jueves 11  de  julio 2024
REPORTAJE

Médicos cubanos, ¿pieza clave en Washington y La Habana?

“Estoy eufórico, me siento muy bien”, aseguró a DIARIO LAS AMÉRICAS uno de los médicos que estaba a la espera de las calificaciones de uno de sus exámenes para continuar el proceso que le permitiría ejercer su profesión en EEUU

Un grupo de médicos cubanos que durante las últimas semanas reclamaban por sentirse atrapados en un limbo burocrático que obstruía la reválida de sus títulos en Estados Unidos, ha vuelto a respirar con tranquilidad, tras la noticia de que podrán continuar el proceso para ejercer su profesión.

En la página oficial de la Comisión de Educación para Médicos Extranjeros Graduados, ECFMG, por su sigla en inglés, único medio mediante el cual se ofrecía información sobre el tema, publicaron este jueves una notificación en la que se indica que se reinstaura el servicio de procesamiento de aplicaciones y exámenes para los solicitantes cubanos.

“Como se anunció previamente, ECFMG no estaba procesando estas solicitudes a la espera de la aprobación de la licencia de aplicación para Cuba por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, en inglés) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos”. Se lee en el comunicado. “Hoy, ECFMG recibió el aviso de que OFAC ha aprobado la aplicación de las licencias”, se aprecia en la página.

“Estoy eufórico, me siento muy bien”, aseguró a DIARIO LAS AMÉRICAS Aurelio Varona, de 27 años, uno de los médicos que estaba a la espera de las calificaciones de uno de sus exámenes para continuar el proceso que le permitiría ejercer su profesión en EEUU y que especulaba sobre los motivos políticos que podrían estar detrás del bloqueo de los permisos de licenciatura.

El joven médico consideró que la razón por la cual se restableció el servicio fue “la presión ejercida a través de medios de comunicación” y otras gestiones realizadas por los afectados durante los últimos días.

“Es justamente por lo que estábamos luchando”, aseguró Sánchez, quién aún mantiene la opinión de que el detenimiento temporal de los procesos estaba directamente relacionado con el diálogo establecido entre Cuba y EEUU para el restablecimiento de relaciones entre ambos países.

“Yo pienso que sí es político, el problema es que no dieron explicación alguna y cuando se hace algo tan rápido y tan poco transparente, empiezan las especulaciones”, aseguró.

La misión en Venezuela

Para Ángel Sánchez, otro joven de 27 años, graduado en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana,  el viaje que lo condujo al momento actual no fue nada fácil.

Sánchez relató a DIARIO LAS AMÉRICAS cómo poco después de su graduación de un diplomado en endoscopía, fue enviado a trabajar como  parte de una misión médica de Cuba,  en un Centro Diagnóstico Integral (CDI) en Caracas, Venezuela.

Con sólo 24 años y ningún tipo de experiencia de atención médica fuera de las prácticas académicas de su universidad, tan pronto llegó a la capital venezolana, a un nervioso Sánchez que jamás había viajado solo, le prometieron que trabajaría en endoscopía y que por su juventud y falta de experiencia lo enviarían a un lugar seguro y tranquilo.

“Luego me dicen que voy para Petare [barrio caraqueño]”, relató el cubano, refiriéndose a uno de los vecindarios más peligrosos de Latinoamérica, dónde además trabajaría como médico general del CDI.

 “La gente que ya conocía la ciudad me explicó que era el peor lugar al que me podían enviar”, agregó.

El hombre describió la preocupación que tenía durante los primeros días con cosas tan básicas como su vestimenta, era importante encajar en un lugar tan diferente a dónde vivió toda su vida. Algunos le sugerían que siempre tuviese su bata médica puesta ya que así le respetarían por su profesión; otros le aconsejaron que se quitara la bata, porque los opositores al Gobierno le tratarían mal al enterarse de que era médico cubano.

“Siempre me decían que los opositores eran los más peligrosos”, explicó.

El trato con las personas durante su estadía en Venezuela fue variado. Aunque hubo situaciones en las que se sintió despreciado por algunos, a partir de un estereotipo basado en su profesión y nacionalidad, otros eventualmente lo aceptaron, al notar que él sólo quería hacer su trabajo.

El escape

Tener 15 días de trabajo era lo único que necesitaba Sánchez para recibir un pago, y después de viajar a Colombia, solicitar una visa. Esa fue la cantidad de tiempo que se quedó en Petare.

El médico cubano tuvo dos incidentes que le recordaron que debía irse de Caracas tan pronto como pudiese. El primero sucedió una noche en la que una de las doctoras que trabajaba con él recibió un llamado para atender una emergencia – alguien estaba herido. Pero siguiendo los consejos que tanto les habían repetido a los dos, como medida de seguridad para resguardarse ante cualquier posibilidad de encontrarse en medio de un tiroteo, la doctora decidió quedarse dentro del CDI.

Describen que pasaron una noche atroz, escondidos bajo las camas de su habitación, oyendo los pasos y gritos de las personas, “nunca habíamos estado expuestos a algo así”, explicó Sánchez.

El segundo incidente vino en época de elecciones cuando Hugo Chávez peleaba por mantener su presidencia contra Henrique Capriles, el actual gobernador del estado Miranda en Venezuela. Según relató el cubano, a los misioneros les exigieron estar muy activos durante esta época para ayudar con el proceso.

