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MIAMI.- Otro año termina sin grandes progresos en el transporte público de Miami-Dade, aunque sí hubo dos decisiones que estuvieron precedidas por una fuerte polémica: la extensión de la autopista 836 (también llamada Dolphin Expressway) hacia el oeste y el sur y la vía rápida de autobuses que, por ahora, reemplaza la prolongación del Metrorail hacia el sur, desde la estación de Dadeland South hasta Florida City.

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El gran objetivo es lograr una mayor movilidad, sobre todo en el suroeste del condado, donde vías como el Turnpike, la US1 o la Kendall Drive ya no dan abasto y, por lo tanto, la congestión vehicular se ha convertido en un problema crónico.

Kendall Parkway fue el nombre que el MDX (la agencia de administración de las autopistas de Miami-Dade) le dio a un proyecto, aprobado el pasado mes de septiembre, que aún requiere el visto bueno de las autoridades estatales y federales.

Aún no existe su trazado final, pero la gran preocupación de las organizaciones ambientalistas es que pueda interferir en el proyecto de la restauración de los Everglades (crítica que comparte el senador republicano Marco Rubio) y que, al final, los comisionados del futuro de Miami-Dade muevan la línea límite de desarrollo urbano UDB, con el propósito de realizar nuevos proyectos urbano.

El alcalde del Condado, Carlos Giménez, prometió que la expansión de la autopista, cuya extensión sería de 14 millas y contaría seis carriles, se desarrollará proyectos de transporte masivo, como el que se construirá en el corredor del sur. El valor total será 1.000 millones de dólares, que se pagarán con los peajes que paguen los usuarios de esa vía.

De recibir las autorizaciones y permisos de las autoridades y superar todas las posibles demandas, el Kendall Parkway podría ser una realidad en tres años, cuando ni el alcalde ni la comisión actual estén al mando del condado.

¿Y el tren?

El corredor del sur del Condado– uno de los seis que forman parte del Smart Plan- estaba destinado a ser el espacio de la expansión del Metro rail.

Una de las promesas del impuesto del medio centavo – aprobado por los votantes en 2002- era que el alcance del tren se ampliara hasta Florida City.

Pero no fue posible, y uno de los grandes argumentos de las autoridades condales para descartar ese plan, fue el costo: a dólares de hoy, 20 millas de Metrorail tendrían un valor, según cálculos de la administración condal, de 1.300 millones de dólares.

La decisión de la Junta del Transporte de Miami-Dade (TPO, por sus siglas en inglés) aprobó la construcción de un sistema especial de buses, con estaciones muy parecidas a las del tren, y con un recorrido sin interrupciones. De acuerdo con lo expresado por Giménez, la construcción de ese sistema rápido (RTB) cuesta 243 millones de dólares.

Se supone que cuando esa red llegue a los 35.000 usuarios, el RTB podría convertirse en una línea férrea con trenes.

Por otra parte, 2018 también fue un año en el que siguieron las discusiones y debates sobre el Smart Plan. El único corredor en el que hay claridad, es el del sur.

En los cinco restantes aún se están desarrollando los estudios de impacto ambiental. En el tramo Este-Oeste se construye una línea exclusiva para autobuses. También un espacio de parqueo para quienes quieran dejar sus autos en ese sitio y tomar las rutas exclusivas que van hasta el downtown.

Giménez, en una entrevista que concedió a DIARIO LAS AMÉRICAS en el mes de julio, aseguró que esos estudios “van a indicar qué tipo de tecnología se utilizará y en qué rutas. Son opciones para el pueblo, pero no hay una solución mágica para el transporte en el condado. Si las personas creen que esas seis líneas son la solución, están equivocadas”.

Aclaró que “el transporte público funciona cuando lleva a los usuarios a todos los lugares donde quieren ir. Esas seis líneas no cumplirán con eso”.

El American Dream

Este es el nombre del que será el parque de diversiones más grandes de Estados Unidos, con un área de 6.2 millones de pies cuadrados de construcción.

Es un complejo que combinará locales comerciales con parques temáticos y un hotel de 2.000 habitaciones, y que tendrá un valor de 4.000 millones de dólares.

Se localizará en el noroeste de Miami-Dade, en la intersección del Turnpike y la I-75. Involucra a los municipios de Hialeah, Miami Lakes, Miami Gardens, Miramar y los Everglades.

