En 2013 llegó a la Comisión de La Playa y en estos cuatro años de Gobierno local se ha convertido en una voz crítica del estilo y de algunos proyectos del actual alcalde, Philip Levine.
De llegar a ser alcalde quiere gobernar “con las botas puestas, trabajar en el terreno con la gente, “estar disponible para todos y cada uno de los habitantes, en oposición a no ser accesible para nadie, con la cabeza hundida en las nubes a 30.000 pies de altura”.
-¿En qué se diferenciaría entonces su candidatura con la administración del alcalde Levine?
Creo que, en primer lugar, en 500.000 dólares (risas). Para hablar en serio, creo que el alcalde tiene más problemas conmigo que yo con él. Por la naturaleza de mi trabajo tengo que compartimentarlo todos los días. Con Philip hay menos posibilidad de hacer eso, él lo toma personal cuando no es necesario. Yo me puedo enfocar en los problemas, en lugar de centrarme en asuntos personales, porque los problemas que la ciudad enfrenta son más importantes que el ego de una persona o sus susceptibilidades.
¿Qué tipo de temas ha asumido el alcalde como algo personal?
Sucede que no he estado de acuerdo con él en el concepto de las soluciones de transito masivo. Por ejemplo: tender líneas del tren en las calles de Miami Beach. Creo que poner un tren en la ciudad es una manera muy fácil de plantear que eso resolverá el problema del tráfico cuando, en realidad, lo hará peor. Todos los estudios han mostrado que esta modalidad de transporte no funciona. Tenemos un sistema de trollies de ruedas que transporta a 8.000 personas al día, gratis. Si se expande el sistema a South Beach, serían 11.000 pasajeros. Es gente que no tiene carro. Ni siquiera ha comprado uno. El sistema funciona. Si se mantienen las calles despejadas con policías en las intersecciones y para permitir la circulación de los carros, eso es lo mejor que podemos hacer.
En segundo lugar, no soy tan pro construcción como lo ha sido el alcalde. Voté contra numerosos proyectos que incrementaban la altura y los esfuerzos para incrementar la construcción de edificios en el municipio. Hay una manera saludable de hacerlo y a veces no estaba de acuerdo con la velocidad en la que se debía desarrollar la ciudad.
Critico además su estilo. No creo en un gobierno ejercido a 30.000 pies de altura, creo en la transparencia, en ser accesible, en enfocarse en el trabajo que tú tienes, no en la posición que te gustaría ejercer. No voy a invertir mi tiempo como alcalde mirando más allá del ayuntamiento. Lo que quiero es permanecer en la ciudad, en el terreno, ayudando a la gente y dedicando mi equipo a los casos de los residentes y no sólo a relaciones públicas.
-¿Estar en la alcaldía pero mirar más allá, sería uno de los puntos más débiles de la actual administración de la ciudad?
No creo que eso sea una debilidad de la administración porque somos siete funcionarios elegidos por el voto popular. El alcalde no tiene poder de veto, no es el poder ejecutivo de la ciudad, lo que significa que hay otros seis funcionarios elegidos por el pueblo, quienes traen sus propuestas a la mesa y somos un equipo sólido de comisionados que tenemos la tarea de desarrollar políticas. Como alcalde, y espero serlo, uno necesita tener un pulso fuerte para navegar aguas que aún no se han atravesado y, francamente, creo que esa persona debe estar en la ciudad todo el tiempo. Creo que si se presenta para ese trabajo, no debe tomar vacaciones, ni estar en otras partes, debe estar enfocado en los asuntos locales.
-¿El alcalde de La Playa es entonces una figura decorativa con un poder muy limitado?
Es un símbolo. Es como un comisionado pero con esteroides. La constitución de la ciudad opta por un alcalde débil. Levine ha hecho un buen trabajo en promover la marca de la ciudad, en relaciones públicas, y definitivamente es un líder fuerte cuando se trata de Miami Beach.
-Bajo esa percepción, ¿qué haría usted diferente de lo que han hecho Levine y otros que lo antecedieron?
Primero que todo, el alcalde preside la junta directiva. Los comisionados son los miembros de dicha junta. El presidente es el administrador de la ciudad. Esa es la estructura del sistema. Pero al mismo tiempo mis electores, sea que me llamen alcalde, en inglés o en español, se comunican primero a la oficina del alcalde antes que a cualquier otro funcionario. La primera tarea del alcalde, y de todo su equipo, es servir a la comunidad. Que todos los problemas, grandes o pequeños, sean atendidos. La gente también llama a los comisionados para los asuntos de toda la ciudad, no sólo para un distrito en particular. Nadie en los medios va a culpar a un comisionado por algo que pase en la ciudad, van a culpar al edil o al administrador de la ciudad, tengan o no la culpa.
