Zamara Zepeda es la propietaria de MB María Bonita. En charla con Diario Las Américas nos explica que inicialmente pensaron en nombres mayas o aztecas para la tienda, pero eran muy difíciles de pronunciar. Entonces se enfocaron en María Félix, a quien todos decían María Bonita. “Llama mucho la atención del cliente, y es muy latino”, nos aclara.

Su marca ha sido patentada como MB María Bonita. En redes sociales se les encuentra en el perfil de Facebook de Maria Bonita Store y en Instagram, como @mbconceptstore.

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¿Qué buscan en los artesanos mexicanos que trabajan con ustedes?

Buscamos primero la calidad del producto y que todo haya sido hecho a mano. Cuando empezamos a ir por ejemplo a regiones de Chiapas, vimos en los precios que algo no estaba hecho a mano, en los bordados por detrás se nota.

Entonces fuimos agrupando diferentes artesanos, uno nos pasaba con otro.

No es tanto el precio, porque sí tratamos de pagarle precio justo, no regatear, porque es su trabajo y se tardan años en hacer una sola pieza.

¿Ustedes no compran entonces grandes volúmenes?

Sí, pero no regateamos por volumen, no les decimos si te compro tanto me lo dejas en tanto.

¿Cuáles son las zonas que prefieren para comprar lo que venden en su tienda?

Chiapas, Oaxaca, Puebla, los altos de Nayarit, de donde es todo el arte huichol.

¿Desde cuándo te dedicas a la moda?

Cuando estaba en la universidad cursando Mercadotecnia, a los 21, me fui a Londres a hacer un intercambio y ahí me enfoqué en la moda por ocho meses. Luego en el próximo verano hice un curso de tres meses en Paris Fashion Institute. Ahí tuve la oportunidad de trabajar con el diseñador estadounidense Rick Owens. Luego trabajé en Grupo Axo, en México, año y medio.

¿Siempre tuviste claro que sería en EEUU dónde te montarías tu propio negocio?

De inicio queríamos Nueva York, pero es mucho más competitivo. Decidimos venir a Miami porque es un ambiente latino e iban a apreciar nuestra cultura. Estamos viendo dónde ponemos la próxima tienda. Queremos ver si en Chicago, para probar también diferentes mercados del país.

¿Que tiempo les llevó emprender el negocio?

Un año en México y después nos vinimos para acá en diciembre del 2015.

Hicimos una pop-up en Art Basel y la verdad nos fue muy bien. Ese primer contacto nos abrió mucho las puertas de lo que sería un negocio en EEUU.

Venía con la idea de que mañana voy a vender todo, e iba a ser la cosa más grande del planeta, y me vine sola con mi hermana Zasil. Nos dijimos: que Dios nos bendiga. Al final pensamos que para ser solo cuatro días habíamos vendido bastante bien. Pero nos dimos cuenta que no era fácil, me centré y me dije: “Zamara, tranquila, no tienes que comerte el mundo, no tienes que tener 800 tiendas”. Hay días en que muero de impaciencia, porque no entra nadie; pero hay días en que vendo muy bien.

También estoy tratando de hacer eventos, ya el sábado 18 de marzo invité a tres marcas latinoamericanas para que unamos fuerzas entre todas: dos venezolanas y una colombiana. Ellas presentarán su colección. Cada mes quiero hacer algo así.

Me da tristeza aquí en Miami porque siento a veces que las culturas latinas nos hacemos para allá, en vez de ayudarnos. No sé si me ha tocado solo a mí, y no sé si es más entre mexicanos. Justo estaba con un mexicano en Wynwood, que me ayudó muchísimo y le agradezco. Yo siento que si hacemos eventos entre todos será mejor, en vez de pensar que nos quitaremos el mercado.

Obviamente quiero vender, pero principalmente quiero que la gente me reconozca como una marca mexicana, que vende cosas diferentes, que es como hips, cool, y que te puedes vestir con nuevas ideas.

¿Quiénes son tus clientes?

Estadounidenses. Me he dado cuenta que a los estadounidenses les gustan más mis productos, y a los europeos. Ahora parece que llegó el boom de la ropa mexicana; pero llegó un punto en que éramos “supermalinchistas”.

A mí me pasaba. En la vida hubiera salido con mis amigas usando ropa mexicana.

Y cuando le empiezas a coger cariño, a ver todo el trabajo que tiene detrás, tu gente, tu cultura… entonces dices: “esto es lo que deberíamos ponernos todos los días”.

¿Cómo te afectaría una subida de impuestos a las importaciones desde México?

Muchísimo, tendría que hacer una subida impresionante de precios. Como todo es hecho a mano y tengo mucha pieza única, los precios no son para nada baratos. Y me ha costado “meterlo” al cliente. Te dicen: “ay, si es de México ¿por qué está tan caro?”

¿Qué recomiendas a quien vaya a abrir un negocio en Miami?

Primer paso: tener a tus abogados, contadores, la gente que te explica cómo se hace un negocio en Estados Unidos.

Segundo paso: conocer bien tu mercado, para saber dónde se puede potenciar mucho más.

Y tercero, hacer relaciones: piart, marketing, revistas, todo lo que se pueda para poner tu marca ahí, porque hay demasiada competencia.

Todavía hasta la fecha es lo que más me ha costado. Tienes que darle tu marca a la gente, ponérsela en sus ojos. También socializar lo más que puedas con la gente: hablarles, platicarles. Y en México mi hermana Zasil también lo hace. Ella trabaja con artesanos y proveedores. Oír mucho a tu cliente para saber lo que le gusta.

Estás en Coconut Grove, pero ¿qué otra zona de Miami piensas que sería apropiada para un negocio como el tuyo?

La verdad mi primera idea fue Wynwood. Llegué y me dije: “Wynwood me encanta, es mi mercado, a la gente le gusta mucho el color”. Estuve allá en un show room de febrero a septiembre de 2016, y no nos fue bien. Fue uno de mis errores del principio, por no conocer demasiado bien las áreas. En Wynwood la gente se hace la foto, se toma una cerveza y se va. Vine luego con una amiga a Coconut Grove y me convencí muchísimo, porque es más familiar.

Pienso que Brickell sería otra zona buena: hay mucha gente que camina, gente local.

¿Cómo está el negocio de la moda mexicana?

Tengo alrededor de 30 proveedores, la mayoría somos jóvenes que estamos tratando de incentivar la moda en México. Eso me encantó, desde que lo empezamos a hacer.

Hay una, por ejemplo, su marca se llama Toco madera, es todo lo de piel mezclado con bordado. Está también la marca de los lentes de bambú. Es nuestra generación tratando de colaborar por México.

MB María Bonita. 3090 Fuller Street, Coconut Grove FL, 33133

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