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MIAMI.- Rosario Yara Quiñones, madre de Flavio Santisteban, un reo de origen cubano que cumple una condena de 17 años tras ser declarado culpable por la muerte de cuatro personas en un discutido accidente de carretera ocurrido en 2005, asegura que ha sido “estafada”.

Quiñones, cubana nacionalizada española, afirma haberle entregado 7.500 dólares en dos pagos, uno en cheque y un segundo en efectivo, a un individuo, identificado por ella como Pablo de Cuba, de quien dice le fue recomendado como abogado para mediar en el caso de su hijo.

Según los resultados de la búsqueda realizada para este reporte, el señor De Cuba se presenta en programas de televisión hispana bajo el título de abogado. Sin embargo, en ninguno de los registros de abogados licenciados en el estado de la Florida aparece alguien inscrito bajo ese nombre.

A partir del testimonio de Quiñones, en julio del pasado año De Cuba se presentó ante ella con la promesa de lograr la libertad de su hijo en solo 15 días.

Según la madre del reo, inicialmente ella le hizo entrega de un cheque a De Cuba por la suma de $4.000, y unos días más tarde completó la suma solicitada con otro pago en efectivo por la cuantía de $3.500. De esas entregas que Quiñones asegura haberle dado a De Cuba no existen recibos.

Los dos pagos habrían sido realizados a través de Rolando Ávila, un amigo de la familia del prisionero a quien Quiñones considera “un hijo adoptivo”, y quien personalmente se los habría llevado hasta el lugar en donde se encontraba De Cuba, de acuerdo con el testimonio de Quiñones y del mismo Ávila.

Pablo de Cuba es conocido, además de sus apariciones televisivas, por dictar conferencias, como una sobre “la complejidad del futuro de Cuba”, en una biblioteca de Miami-Dade.

Los hechos

Según el relato, Quiñones contactó a De Cuba a través de Gonzalo Ricarte, un amigo de su hijo Flavio Santisteban. “En nuestro desespero por buscarle una solución a este caso”, comentó Quiñones, decidieron llamar por teléfono al supuesto abogado, a quien “muchas veces había visto en televisión”. Aunque dice no recordar bien la fecha, Ricarte estima que eso fue a mediados del año pasado.

“Todo esto me ha chocado muchísimo. Yo había oído hablar de él [Pablo de Cuba]. Él, en Cuba, vivía en Santiago y yo en La Habana. Aquí en Miami me lo presentaron como alguien muy educado; como un abogado. Ahora entiendo que era abogado en Cuba, pero no aquí porque no hizo reválida (homologación del título)”, dijo Ricarte en declaraciones a DIARIO LAS AMÉRICAS.

Gonzalo Ricarte
Gonzalo Ricarte, amigo de la familia de Flavio Santisteban.
Gonzalo Ricarte, amigo de la familia de Flavio Santisteban.

Por los días en que la madre de Santisteban contactó a De Cuba, según sus palabras, se había iniciado una campaña a través de la página de internet GoFundMe con el propósito de recaudar fondos entre un grupo de camioneros de origen latino que en solidaridad con la causa del prisionero perteneciente a ese gremio, se unieron para apoyarlo. La campaña fue liderada por el camionero cubano radicado en New Jersey, Joel Varela.

De acuerdo con Ricarte, “yo hablo con él [Pablo de Cuba] y me dijo que podía hacer algo, que lo llevara a ver a la mamá de Flavio [Santisteban]. Desde un principio se mostró muy interesado, muy enérgico, que él iba a arreglar las cosas; nunca habló de dinero. Un día yo le pregunté que si había que pagar, él dijo que aquí no se ha hablado de dinero. Dijo que “yo primero tengo que ver qué se va a hacer”.

Ricarte sostuvo que, tal como se lo había dicho, De Cuba nunca le pidió dinero, pero más tarde, según Quiñones, el supuesto abogado le solicitó a ella un pago de 7.500 dólares bajo la promesa de que sacaría a Santisteban de la cárcel en un término de 15 días.

