MIAMI.— El gobernador Ron DeSantis retiró la orden de ejecución contra William Lee Thompson, un condenado de Miami-Dade que debía morir por inyección letal el próximo martes, en una decisión inusual para una administración que ha convertido a Florida en el estado con más ejecuciones del país.
Thompson, de 74 años, tenía programada su ejecución para las 6:00 p. m. del 13 de octubre. DeSantis comunicó la revocación mediante una carta enviada al director de la Prisión Estatal de Florida, Randall Polk, pero no explicó públicamente el motivo de la medida.
La retirada del documento no anula la condena ni conmuta la pena de muerte. Thompson permanece en el corredor de la muerte y, en principio, podría quedar sujeto a una nueva orden, dependiendo de su situación médica y de futuras decisiones del Ejecutivo.
Alegaciones de demencia
Los abogados del condenado habían sostenido que una demencia avanzada y un deterioro cognitivo significativo le impedían comprender que sería ejecutado y la razón de su castigo. La Constitución estadounidense prohíbe ejecutar a una persona que carezca de esa capacidad mental.
Ante esos argumentos, DeSantis suspendió temporalmente el procedimiento en septiembre y designó una comisión de tres psiquiatras para evaluar la competencia de Thompson. El resultado de ese examen no se había divulgado al momento de la cancelación definitiva de la fecha.
Sus representantes también han señalado que padece insuficiencia cardiaca, desnutrición grave, úlceras y secuelas de una hospitalización por sepsis. Estas afirmaciones proceden de la defensa y de expedientes judiciales; el gobernador no confirmó que la condición médica haya determinado su decisión.
Thompson fue condenado por el secuestro, agresión sexual y asesinato de Sally Ivester, de 23 años, ocurrido en marzo de 1976 en un motel de North Miami Beach. Tras la anulación de una primera sentencia, volvió a declararse culpable y recibió nuevamente la pena capital en 1978.
Florida lidera las ejecuciones
La determinación adquiere especial relevancia porque Florida ha ejecutado a 16 personas durante 2026, más que cualquier otro estado. DeSantis ha defendido ese ritmo con el argumento de que las familias de las víctimas han esperado demasiado tiempo para obtener justicia.
Durante 2025, Florida llevó a cabo 19 ejecuciones, la mayor cantidad registrada bajo un gobernador del estado desde que Estados Unidos restableció la pena capital en 1976. Este año, DeSantis había firmado 20 órdenes y mantenía a Florida en posición de superar esa marca.
El retiro de la orden contra Thompson representa una excepción dentro de esa política, pero no altera el calendario inmediato. James Robertson, de 63 años, continúa programado para ser ejecutado al mediodía del 13 de octubre por el asesinato de su compañero de celda Frank Hart en 2008. William Reaves, de 77 años, tiene otra ejecución prevista para el 20 de octubre.
La cancelación de Thompson reduce el número potencial de ejecuciones, pero Florida conserva una amplia ventaja nacional y sigue operando la cámara de ejecución más activa de Estados Unidos.