, presidente de la empresa encuestadora Bendixen & Amandi International y analista político demócrata, no es suficiente inscribir nuevos electores, incluso puede ser un arma de doble filo. “De pronto uno logra que muchos se inscriban, pero quién garantiza que voten como uno quiere. Por eso el trabajo debe ser más integral que solo el registro. Hay que llenar los otros vacíos, como por qué votar por el candidato demócrata y no por el republicano”.

El excandidato demócrata a la gobernación aclaró que durante su campaña sí estuvo en eventos con dirigentes latinos, pero “cuando llegamos a la elección general fue demasiado tarde para entrar en contacto con la comunidad y esperar que la gente te conociera de un día para otro. Además no tuve suficientes recursos para dirigir la publicidad a los electores hispanos”.

Amandi añadió que se debe tener en cuenta que “tenemos al Presidente más antihispano en la historia de Estados Unidos. Por lo tanto, hay que crear un ambiente en el que los demócratas cultiven un apoyo histórico de todo el voto. Si hacen eso, pueden ganar la Florida”.

Trabajar con todos

El 2018 fue el año en que se batieron records de asistencia a las urnas, en los diferentes grupos demográficos.

Ese año, los hispanos y asiáticos tuvieron un incremento en la participación electoral de 40%. Pero no sólo para ellos. Los niveles de votación de los blancos (57.5%) y el de los afroamericanos (51.4%) se incrementaron en un 11.7 y 10.8 por ciento, respectivamente, si se compara con 2014, según estadísticas del PRC.

Para Mike Hernández, analista político demócrata de Telemundo 51, en el Estado del Sol hay que trabajar, en términos electorales, con los blancos no hispanos, con todos los grupos de latinos, “hay que centrarse en otros votos, no importa si son republicanos o independientes”.

También hay que ir a las zonas rurales. En las pasadas elecciones, de los 67 condados que hay en Florida, 55 votaron a favor de los republicanos. Para Hernández, los demócratas deben emplear la misma táctica de DeSantis y Scott: “Ellos sabían que iban a perder el voto latino pero había que reducir el margen de la derrota, sobre todo cuando en Florida una elección se decide por uno o dos puntos, y medio punto puede ser la diferencia para retomar la Casa Blanca o perderla”.

Por otra parte, hay que ver qué pasa con el frente internacional, con países en crisis como Venezuela. En ese sentido, desde la perspectiva de Hernández, “eso puede impactar a muchos votantes”.

Para el analista político, la gran mayoría de cubanoamericanos votará por Trump, pero hay algunos que están a la espera de ver cómo se desarrolla la situación económica.

Ante esos hechos electorales, la tesis de Hernandez es que es difícil hablar de un cambio generacional en el exilio cubano, como han querido plantearlo varios investigadores y encuestadores. “Los menores de 40 años están abiertos a votar por un demócrata, pero la mayoría [por tradición] vota a favor de un republicano, sobre todo en los condados Miami-Dade y Broward”, puntualizó Hernandez, quien fuera elegido hace unas semanas como presidente de la asociación de exalumnos de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), uno de los bastiones académicos, precisamente, de la nueva generación cubanoamericana.

La gran incógnita es cómo se portará el voto puertorriqueño, y si los que han llegado a Florida, tras la destrucción generada por el paso del huracán María en 2017, se registrarán para las elecciones de 2020.

“Va a ser muy difícil para el presidente Trump lograr el apoyo que tuvo de los puertorriqueños en 2016, por circunstancias como el huracán María y sus comentarios, que no han caído bien”, aseveró Cárdenas.

Como lo indicó Hernández, “los latinos tienen mucho interés en esta contienda. Tenemos que ver cómo actúan los puertorriqueños que se han mudado, si se van a registrar y votar. Los electores hispanos son los que más pueden cambiar de partido en el momento de sufragar, depende mucho en quién es el candidato. Los demócratas tienen que transmitir un mensaje mucho mejor para combatir la acusación de que son socialistas”.

En el lanzamiento de la coalición de Latinos con Trump, cada uno de los oradores, incluyendo al principal, el vicepresidente Mike Pence, se refirió al “peligro” de que los demócratas regresen al poder “para instaurar un socialismo de corte cubano”.

Por ahora, en el Estado del Sol es clave la manera cómo se perciba a Trump en el campo republicano. “El aumento de su popularidad en el exilio va a compensar la disminución de su apoyo en otras comunidades, aún no se sabe, pero Florida será un factor fundamental del triunfo presidencial”, recalcó Cárdenas.

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