“Él se lo dijo a Rolando [Ávila] para que él me pidiera ese dinero a mí y yo le dije a Rolando [Ávila] que no le dijéramos nada a Flavio [Santisteban] para no ilusionarlo porque ya varias veces le han dicho que pueden conseguir su libertad y eso no ha pasado”, afirmó Quiñones en declaraciones a este rotativo.

Quiñones aseveró que De Cuba le pidió que el primer pago de $4.000 lo hiciera mediante un cheque a nombre de una mujer que identificó como María Sotolongo, quien al parecer vive en otro condado de la Florida. Quiñones conserva documentos que soportan ese pago.

“Al día siguiente, le mandé con Rolando [Ávila] $3.500 en efectivo. Rolando [Ávila] le pidió un recibo; él [Pablo de Cuba] prometió dárselo y nunca lo hizo”, dijo Quiñones.

En tal sentido, Rolando Ávila declaró a DIARIO LAS AMÉRICAS: “Le pedí un recibo en varias ocasiones. Me dijo que me lo haría llegar. Después me bloqueó el teléfono, ahora [ese número] me sale directo a la mensajería. Traté de llamarlo a un teléfono de su casa, tampoco me contesta nadie. Nunca pude obtener un recibo”.

Rolando Avila
Rolando Ávila, amigo de la familia de Flavio Santisteban.
Rolando Ávila, amigo de la familia de Flavio Santisteban.

Ávila afirmó, además, que “en vista de que nunca me contestaba, fui a su casa con la Policía el 3 de diciembre, a las 8:00 de la noche. Nos dijo que en 3 o 4 días iba a enviar el dinero a Gonzalo [Ricarte], y ha pasado el tiempo y nada”.

Por su parte, Ricarte dijo que “[Pablo de Cuba] tampoco me respondió nunca más al teléfono. Yo no quiero hablar más con él. Pensé que era una amistad, y por la confianza que le tenía, no me opuse a que le enviaran la otra parte del dinero en efectivo”.

De Cuba y lo que viene

Hace algunas semanas y después de varios intentos, DIARIO LAS AMÉRICAS logró comunicarse por teléfono con Pablo de Cuba, quien describió a Quiñones como “una persona impaciente” que debía esperar a que él hiciera su trabajo.

Durante la breve conversación telefónica con DIARIO LAS AMÉRICAS, De Cuba dijo que estaba dispuesto a hablar con nuestro medio, que estaría fuera de la ciudad por unos días y que cuando regresara podríamos concertar una entrevista. Las próximas llamadas telefónicas terminaron en su buzón de correo de voz, y ninguna ha sido retornada.

Por su parte, Quiñones anunció que presentará una demanda civil contra De Cuba por el delito de estafa. Dos personas están ayudándola en la redacción de ese recurso legal que interpondrá ante una corte del condado Miami-Dade.

Entretanto, su hijo Flavio Santisteban sigue a la espera de una nueva apelación ante una corte federal presentada por su abogado de cabecera Bryan Camareno, quien intenta demostrar que hubo “irregularidades” en el proceso judicial en la fiscalía de Broward y que derivaron en la extensa condena del camionero cubano.

Como describe el historial de estos hechos, el incidente ocurrió el 11 de febrero de 2005 cuando Santisteban conducía un camión cisterna cargado de gasolina por la autopista Turnpike.

Según su testimonio, sintió un fuerte golpe por detrás, se salió de la carretera y cuando se disponía a auxiliar a las cuatro personas del vehículo con el cual colisionó, la carga de combustible estalló y ocasionó un incendio que provocó la muerte de los cuatro ocupantes del automóvil ligero, hecho que le causó a él quemaduras de tercer grado en la mayor parte de su cuerpo.

Inicialmente, Santisteban fue condenado a 36 años de prisión en un cuestionado proceso en el que un juez, basado en una cábala judía y teniendo en cuenta el origen de los fallecidos, emitió el veredicto.

En un nuevo juicio donde fue revisada la sentencia, la condena de Santisteban se redujo a 17 años. Desde entonces su madre y el abogado de la defensa permanecen en el intento de demostrar su inocencia y, por tanto, una revisión de la condena que consideran injusta.

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