A pesar de las promesas de los constructores – la firma canadiense Triple Five- uno de los puntos más delicados del proyecto es el tráfico, es decir, no sólo las vías de acceso de los visitantes, sino cómo funcionará el vecindario durante los días de operación del llamado mega mall.

Los comisionados de Miami Dade – con la excepción de la comisionada Daniella Levine Cava –votaron a favor de cambiar el uso del terreno con el fin de poder construir el parque en el área escogida.

De todas maneras, en el pasado mes de agosto, el American Dream encontró su primer obstáculo importante al recibir un voto negativo del Consejo de Planeación del sur de la Florida.

También se sigue una investigación, por parte de autoridades condales, para precisar si el proyecto del mega mall estaría violando disposiciones condales de no utilizar dinero público en ninguna de las etapas de su construcción.

Sin embargo, Miami-Dade tendría que construir un sistema de acueducto y alcantarillado para ese parque, que tendría un costo de 15 millones de dólares de recursos de los contribuyentes.

El consejo de Planeación del sur de la Florida consideró el potencial impacto en el medio ambiente y en el tráfico que tendrá el American Dream. Pero eso no significa que se haya liquidado, sólo que los constructores tendrán que hacer ajustes.

Pero al igual que la extensión de la 836, al American Dream requerirá permisos locales, estatales y federales. Ese es un largo trecho por recorrer, y en 2019 se verá su viabilidad efectiva y qué se hará para remediar, con medidas efectivas, la afluencia de vehículos en un área que ya está congestionada.

Turkey Point

En su discurso del estado del Condado, en febrero de 2018, el alcalde Giménez anunció un posible acuerdo con la empresa de energía FPL (Florida Power & Light) para construir una planta de tratamiento de aguas negras que servirían para enfriar las turbinas de la planta nuclear de Turkey Point.

El proyecto fue aprobado por la Comisión condal en medio de una fuerte oposición de los grupos ambientalistas, los que buscan que FPL cambie por completo su método de enfriamiento de las turbinas.

En el presente, es un sistema de canales que se alimenta con las aguas del manto acuífero, es decir, del agua potable del condado. Y se busca que sean columnas que cumplan el mismo propósito. Pero la empresa de suministro de energía se opone a esa posibilidad por razones de costos y de eficiencia.

Una enmienda propuesta por la comisionada Rebeca Sosa, y aprobada por la Comisión, estableció que si en un año de funcionamiento del nuevo programa no hay una mejora de la calidad del agua de la bahía de Biscayne (contaminada por la alta salinización generada por el proceso de enfriamiento de las turbinas) el acuerdo logrado entre FPL y el Condado Miami-Dade tendrá que regresar a la Comisión para una nueva votación.

Sorpresas electorales

El 19 de junio hubo un revés electoral inesperado. En la segunda vuelta de una elección especial para el distrito 5 del Condado Miami-Dade (en el que había reinado sin mayores contratiempos, a lo largo de dos décadas, el comisionado Bruno Barreiro, quien renunciaba a esa posición para lanzarse a la fracasada aventura de reemplazar a Iliana Ros-Lehtinen en la Cámara federal a nombre del distrito 25) la poco conocida candidata demócrata Eileen Higgins le ganó de manera abrumadora a la republicana Zoraida Barreiro - esposa de Bruno- candidata que contaba con mayores recursos económicos que su adversaria.

A pesar de que la posición de comisionado no es partidista, esta contienda tuvo visos republicanos y demócratas. Por Higgins se movilizaron las organizaciones comunitarias afectas al Partido Demócrata. Y se demostró, además, que una blanca no hispana, nacida en Ohio, sin ancestros latinos, podía ganar en un distrito de marcada presencia cubana.

Con la victoria de Higgins la Comisión del Condado queda con mayoría demócrata, pero como se ha visto esa militancia no marca en su totalidad las decisiones locales. Y también con una mayoría femenina, algo inusual en la composición de las comisiones tanto condales como municipales.

Por ejemplo: en el ayuntamiento de Miami sus cinco comisionados son hombres. La Comisión del condado Broward, de sus nueve miembros, sólo dos son mujeres.

Próximo año

En 2019 supuestamente se completará la renovación de los vagones del Metrorail y se avanzará en el Smart Plan, por lo menos en las tecnologías que se emplearán en sus distintas rutas, y también en su financiación.

Y saltarán a la palestra las candidaturas para reemplazar a Giménez. Se conocen, hasta el momento, los nombres de Carlos López-Cantera, Xavier Suárez, Daniella Levine Cava y Carlos Curbelo.

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