MIAMI.-Es lejana la probabilidad de que cambien los resultados de la elección del pasado 6 de noviembre y que por el reconteo de votos, la gobernación de la Florida quede en manos del demócrata Andrew Gillum, y no del republicano Ron DeSantis.

Por lo tanto, este excongresista sería el cuarto gobernador republicano en llegar a Tallahassee acompañado de Senado y Cámara del mismo partido.

También son del GOP la Fiscal estatal y el jefe de finanzas del Estado. El único miembro demócrata del gabinete (si se mantiene la ventaja en la votación a favor de ella) sería la comisionada de Agricultura y Servicios al Consumidor, Nikkie Fried, quien reemplazaría en ese cargo a Adam Putnam.

De acuerdo con Fernand Amandi –analista político demócrata y socio de la firma Bendixen & Amandi International– la Florida ha sido manejada en su totalidad “por el poder del Partido Republicano, en temas como el medio ambiente, los recursos financieros, las escuelas públicas, la infraestructura, la manera como se desarrollan proyectos como el de la modernización de la Avenida Flagler, que tomó tres años”.

Amandi opina que eso no es lo que quiere la gente, según las encuestas, pero “no veo muchos cambios porque siguen siendo los mismos con la misma ideología y creo que DeSantis, con el modelo de Trump, será más conservador”.

El expresidente del Partido Republicano de Florida, Al Cárdenas, en conversación con DIARIO LAS AMÉRICAS, expresó su confianza en que DeSantis “siga con las mismas tendencias que hubo durante la administración de Rick Scott”.

Bajo la perspectiva de Jesse Manzano, analista político y estratega republicano, “si hubiera algún interés en un cambio radical, se hubiera dado. Lo que hemos visto es que lo votantes de la Florida continúan confiando en el Partido Republicano y sus candidatos en el ámbito estatal para manejar la economía, para seguir manteniendo los impuestos bajos y apoyando proyectos de desarrollo económico. Si los 20 años anteriores son una hoja de ruta para los próximos cuatro, estamos en buenas manos [con DeSantis]”.

Plan de Salud

Uno de los temas que sacudió la pasada elección –la salud– fue el mismo que dividió a Tallahassee hace tres años, a pesar de que era una administración republicana.

Con respecto a la ampliación del Medicaid, el gobernador Rick Scott mantuvo una posición ambigua, pero al final decidió no aceptarla y, por lo tanto, más de un millón de personas, de muy bajos recursos, se quedaron por fuera de tener una cobertura médica a través del Obamacare.

Para Manzano, la explicación de que Tallahasse no hubiera tomado esos recursos financieros, es “porque hay un pavor a aceptar este tipo de ayuda federal para un fondo de asistencia”.

Desde su punto de vista, hace falta que los parlamentarios estatales tengan más conciencia del tema, el que le habría costado a Carlos Curbelo su reelección como representante federal por el distrito 26. “El impacto de no aceptar esos recursos financieros, sobre todo dentro de los grupos más vulnerables en este condado, puede ser muy grande y hace falta pensarlo un poco mejor”, precisó Manzano.

Cárdenas, más desde la perspectiva nacional que afecta de todas maneras el debate local, cree que los dos partidos deben hacer sus ajustes frente al tema de la salud.

“Los republicanos han entendido, desde el punto de vista del electorado, que hay que proteger a las personas que tienen preexistencias médicas”, puntualizó. Añadió que espera que los demócratas también entiendan los efectos negativos del Obamacare.

“El resultado ha sido que los costos se han multiplicado para aquellos que tratan de comprar un seguro de salud. O sea que ambas partes tienen que reconocer sus errores y unirse para poder reformar el sistema actual y ayudar a más personas”, enfatizó Cárdenas.

Las enmiendas y control de armas

A pesar de que los republicanos habrían ajustado una gran victoria al escoger a DeSantis, la aprobación de la enmienda cuatro y de la ley de control de armas, en la pasada sesión legislativa, podrían cambiar el perfil político del Estado.

La enmienda cuatro reestablecerá de manera automática el derecho al voto de aquellas personas que hayan cumplido sus condenas en la cárcel, y no hayan cometido asesinato o delitos sexuales. “Esto podría romper esquemas políticos en Florida. Estamos hablando de la integración de más de 1.4 millones de personas, que tienen el poder del voto. Son minorías y sería un beneficio para el Partido Demócrata”, recalcó Amandi.

Por otra parte, dado que el gobernador puede vetar cualquier ley que aprueben el Senado y la Cámara, DeSantis podría limitar el alcance de la legislación aprobada después de la masacre en la secundaria Marjory Stoneman Douglas, en el punto de subir a 21 años la edad para adquirir cualquier arma.

En ese sentido la gran pregunta es si habrá el ambiente propicio en el Congreso estatal para seguir adelante con la financiación de esa ley que, por primera vez en la historia de la Florida, contradijo varias de las políticas que ha defendido de manera exitosa la Asociación Nacional del Rifle.

Pero si se consolida la elección de la comisionada de Agricultura y esta posición queda en manos demócratas, habría una tensión entre la administración republicana y esta entidad que, por ejemplo, expide las licencias y hace la revisión de antecedentes para quienes adquieren un arma.

Pero todo esto de alguna manera se mantiene en suspenso mientras se resuelve el tema del reconteo de los votos en la contienda a la gobernación, a pesar de que el martes pasado Gillum reconoció, al parecer de manera prematura, su derrota.

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