MIAMI.- Nikolas Cruz se declaró culpable de la masacre en la escuela Marjory Stoneman Douglas de Parkland, al norte de Miami, ocurrida el 14 de febrero de 2018. Sin embargo, su aceptación de culpabilidad en los hechos no lo exime de que le dicten una condena de pena de muerte, según expertos consultados por DIARIO LAS AMÉRICAS.

El abogado criminalista y exfiscal Sabino Jauregui afirmó que “todavía su vida [la de Cruz] está en manos de un jurado”, que escuchará “evidencias y agravantes de la fiscalía”, y también a la defensa, que hará uso de “elementos mitigadores” para pedir “misericordia” por el joven.

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En opinión del letrado, un aspecto que “aleja” la posibilidad de un fallo que preserve la vida del confeso asesino es que la fiscalía “nunca ha renunciado” a su pedido de la pena de muerte, pese a que desde un principio los abogados de Cruz plantearon que su defendido se declararía culpable si se omitía la condena máxima.

Cruz se declaró culpable de 17 cargos de asesinato y 17 cargos de intento de asesinato el miércoles 20 de octubre en un tribunal de Florida, confesión que se produce más de tres años y medio después del tiroteo del Día de San Valentín en Parkland, Florida, el más mortífero en una escuela secundaria en la historia de Estados Unidos.

Jauregui comentó que trasladar el caso directamente a una fase de sentencia y no a un “juicio normal”, es una “estrategia” de la defensa para hacerles ver a las familias de las víctimas que el acusado está “tomando responsabilidad, pidiendo perdón y misericordia”.

“Al llegar a esta segunda fase, que se llama ‘death penalty phase’ o fase de pena de muerte, la fiscalía tiene que probar a un jurado de 12 personas que este es un caso que tiene tantos agravantes, que fue tan cruel, con mucha malicia e intencionalmente, y que esos agravantes son tan grandes y fuertes que Nikolas Cruz merece la pena de muerte”, apuntilló.

Entretanto, Jauregui estimó que la defensa va a presentar evidencias y testimonios sobre “un Cruz que tiene problemas psiquiátricos y que venía de una familia disfuncional, y va a tratar de convencer de esto al jurado”.

Las únicas posibilidades que observa el abogado para poder salvar eventualmente a Cruz de la pena de muerte son argumentos relacionados con “la edad, porque tenía 19 años en ese momento”, a lo que se suman “sus problemas psiquiátricos, historial de abuso de drogas, que fue violento, y que todo el mundo sabía que tenía problemas en el sistema escolar, pero supuestamente nadie lo ayudó”.

Sin embargo, dijo, “yo creo que está más cerca de una pena de muerte que de una cadena perpetua, por el volumen de muertos”.

Sobre la conformación del jurado, proceso que debe comenzar a principios de enero próximo, Jauregui indicó que el paso siguiente es “convocar a unas 200 o 300 personas comunes y corrientes de la comunidad”.

“Es gente normal a la que tanto la fiscalía como la defensa podrá hacer preguntas sobre qué piensan del caso, y también podrá hacerlo la jueza, y van siendo eliminados hasta que queden solo 12, que son los que tomarán la decisión final”, señaló.

Pocas posibilidades

Por su parte, Juan González, abogado penalista y criminalista, acentuó que la “forma fría, deliberada y planeada” como actuó el atacante, podría influir en la decisión que tome el jurado para pedir la pena máxima.

“Este es un caso de pena de muerte, por eso hay ciertos procedimientos que son diferentes; en cualquier otro caso si la persona se declara culpable, el juez es el que determina la sentencia”, dilucidó el jurista.

A lo que sumó: “Ahora se debe conformar un jurado de 12 personas y son estos quienes, de manera unánime, tienen que determinar si el procesado debe recibir la pena de muerte por las ofensas que cometió”.

De acuerdo con su experiencia, González dijo que al declararse culpable de la agresión a un guardia en prisión, Cruz “sabía lo que estaba haciendo”, y “esto da pie para pensar que él está sano mentalmente”.

“De que tenga esos problemas mentales que afecten la sentencia o que se trate de proponer con ese fin algo diferente, no deja a un lado que él ha aceptado que está claro de mente para aceptar una declaración de culpabilidad”, comentó.

“El tema ahora va a ser”, conforme a lo manifestado por González, “tratar de convencer a un jurado de que no le debe dar la pena de muerte a un muchacho con problemas serios de conducta”.

El pistolero

Nikolas Cruz era mayor de edad cuando atacó a tiros a estudiantes y profesores de la escuela secundaria en Parkland, Florida.

El joven había sido alumno de ese plantel educativo, del que fue expulsado bajo señalamientos de haber asumido un comportamiento amenazante, aterrador, inusual y, a veces, violento que se remontaba al preescolar.

La conducta conflictiva de Cruz era conocida tanto por docentes como estudiantes del centro educativo. De hecho, un estudiante comentó que Cruz era “un chico problemático” y aseguró que siempre “cargaba armas con él”, que mostraba al resto de alumnos.

Otro joven de 18 años, que había compartido con Cruz en el aula de clases, aseveró que el perpetrador de la masacre “estaba loco por las armas”.

Cruz y su hermano Zachary quedaron huérfanos en noviembre de 2017 cuando su madre adoptiva falleció. El marido de esta había muerto años antes y fue quien le dio el apellido a Nikolas.

Al momento del ataque, Cruz vivía en casa de Kimberly, una enfermera, y James Snead, un veterano de guerra, quienes le habían dado alojamiento tras la muerte de su madre.

La pareja dijo en una entrevista con ‘Good Morning America’ que Cruz le envió un mensaje de texto a su hijo a las 2:18 pm del día de la matanza, en el que supuestamente le informó que “iría al cine”, pero que tenía un “secreto”, “algo que decirle”.

Luego de la masacre, Kimberly y James Snead aseguraron que nunca vieron el lado violento del joven, por lo que jamás imaginaron que fuera capaz de cometer un acto de esa naturaleza.

Para tener en cuenta

  • Poco antes de las 3 pm del 14 de febrero de 2018, la policía recibe reportes de un tiroteo en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas, una institución de unos 3.000 estudiantes situada en las afueras de Boca Ratón.
  • Cuando los agentes llegaron a la escuela, la masacre ya se había perpetrado.
  • Nikolas Cruz, que en ese momento tenía 19 años, había ingresado a la escuela con un rifle AR-15 y comenzó a disparar.
  • Según información del caso, Cruz deambuló unos 10 minutos por los pasillos y apuntó a quienes estaban acurrucados en las aulas en el primero y segundo piso, antes de abandonar el campus sin ser detectado entre una multitud de estudiantes.
  • El tiroteo dejó como saldo 17 personas muertas, entre profesores y alumnos.
  • Registros de la masacre permiten conocer que 12 personas murieron dentro del edificio y dos afuera de las instalaciones de la escuela. Otra de las víctimas murió en la calle, mientras que las dos restantes fallecieron en el hospital.
  • Los detectives asignados al caso coinciden en que Cruz habría activado la alarma de incendios para lograr que estudiantes y maestros salieran de las aulas.
  • En esos instantes de angustia, algunos estudiantes enviaron mensajes de texto de despedida a sus familiares y amigos. También compartieron imágenes de la matanza.

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