viernes 14  de  junio 2024
CUBA NOSTALGIA

Esencial: celebrar y preservar los valores de la cultura cubana

El padre José Joaquín Espino, rector de la Ermita de la Caridad, sostiene que mantener las raíces vivas “hace posible la continuidad, el futuro de una nacionalidad”

Por JESÚS HERNÁNDEZ
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MIAMI.- La Ermita de la Caridad en Miami es insignia de la tradición religiosa y las raíces históricas de los cubanos, y el padre José Joaquín Espino, rector del Santuario Nacional, habla de cómo celebrar y proteger la cultura cubana para las nuevas generaciones y todos.

“Preservar esos valores es una de las tareas esenciales de La Ermita de la Caridad”; María de la Caridad es patrona de Cuba, subrayó el padre Espino, durante una entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS.

Sacerdote y rector del Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad, que arribó a Estados Unidos cuando apenas tenía cinco años durante el éxodo de menores Operación Pedro Pan en 1961, el padre Espino manifestó que “conservar y compartir la cultura propia es lo que hace posible la continuidad, el futuro de una nacionalidad, y aunque ésta evolucione tiene valores esenciales que nos da el sentido de pertenencia”.

Prueba de ello es quienes nacen fuera de la isla y se consideran parte de esa cultura. “Aunque nazcan en Hialeah o Madrid, se consideran cubanos. Es mantener esa identidad de que soy de ese pueblo, de esa tierra. Es importantísimo, y mantener eso es parte de la tarea de este santuario, que también es un poco el corazón, el alma, de la diáspora, del exilio cubano”, recalcó.

El rector de La Ermita recordó: “El padre Félix Varela (1788-1853) nos enseñó a pensar, y siempre digo que nos enseñó a pensar en cubano. Él señaló específicamente cómo los cubanos desarrollamos unos valores culturales específicos, basados en nuestros antepasados, y prueba de ello es el mural que representa nuestra historia en el altar de La Ermita”.

Y hoy, a pesar de la ruina en la que vive Cuba, tras 65 años de dictadura, “la alegría continúa siendo parte de nuestra cultura, tanto en Miami como en la isla, porque ella es parte de nuestra idiosincrasia, como lo es la Caridad, nuestra patrona”, subrayó.

Valores

Mantener esos valores culturales es también parte de la Iglesia en Cuba, “donde las nuevas generaciones están tan necesitadas de conocer la historia. Y eso fue una de las cosas que, durante la visita del papa Juan Pablo II a Cuba (1998) el arzobispo de Santiago de Cuba, Pedro Meurice, mencionó en público cuando dijo que un número creciente de cubanos ha confundido la patria con un partido, la nación con el proceso histórico que hemos vivido las últimas décadas y la cultura con una ideología".

El padre Espino recuerda que fue asignado como misionero en la isla por cinco años para establecer la recién creada Diócesis de Guantánamo, donde vio crecer el territorio obispal de cinco sacerdotes y dos parroquias a 12 y nueve respectivamente.

"La labor del sacerdote es la labor del sacerdote dondequiera que vaya. Construir una comunidad", destacó.

Luego resaltó que “hay que conocer la realidad de nuestra historia, de nuestra cultura, los valores básicos. Eso es lo importante. Y se necesita conocer tanto en Cuba como aquí en Miami”, proclamó.

Recordó como el padre Varela escribió el manual de educación patriótica Cartas a Elpidio (1835), con un extraordinario mensaje educativo para el pueblo cubano, en especial la juventud cubana, que mantiene vigencia tras casi 200 años.

“Quiso mantener vivo el sentido de pertenencia a Cuba y ese libro, esas cartas, que escribió es algo que tenemos que releer, reinterpretar al lenguaje de hoy, del siglo XXI, para ponerlo en contexto y garantizar el futuro de nuestra cultura”, acentuó.

La Ermita

El Santuario Nacional fue creado en 1967 para albergar la imagen de la Virgen de la Caridad que llegó de Cuba en 1961, tras una oculta e intensa travesía que hicieron posible el padre Armando Jiménez Rebollar y un grupo de feligreses en la isla con la ayuda de la Embajada de Italia en La Habana.

Desde entonces, el templo católico ha sido refugio y lugar de peregrinación para cubanos y casa abierta para todas las nacionalidades.

“Obviamente vienen muchos cubanos, de Miami, otras ciudades y países. Es un lugar de peregrinación de cubanos, pero también recibimos muchas otras nacionalidades y dedicamos misas a todos los países que conforman la mancomunidad de las Américas”, distinguió.

“Esta oportunidad de puertas abiertas fomenta la devoción a la Virgen de la Caridad más allá de los cubanos”, realzó.

Hoy, con la proliferación de Internet, “transmitimos ceremonias y celebraciones en directo a todo el mundo”, destacó. Incluso, mediante el sistema digital, reciben intensiones de misa y donaciones.

Nostalgia

El padre Espino prefiere hablar de esperanza, futuro. “No soy de soñar con el pasado, sino de mantener viva la identidad y luchar por el porvenir”, destacó.

“Hay que ver las cosas esenciales de quiénes somos, de dónde venimos, los valores de nuestra familia, de nuestra patria. Es algo que se siente con la esperanza de vivirlo”, sostuvo.

“A veces decimos ‘Ay, te acuerdas de lo que teníamos’, pero mejor que recordar sería valorizar. En la Iglesia nosotros conmemoramos. No es lo que hizo Jesús, sino lo que hace. Es conmemorar lo que nuestros padres nos dieron, nuestros antepasados, como fuerza para crear el futuro que deseaban para nosotros. Los sueños que tenemos, no los sueños que tuvimos”, expuso.

Cáritas

El padre Espino es además el enlace entre la Arquidiócesis de Miami, que abarca los condados Miami-Dade, Broward y Monroe, con la organización católica Cáritas Cuba, que asiste de múltiples maneras a personas necesitadas en la isla.

“Parte de mi labor en Cuba durante los años que estuve allí asignado fue desarrollar Cáritas”, reconoció.

“Conozco el mecanismo de cómo hacer llegar la ayuda a los cubanos de una manera efectiva, que no se desvíe por el camino” y caiga en manos de las autoridades.

Esperanza

A la pregunta cómo percibe la situación actual en Cuba y su futuro, el padre Espino contestó: “Hay diferencia entre cómo se percibe a Cuba como territorio y nación de ideas, no de nostalgia, y cómo se percibe el futuro, que en estos momentos está pasando una crisis horrible. Los jóvenes no sienten identidad de cubanos y están abandonando la isla. No creen que pertenezcan allí y buscan futuro en otro lugar”.

“En Cuba no tienen futuro”, acentuó. “Es la dolorosa realidad”, concluyó.

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