MIAMI.- Se entregaron a las autoridades trabajadores del centro de atención de mayores donde en 2017 murieron por exceso de calor 12 pacientes, al averiarse un aire acondicionado, tras el paso del huracán Irma por el sur de la Florida, sostuvo uno de los abogados de la defensa.

Las tres enfermeras y el administrador podrían ser acusados de homicidio involuntario por su actuación en el Centro de Rehabilitación Hollywood Hills, en el condado de Broward, el 10 de septiembre de 2017, cuando la tormenta dañó el transformador de corriente que conectaba la unidad principal de aire acondicionado a la red eléctrica y, como resultado, se produjo un gran ascenso de las temperaturas, expresó Lawrence Hashish, abogado de una de las víctimas a la agencia AP.

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Las autoridades han investigado estas muertes como un homicidio involuntario, pero hasta el momento no han presentado cargos.

No se sabe si la tercera enfermera también se entregó voluntariamente.

Hashish dijo que su cliente y los otros implicados "son simplemente chivos expiatorios, el Estado está buscando culpar a los cuidadores, sin embargo, las evidencias mostrarán que no se cometió delito alguno”, vaticinó.

El terrible suceso tuvo lugar, cuando los pacientes del centro de rehabilitación empezaron a morir en medio de apagones generalizados, días después de que el devastador huracán azotara Florida.

Los investigadores dijeron que el centro no evacuó a los pacientes, cuando las temperaturas en el interior comenzaron a aumentar, a pesar tener un hospital completamente funcional al otro lado de la calle.

La licencia de la casa de cuidado se suspendió días después del paso de la tormenta y luego se cerró.

La paramédico Amy Parrinello, del departamento de bomberos y de rescate de Hollywood, que testificó el año pasado, expresó que en el centro había pacientes cuya temperatura corporal ascendía a 107.5 grados (42 grados Celsius). “las más altas que ella había visto en su carrera de 12 años. Incluso, hubo pacientes, cuya temperatura era tan alta que no podía medirse”.

A raíz del huracán Irma, se aprobó una ley que exige a las casas de cuidado de la tercera edad contar con un generador de electricidad en caso de que falte la electricidad. Este equipo debe ser capaz de mantener dichos centro e instalaciones a una temperatura máxima de 81 grados Fahrenheit (27 grados Celsius) durante al menos cuatro días.

La medida fue aprobada por el Congreso estatal, durante la legislatura que culminó el 11 de marzo de 2018, y fue aprobada por el gobernador Rick Scott.

Si la casa de cuidado incumple la nueva ley, sería penada con multas entre 5.000 y 25.000 dólares, dependiendo de la incidencia, o incluso podría perder el permiso estatal operacional.

Según la autoridad estatal para la salud Agency for Health Care Administration (AHCA), el coste estimado de un generador para proveer electricidad a 120 personas, por ejemplo, es 315.000 dólares, o alrededor de 5.000 si se trata de 20 personas o menos.

Hashish se negó a identificar a su cliente por su nombre, pero dijo que trabajaba como enfermera a tiempo completo en otra instalación y que solo estaba cubriendo un turno ese día en septiembre de 2017.

FUENTE: Con información de AP

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