-¿Cómo piensa que ha sido el trabajo del alcalde Levine en relación con el crecimiento del nivel del mar?
Recuerde: no es sólo su trabajo. Es el de todos nosotros. Yo asumo la responsabilidad por el manejo de ese problema. Hemos hecho cosas que nadie más en el mundo está haciendo, tenemos una topografía única en Miami Beach. Hemos sido muy creativos. Y sí, creo podemos hacer muchos más en el terreno de protección ambiental, me preocupa que haya más agua dulce en el agua salada, eso puede tener un impacto ecológico. Pero cuando se trata de hacer la ciudad más consciente, segura y resistente hemos hecho todo lo que se supone que debíamos hacer. El incremento del nivel del mar se ha asumido como un equipo. El proyecto arrancó cuando todavía no estábamos en nuestros cargos. Creo que lo que hemos hecho va en la dirección correcta y ha sido un trabajo de ingeniería.
Las controversias en Miami Beach
¿Por qué no estuvo a favor de la moratoria de la marihuana medicinal?
El 80% de los residentes de La Playa votó por la enmienda 2 [aprobada el pasado 8 de noviembre]. Y creo que hacer cualquier cosa que obstaculice el acceso a la marihuana medicinal es una bofetada para quienes votaron a favor de la enmienda. Desde el punto filosófico, vote a favor de la marihuana medicinal, hay muchas personas en la ciudad que están buscando ese tipo de medicina. Nadie puede en este momento abrir un dispensario de marihuana en la Florida porque el Estado aún no ha legislado al respecto. La moratoria, por lo tanto, es una táctica para generar miedo, basada en la ignorancia.
De igual manera, ¿considera que ha sido una buena decisión el plan aprobado para Ocean Drive?
Antes de que asumiera mi cargo, esa calle venía en una espiral de decadencia. Hay un público ahí que no entraba a los negocios. Solo iba a caminar, porque existen muy pocos sitios en el condado Miami-Dade que le permitan a la gente caminar por una calle como esa.
Cuando llegué a la comisión aprobamos varias ordenanzas. Una de ellas fue la de suspender que la gente pudiera comprar licor en un bar y después salir con la botella a la calle. Hubo otra medida que cambió el esquema de la presencia de la policía. Ahora hay cuatro capitanes sólo para el área de entretenimiento de South Beach. El concepto de reducir las horas de los bares, creo que va en la dirección equivocada. Está poniendo la culpa donde no es. Para mí todo se reduce a la presencia de la policía, iluminación apropiada y estar seguro de tener una limpieza al estilo de los parques de Disney. Si no hay graffiti, ni basura en las calles, y unos oficiales visibles que recorren las calles, a pie o en bicicletas, no habrá casi delitos.
-Hace dos años hubo mucho ruido alrededor de los comités de acción política ¿Cómo ve ese tema de la influencia de los cabilderos y los grandes intereses económicos en la política a través de tales comités?
Fui el patrocinador de una ordenanza que asumía el tema de los cabilderos y los intereses creados en la política. En 2015, en el comité de acción política en el que estuvo involucrado el alcalde, se creó una ordenanza que evitaba que funcionarios elegidos por el voto popular pudieran pedir dinero a los proveedores, cabilderos y constructores, para que contribuyeran en un comité político. Recojo dinero por el lado más transparente, una cuenta abierta por el candidato para que cualquiera pueda aportar. Está abierta al público. Cerca del 70% del dinero que he recibido viene de Miami beach. Mi oponente no puede decir lo mismo. Menos de una tercera parte de sus recursos provienen de Miami Beach.
-¿Qué opinión le merece la decisión del alcalde Levine de no permitir a Aibnb funcionar en las áreas residenciales?
Primero que todo, Miami Beach es un área residencial. No tenemos un distrito comercial donde no vive la gente. Tenemos áreas de casas de familia, otras llamadas de uso mixto, de mayor densificación, y en una porción significativa de Miami Beach se puede alquilar vivienda, por corto tiempo, para fines turísticos. Es legal. La ley estatal no le permite a la Playa expandir la zona de prohibición. Airbnb y otras plataformas no son el demonio. Somos una comunidad orientada hacia el turismo. Todo se reduce a la calidad de vida, pero si el alquiler por corto tiempo impacta de manera negativa esa calidad de vida, eso sí me parece problemático.