Asustado por los relatos sobre el  incremento de actos violentos en la ciudad en días de comicios electorales, los médicos pidieron no tener que abrir el CDI durante este día. El supervisor les negó la solicitud y le notificó, “tú tienes que hacerlo porque si viniste a Venezuela fue por una razón y si hay que poner un mártir por la causa, se pondrá”.

Ésta fue la gota que derramó el vaso para Sánchez. Por suerte, él y una compañera de trabajo cubana que también planeaba escapar tenían en todo momento un bolso listo en su cuarto para el día que decidieran irse. Aprovechándose de que sus supervisores les habían exigido que tuvieran los bolsos preparados con agua, comida y artículos de primera necesidad por cualquier eventualidad en la que tuvieran que irse de la zona, los médicos llenaron sus bolsos con documentos de inmigración y papeles personales.

“Sabíamos que la primera ´buceta´  [autobús] pasaba a las 5 de la mañana”, relató el médico, “salimos corriendo y le dije a mi amiga que no mirase para atrás. Corrimos con el maletín en la mano; con nuestro título, las notas y las batas escondidas adentro”.

Enfrentando constantes obstáculos en los que estuvieron muy cerca de ser descubiertos, desde Caracas fueron al estado Táchira, para luego cruzar la frontera por Cúcuta y dirigirse finalmente a Bogotá. Una vez que llegaron a la capital colombiana, solicitaron su visa médica sin ningún problema, más allá de los fuertes pagos que debían hacer para solicitar los documentos.

Al llegar a EEUU, después de la acontecida travesía, Sánchez consiguió un trabajo en Miami. En esta ciudad se dedicó durante los siguientes dos años a ahorrar y estudiar para sus exámenes, a veces “con suerte [durmiendo] tres horas al día” para lograr ejercer su profesión.

Ante la falta de información  por parte del ECFMG sobre el futuro de sus examinaciones, el cubano consideró seriamente intentar revalidar en otro país, pero sólo como última opción hubiese considerado dejar a un lado su carrera profesional y comenzar a trabajar en otra área.

“El tiempo para mí es oro y yo he invertido mucho tiempo en esta carrera”, comentó el ahora triunfal médico cubano.

Sin embargo las preguntas que se hicieron Sánchez y otros cientos de médicos de la isla que por unas semanas vieron cómo todo su trabajo podía haber sido en vano, el día de hoy se mantienen vigentes.

“¿Por qué ahora? ¿Por qué en este momento? ¿Hay algo que no nos están diciendo?”, se preguntó.

El trasfondo político

Siete meses después de que el presidente Barack Obama anunciase el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba, es poco lo que se conoce sobre los puntos en los cuales el Gobierno cubano está dispuesto a ceder para afianzar la nueva amistad. Sin embargo, la noticia del detenimiento del proceso de revalidación de títulos para médicos cubanos en EEUU durante varias semanas hasta el pasado jueves,  ha levantado sospechas sobre todo lo que Washington está dispuesto a comprometer para que se concrete esta histórica negociación.

Las denuncias establecidas durante estos últimos días por cientos de médicos cubanos que se encontraban en espera de una notificación por parte de la ECFMG, Comisión de Educación para Médicos Extranjeros Graduados, sobre sus procesos de examinación, indican una relación directa con una de las exigencias planteadas por Josefina Vidal,  la directora general para EEUU del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, durante una de las rondas de negociaciones sostenidas como parte del diálogo entre las dos naciones el pasado 21 de enero.

Durante esta reunión se plantearon siete solicitudes fundamentales por parte de la Habana. Entre ellas destacó el énfasis en las legislaciones norteamericanas que desde el año 2006 han facilitado una gran oleada de deserción de médicos cubanos que trabajan en misiones alrededor del mundo. Ante los representantes del Gobierno de EEUU, Vidal indicó que la política "pies secos/pies mojados" "alienta a profesionales de la salud cubanos a abandonar sus misiones en terceros países", lo cual consideró "una práctica reprochable de fuga de cerebros (...) que va en contra de los acuerdos migratorios".

“Hay quienes  le llaman fuga y hasta robo de cerebros”, comentó Varona, “pero yo creo que es inapropiado usar esos términos, a mí no me robaron, yo me fui voluntariamente”.

Así como lo resaltaron otras personas que se encontraban en su misma situación, Sánchez no dudó en hablar sobre los posibles motivos por los cuales  sospechan les negaron el acceso a todos los servicios de la Comisión.

“Con las medidas que [estaba llevando] a cabo el Gobierno de EEUU, obstruyendo nuestro proceso por medio del Departamento del Tesoro, cuando hace pocos meses Cuba exigió precisamente esto a Estados Unidos; al atar  los cabos, sin siquiera especular, está claro que hay un vínculo estrecho entre las negociaciones y esto.

Aunque auguró que probablemente jamás se conozca con absoluta seguridad la razón por la cual  les negaron los servicios durante este tiempo, ni la razón por la que les volvieron a permitir el acceso, Varona aún considera la misma teoría que apoyó desde un principio.

“Atreverme a pensar que es una medida implementada por Obama como una concesión para el Gobierno cubano sería algo alarmante porque pondría al Presidente casi jugando en el mismo equipo que los Castro”, dijo Varona, “Me atrevería a decir que es una medida arbitraria y totalitaria”.

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