MIAMI— Con más de 27 años al frente de la Cámara de Comercio Hispana del Sur de la Florida (SFLHCC), Liliam López se ha convertido en una referencia dentro del mundo empresarial, no solo por ser un ejemplo de éxito entre las mujeres, sino porque con su trabajo, constancia y talento se ha constituido en una verdadera líder dentro del sector.

Más allá de las carpetas de documentos, llamadas telefónicas y citas con los agremiados, López compartió parte de la historia en la que se conjugan el exilio de sus padres desde Cuba, su formación académica y la oportunidad que tuvo al trabajar con grandes personalidades que la guiaron en sus inicios.

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“Nací en el Vedado, en La Habana. Y a los tres años llegué a Miami. El exilio siempre fue difícil para mi padre porque tuvo que empezar de nuevo como todos los desterrados, y más en esa época que solo tenían el apoyo que se daban entre ellos. Nadie tenía nada, se ayudaban como podían. Mi mamá compraba la ropa en tiendas de segunda mano. Fue muy difícil hasta que mi papá pudo abrir su negocio, un restaurante pequeño en el downtown”.

Cuenta que en un principio vivió en Miami Beach y luego en la Pequeña Habana, donde estudió. Ingresó al Miami Dade College y terminó sus estudios en St.Thomas University de donde egresó con honores en Ciencias Políticas y Periodismo.

Quiso estudiar leyes, pero su mamá se enfermó con una afección pulmonar, a pesar de que no fumaba.

“Un amigo me comentó que iba a dejar su trabajo en la Liga Hispana contra la Discriminación (SALAD). Me ofreció el cargo porque tenía flexibilidad en el horario y así podía continuar atendiendo a mi mamá y trabajar a la vez. Allí quedé y con la suerte de que empiezo a trabajar con Oswaldo Soto, que era un prominente abogado y con el Dr. Eduardo Padrón, que había sido presidente de la Liga. Con estos dos genios fui aprendiendo, me fueron moldeando y poco a poco me dieron mucha confianza”.

Con esa confianza, Liliam López pasó de iniciar las ruedas de prensa a ser ella la vocera de la Liga, a ser la que acudía a los programas de radio y televisión para hablar de lo que se estaba haciendo a beneficio de los hispanos.

“Era una muchachita y estos dos señores reconocidos, con tanto talento, me enseñaron y me fueron diciendo cómo hacer las cosas. Recuerdo que en ese entonces era cuando había distritos sin comisionados hispanos por lo que hicimos una gran campaña. Además, apoyamos el bilingüismo, para que se hablara en español y que se tradujera documentos en el Gobierno condal. Todas esas campañas las lideraron ellos y yo estaba allí aprendiendo”.

Tuvo que dejar ese trabajo porque su mamá agravó, pero al poco tiempo un grupo de empresarios hispanos hablaron con ella para iniciar la cámara de comercio; para entonces, ya ella tenía experiencias con las organizaciones sin fines de lucro.

“En ese momento las cámaras anglo no daban participación a los his panos, solo le abrían espacios en las comisiones especiales. Ahora ya ha habido hispanos presidentes de esas cámaras anglo”.

Cuando Liliam López comenzó la cámara, las cosas en el sur de la Florida eran diferentes. Había poca participación de los hispanos y de las mujeres. Recuerda que uno de sus mayores retos fue borrar las diferen cias que sentía con el “establishment de aquí de Miami-Dade County”.

“En un momento sentí que fui discriminada. A través de los años llegas a un punto que te respetan mucho, pero para poder llegar donde estoy me han pasado por alto muchas veces. He estado en actos en representación de la Cámara y nombraban a los presidentes de las otras cámaras menos a mí. Eso ha sido difícil, porque mientras distinguían a otros a mí me obviaban”.

Reconoce que para ser reconocida ha contado con el apoyo de gente a su alrededor que elevaron sus voces para que ella y la cámara recibiesen el mismo trato en actos públicos. “Debo dar las gracias a Felipe Basulto, uno de los presidentes de la Cámara, que decía ‘a Liliam hay que nombrarla’, y así lo fuimos logrando. Suena sencillo, sin embargo era importante”.

Abrió una fundación para brindar apoyo a jóvenes estudiantes hispanos de bajos recursos, también el comité Hispanic Women’s Society Network. Ha sido reconocida con decenas de condecoraciones que muestra con orgullo en su oficina, y a pesar de que la pandemia paralizó casi todo, ella continuó trabajando para ayudar a sus agremiados que cada día son más.

Las noches se las dedica a su esposo, con quien tiene más de 20 años de casada y a su hija, estudiante de ingeniería. Sueña con seguir trabajando para ayudar a la comunidad hispana, brindando oportunidades para los que inician en el sur de la Florida.

“Creo que ser mujer ha sido una cualidad en el cargo. La mujer por el hecho de ser madre e hija siempre tiene más compasión que los hombres para con la persona que pide ayuda ”

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