MIAMI.- Abel Osvaldo Díaz Rodríguez, nombre legal del reguetonero cubano El Chulo, fue detenido el jueves en su residencia de Miami por autoridades migratorias y trasladado al Centro de Detención de Inmigración BTC, en el condado de Broward, como parte de un procedimiento vinculado a una orden de deportación previamente emitida en su contra.
La información fue confirmada por su equipo de trabajo y según personas cercanas de su entorno, el artista permanece bajo custodia migratoria mientras sus representantes legales sostienen reuniones con abogados especializados en inmigración para evaluar las vías jurídicas disponibles y las posibles estrategias de defensa que permitan frenar el proceso de deportación.
El caso adquiere una dimensión especialmente sensible por el contexto personal que rodea al cantante. “El Chulo” se había convertido recientemente en padre, había logrado reunir a su familia tras traer a su madre desde Cuba y atravesaba una etapa de estabilidad personal y profesional que ahora queda abruptamente interrumpida por esta situación legal.
En redes sociales seguidores y allegados al músico describen un escenario de fuerte impacto emocional y desconcierto, mientras su círculo íntimo intenta articular una respuesta en el plano jurídico, humana y mediática frente a una problemática que no solo afecta su carrera artística, sino su núcleo familiar y su permanencia en el país.
Más allá del caso individual, la detención del reguetonero vuelve a colocar sobre la mesa una realidad estructural: la fragilidad jurídica de miles de inmigrantes cubanos, incluso aquellos con visibilidad pública, trayectoria profesional consolidada y arraigo social en Estados Unidos.