MIAMI.- Philip Levine, exalcalde de Miami Beach durante dos periodos consecutivos, y ahora precandidato demócrata a la gobernación de la Florida, marcó su terreno político sin vacilaciones: “No soy de izquierda, ni de derecha, voy hacia adelante. Soy demócrata, pero antes que eso, estadounidense. Nadie tiene el monopolio de las buenas ideas, ni los demócratas, ni los republicanos, ni los independientes. Eso es algo que creo de todo corazón, está en mi ADN”.

Bajo esos principios respondió a una entrevista para DIARIO LAS AMÉRICAS, en su sede de campaña en Wynwood. Un amplio espacio de una manzana de extensión, adornado con murales de Kennedy, Lincoln, Martin Luther King, el desembarco en Normandía, los hermanos Bright, Steve Jobs, César Chávez, es decir, una mescolanza de líderes empresariales, políticos y sindicales, que podrían resumir la postura ideológica de Levine: “Estoy a favor de la libre empresa y del pueblo”.

Las últimas encuestas lo ponen por encima del resto de sus copartidarios que buscan quedarse con la nominación demócrata a la gobernación de Florida: el alcalde de Tallahassee Andrew Gillum, la exrepresentante Gwen Graham y el empresario de Orlando Chris King.

Un reciente sondeo de la Universidad de Quinnipiac reveló que todos los candidatos de los dos partidos que compiten por reemplazar al gobernador Rick Scott, son casi unos perfectos desconocidos.

Tal vez por esa razón Levine se ha dedicado a recorrer el estado, montado en un autobús de campaña, con la idea de tener una comunicación directa, cara a cara, con su electorado.

Recordó que los últimos cuatro candidatos demócratas a la gobernación vienen “del mágico corredor de la I-4”, que atraviesa el centro del estado de este a oeste. “Todos perdieron. Soy el único candidato del sur de la Florida, el único que puede hablar español. Las tres grandes turbinas para lanzar este cohete son Miami-Dade, Broward y Palm Beach. Creemos que son muy poderosas, pero tenemos una campaña que abarca los 65 condados, esa es la razón por la que estamos en todos lados todo el tiempo”.

Como gobernador buscaría atraer a las grandes empresas. Pero aclaró qué tipo de firmas. “No queremos ser el estado de Mc Donalds, Walmart o Applebees, sino de Amazon, Ebay, Apple, Lockheed, Boeing… Debemos empezar a actuar de esa manera. Las empresas de tecnología son muy similares: están a favor de la educación, de un plan de salud, del medio ambiente y en contra de la discriminación. Tienen claro que si se trata bien a la gente, la organización será prospera”.

La masacre de la secundaria Marjorie Stoneman Douglas lo sorprendió en esas correrías. Se unió a las manifestaciones de los compañeros de las víctimas en Tallahassee para pedir un control de armas sustancial. Todos los candidatos demócratas se identifican con esa necesidad.

Pero él dice diferenciarse de sus oponentes porque, primero, es propietario de un arma y tiene licencia para portarla de manera oculta y porque, segundo, quiere llevar a cabo un referendo preguntándole al electorado de Florida si le gustaría que el alcalde de su municipio, o los comisionados, pudieran establecer sus propias regulaciones sobre control de armas. “Creo que los electores van a aprobar ese referendo y por lo tanto el pueblo de Florida hará esos cambios”.

—¿Entonces usted busca obviar el congreso estatal para lograr que haya medidas de control de armas, al margen de lo que digan los legisladores?

Ciento por ciento. Es lo que deberíamos hacer porque en muchos estados es lo que se ha desarrollado. Debo enfatizar en que soy dueño de un arma pero se deben prohibir los rifles de asalto, que sean más intensos y minuciosos la revisión de antecedentes y que esas personas que han tenido un historial de enfermedad mental no se les permitan la compra y tenencia de un arma. Lo que me separa de mis demás oponentes es que yo no le digo a la gente que es lo que haré en el futuro, porque en realidad ya lo he hecho. Por ejemplo, hablemos del salario mínimo. Soy el único alcalde en el sur de la Florida que pasó una ordenanza sobre el salario mínimo.

