viernes 12  de  diciembre 2025
CONSUMIDORES

¿Por qué el bajo precio de la gasolina no significa pagar menos por alimentos en Florida?

Si aplicamos la regla básica de las alzas y las bajas, los consumidores deberían percibir una disminución en el precio de los alimentos.

Cuando el precio de la gasolina aumentó vertiginosamente a casi cinco dólares el galón ocho años atrás, los proveedores de alimentos, servicios y transportación en el sur de la Florida reclamaron un recargo adicional para compensar el gasto añadido. Hoy, que la facturación del preciado combustible ha disminuido a menos de dos dólares, no hay vuelta atrás a los valores anteriores.

“El aumento del precio de la gasolina afecta a prácticamente todos los renglones del diario vivir, desde el valor que pagamos por los alimentos en un supermercado hasta el servicio de transportación, incluyendo los billetes de las aerolíneas”, señaló el profesor de economía en Florida University, Daniel Schlemmer

Entonces, si aplicamos la regla básica de las alzas y las bajas, los consumidores deberían percibir una disminución en el precio de los alimentos, los servicios y la transportación acorde a la reducción del valor del combustible. Pero no es así.

“En este aspecto, no se cumple la ley de la gravedad ‘todo lo que sube, baja’, porque se trata de gastos y ganancias”, añadió el académico.

De hecho, el coste de transportación de los alimentos a los supermercados refleja aún el incremento del 20 y el 30% que los transportistas aplicaron cuando el precio de la gasolina alcanzó niveles nunca antes vistos.

“En cualquier aspecto, una vez que los consumidores se acostumbran a pagar el aumento, los precios se mantienen, si no hay una competencia mercantil que reclame lo contrario”, explicó el profesor Schlemmer.

Protección

¿Quién protege al consumidor cuando los precios no reflejan el valor real del coste de producción u operación?

“Sólo el usuario, el comprador, con su poder de elección, es capaz de equilibrar la balanza para obligar a los proveedores a disminuir los precios”, subrayó Schlemmer.

En Estados Unidos, donde los individuos y las empresas llevan a cabo la producción de bienes y servicios en forma privada e independiente, el control de precios es prácticamente nulo.

De hecho, las autoridades gubernamentales no controlan ni supervisan los precios regulares de productos o servicios, aunque sí monitorean el mercado e investigan los casos sospechosos de especulación.

Los floridanos contamos con una agencia estatal que vela por los derechos del consumidor, Florida Department of Agriculture and Consumer Services, que atiende a la industria de la agricultura y adonde deben acudir quienes tienen quejas sobre los productos y los servicios.

No obstante, este departamento estatal, presidido por Adam H. Putnam, que fue elegido por el electorado en 2010 y reelegido en 2014, no contempla la inspección de los valores monetarios de productos o servicios.

“Es algo muy importante pero este departamento no supervisa los precios”, comentó la portavoz, Ivonne Pérez-Suárez.

En otras palabras, Florida Department of Agriculture and Consumer Services no cuenta con la autoridad necesaria para defender al consumidor, cuando los precios no reflejan el valor real del coste de una producción u operación de servicios.

Perspectivas

En teoría, los proveedores de productos, servicios y transportación estarían obligados moralmente a retirar el costo adicional de la gasolina, pero todos ellos aluden a gastos adicionales y no quieren sustituir un recargo por otro.

“Durante todo este tiempo transcurrido, el coste de producción, incluyendo las materias primas y, en algunos casos, los salarios, han aumentado, aunque el Gobierno federal asegure que el índice de inflación apenas alcanzó el 1.6% en cada uno de los últimos seis años”, explicó el profesor Schlemmer.

Y aunque eso no justifica la permanencia del recargo de la gasolina, “sí compensa el gasto adicional que no fue reflejado en el precio al consumidor”.

Sin embargo, hay proveedores que reflejaron los gastos adicionales de producción y mantienen el recargo de la gasolina. Incluso las aerolíneas continúan cobrando una cantidad adicional de dinero que supera los 100 dólares en algunos casos.

Hoy continuamos pagando los 10 o 40 centavos que sumaron al precio regular de una libra de bananas, de tomates o de cualquier producto que adquirimos en uno de esos grandes almacenes de víveres, además del alza regular que supone la producción.

“Como dije antes, aquí no se cumple la ley de la gravedad ‘todo lo que sube, baja’, porque se trata de gastos y ganancias. Es la ley del mercado que nos caracteriza”, concluyó el académico.

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