MIAMI.- Más de dos décadas después de ingresar en una prisión federal por participar en el secuestro de un avión cubano, Maikel Guerra recuperó la libertad la noche del jueves tras un fallo de un juez federal que ordenó poner fin a su permanencia bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
La resolución obligó a la agencia migratoria a liberarlo en un plazo de 24 horas. El ciudadano cubano abandonó el centro de detención con un grillete electrónico y continuará bajo supervisión mientras se define su situación en Estados Unidos.
A diferencia de la sentencia penal que ya había cumplido, su permanencia en custodia respondía exclusivamente a un procedimiento de carácter migratorio. De acuerdo con la decisión judicial, el gobierno no podía mantenerlo retenido de manera indefinida si no existía una posibilidad realista de ejecutar su expulsión en un futuro razonablemente previsible.
Para impugnar esa medida, su equipo legal presentó un recurso de habeas corpus, argumento que finalmente fue acogido por la corte.
Tras abandonar el centro de procesamiento, el cubano se reencontró con su madre y otros familiares. En declaraciones concedidas a Telemundo 51, manifestó su alivio por volver a estar junto a ellos y describió parte de los meses que pasó bajo custodia, primero en el centro conocido como “Alligator Alcatraz” y después en el Centro de Procesamiento de Krome, en el sur de Florida.
El caso que marcó su vida comenzó el 19 de marzo de 2003, durante una de las etapas de mayor tensión migratoria entre Cuba y Estados Unidos. Esa noche, él y otros cinco cubanos desviaron un avión DC-3 de la empresa estatal Aerotaxi que cubría la ruta entre Nueva Gerona, en la Isla de la Juventud, y La Habana.
Según el expediente federal, el grupo utilizó armas blancas para tomar el control de la aeronave y exigir que el vuelo fuera desviado hacia territorio estadounidense. A bordo viajaban unas 30 personas entre pasajeros y tripulantes.
La aeronave fue escoltada por cazas de la Guardia Nacional Aérea de Florida hasta el aeropuerto de Cayo Hueso, donde aterrizó sin que se reportaran heridos. Poco después, los seis implicados se entregaron y enfrentaron un proceso en una corte federal.
Una vez extinguida la condena, Guerra se estableció en Texas. Sin embargo, el 30 de diciembre fue arrestado por agentes de ICE en el Aeropuerto Internacional de Sarasota-Bradenton, adonde había viajado para pasar las festividades de fin de año junto a su madre. Ese arresto dio origen al litigio que meses después terminó con la orden judicial que dispuso su liberación.
Su representación legal sostiene que cuenta con protección bajo la Convención contra la Tortura, mecanismo que impide trasladar a una persona a un país donde existan motivos fundados para creer que podría ser víctima de tratos crueles, inhumanos o degradantes. Esa figura, no obstante, no constituye un estatus migratorio permanente.
Con su salida de la custodia federal concluye un nuevo capítulo de un caso iniciado hace más de 23 años con el secuestro de un avión en Cuba. Pese a ello, su situación migratoria continúa sin resolverse y permanecerá bajo supervisión de ICE mientras las autoridades estadounidenses determinan los próximos pasos de su expediente.