-Hay gente que dijo que esa había sido una jugada política efectista…

Lo hicimos porque sabíamos que había gente que no podía vivir con 8.05 dólares la hora. Estaba prohibido hacer eso por la constitución de la Florida, pero ahora va ese tema a la Corte Suprema de ese Estado. En segundo lugar, se habla de la comunidad LGBTQ [lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, y quienes cuestionan su identidad sexual] y cuando fui alcalde tuvimos, cada año, las calificaciones más altas, históricas, por parte de la comisión de derechos humanos, algo que no ha pasado en el Estado de la Florida. Tercero, cuando hablan de cambio climático, en Miami Beach armamos un programa de 500 millones de dólares para poner muros de contención, motobombas para succionar el agua, cambio de las normas de construcción de los edificios. En cuarto lugar, la gente habla de reforma en la policía. Como alcalde dije que había que reformar ese departamento. Con el administrador de la ciudad, encontramos al jefe más duro y nombramos a la oficial afroamericana de mayor rango como subjefe de la policía. Cuando hablamos de temas medioambientales fuimos líderes en el estado en hacer el inventario de todos los gases de contaminación en Miami Beach e hicimos el compromiso que en 2035 ese municipio funcionará por completo con energía renovable y no habrá contaminación por emisión de carbono. Sabemos además que el transporte es un gran problema en nuestra ciudad. Arrancamos un programa de Trollies, gratis para los residentes, que conecta a toda la ciudad, lo que permitió que menos personas utilizaran sus carros y emplearan más el transporte público.

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Philip Levine junto a su esposa Caro Murciano y su hijo Henry, a la salida de su sede de campaña.
Philip Levine junto a su esposa Caro Murciano y su hijo Henry, a la salida de su sede de campaña.

—Es muy difícil que respeten la voluntad de la gente, pasó con la enmienda constitucional sobre la marihuana medicinal. ¿Qué haría al respecto?

A propósito de marihuana, esa es otra de las supuestas credenciales progresistas de las que hablan mis oponentes. De nuevo la pregunta: qué han hecho ellos al respecto. Hace tres años yo despenalicé la marihuana en Miami Beach. Yo lo hice en realidad, en lugar de hablar sobre el tema.

—Pero ustedes en la Comisión también aprobaron una moratoria para poner en ejecución la enmienda…

Lo que hicimos fue un proceso para permitir que las tiendas de venta de marihuana medicinal se abrieran en ciertas zonas de la ciudad, con unas regulaciones que funcionaran para todo el mundo. Si en un referendo la gente decide aprobar la recreativa, como gobernador voy a cumplir los deseos del pueblo sin ninguna duda o retraso.

—¿Cree que es el momento de romper el monopolio del suministro de energía en Florida, FPL, dado todo lo que fue denunciado por la crisis de Irma e incluso algunos municipios están demandando a esa empresa por su supuesto pobre desempeño después del paso del huracán?

Necesitamos invertir para que las comunidades puedan enfrentar de la mejor manera posible los huracanes devastadores que, por el calentamiento global, pueden golpear cada año. Las comunidades deben invertir en infraestructura. Estoy seguro de que FPL ha aprendido mucho de esas crisis, también necesita invertir en infraestructura para ser más resistente a los huracanes. Dicho lo anterior, lo que quiero hacer como gobernador es asegurarme de que los floridanos tengan la capacidad y el acceso de contar con la energía solar. Eso será con o sin FPL. Eso es lo que visualizo en mi administración y espero tener a FPL como socio. Sin embargo, haré eso de cualquier manera.

—En la boleta electoral de noviembre en Florida hay una enmienda que busca restaurarles los derechos al voto a los exconvictos. ¿Cree que el Estado del Sol aceptará este cambio en su carta magna?

Yo votaré a favor. Creo que es lo que se debe hacer. Somos un estado y una nación de segundas oportunidades, debemos permitirles volver a votar a quienes pagaron sus deudas con la sociedad. Pero yo iría más lejos: asegurarnos de que el proceso para permitir eso se acelere, que no se hunda en la burocracia. Tenemos que ver otras áreas como la reforma de nuestras prisiones, cómo hacer que los internos sean miembros productivos para la sociedad, y no que su paso por la cárcel los haga peores criminales. También propongo crear un programa de certificación de segundas oportunidades. Si hay alguien que tiene antecedentes criminales y encuentra obstáculos para conseguir un trabajo o vivienda, ese programa le permitirá retomar su camino, conseguir techo y un empleo.

—Hay dos caras de una misma moneda: suprimir el derecho al voto para una parte importante de la población y la influencia que países como Rusia podría tener en el sistema electoral floridano. ¿Qué piensa sobre eso?

Tenemos que hacer el sistema electoral de Florida verificable, al que la gente pueda tener acceso de manera libre, sin intimidación. No sabemos cómo podrá Rusia influir en las elecciones en el estado, pero lo que sabemos hasta el momento es que el Kremlin no es estúpido, sabe el significado de Florida. Hay que tener muy abiertos los ojos y los oídos. La gente me pregunta cuál es mi mayor preocupación de la campaña y la elección, yo les respondo que las mentiras esparcidas por internet. Las cosas que salen en las redes sociales, que no se pueden controlar. Prometo que usaré el increíble talento que hay en nuestras universidades para que produzcan ideas innovadoras con el fin de que podamos proteger la red digital del fraude electoral. Ojalá se convierta en un modelo para el país.

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