No hay que ser ducho en política ni especialista en economía, para percatarse que se están viviendo tiempos borrascosos y muy complejos en la sociedad que nos ha tocado vivir; sin considerar la crisis ambiental, el crecimientos demográfico o los desequilibrios sociales. Un sucinto análisis panorámico permite apreciarlo. Baste sólo recorrer, brevemente, algunas de las situaciones políticas más conocidas o que más suscitan inquietud contemporáneamente.
En el momento de escribir estas líneas, llegan diferentes noticias que recorren los circuitos de información en el mundo que lo demuestran; comencemos por comentar las de América Latina y el Caribe, veamos:
Posible enjuiciamiento político a la presidenta de Brasil Dilma Rousseff, amenazada por un juicio de destitución de su cargo de presidenta del gigante sur americano; quien ya expresó su determinación de luchar “hasta el último minuto” para salvar su mandato, alegando conspiración política y golpe de estado.
La exmandataria Argentina Cristina Fernández, que enfrenta varias causas judiciales, pero quien dijo que afrontará cualquier proceso que quieran fabricarle; significativamente al acudir a declarar, fue acompañada por centenares de miles de sus simpatizantes. Y por otra parte el recién estrenado presidente Mauricio Macri, se ha visto envuelto en los llamados Panamá Papers.
No menos conflictivas son las situaciones de Venezuela y Colombia; la primera por la aguda pugna entre oposición y gobierno y entre los diferentes poderes en que se encuentra organizado el estado; la segunda ante la complejidad heredada e interés de conseguir la paz por el presidente Santos; en un país donde cohabita una vieja lucha armada de naturaleza política y otra de carácter delincuencial; país donde ya hacen decenas de miles de víctimas, el ejército colombiano comprometido en la lucha y además, el necesario combate a las tenebrosas fuerzas del narcotráfico.
Delicada son las situaciones de varios países de Centroamérica, porque sobre Guatemala, Honduras o el Salvador; con frecuencia conocemos de enjuiciamientos civiles a altas figuras políticas por fenómenos de corrupción; presidentes o vice presidentes condenados en prisión o sometidos a juicios; amén de la pobreza y la exacerbación de la criminalidad, impunidad y el narco tráfico.
México se debate en una crisis económica y política de grandes proporciones y dolorosas consecuencias (como para no subestimar); con varias decenas de miles de muertos ocurridas en la lucha contra el narcotráfico, o entre los grupos mafiosos por el control de las plazas; los 43 de Ayotzinapa o la “verdad histórica” incinerada, el incremento de los secuestros y otros crímenes.
En pleno auge las políticas neoliberales y las privatizaciones, el aumento de la inflación y el deterioro de su moneda; incrementando la pobreza de los mexicanos, a lo que habría que sumar la metástasis de la corrupción.
En tales circunstancias el gobierno del priista Enrique Peña Nieto, según una última encuesta publicada por el periódico “Reforma” de México; se informa que el 66% de los mexicanos desaprueba la gestión del presidente, lo que de acuerdo con el sondeo significa, que es la cifra más alta de desaprobación registrada para un mandatario mexicano desde 1995.
Cuba, que ha vivido décadas de tensiones políticas y económicas, intenta sin doblegar su soberanía normalizar las relaciones con los EEUU y enfrentar los retos de una nueva época; pero aún el embargo/bloqueo que se condena con reiteración en Naciones Unidas, se encuentra vigente y se levanta como valladar a las justificadas aspiraciones.
No sólo Latinoamérica y el Caribe viven conflictos o complejas situaciones político-económicas, más al norte del continente existen también, porque en los Estados Unidos soplan vientos muy contradictorios política, económica y socialmente; que se muestran las actuales contiendas político-electorales que desarrollan los aspirantes presidenciales a la casa blanca.
Adiciono los reducidos índices de crecimiento económico de la nación americana, el aumento de la inseguridad pública, los fenómenos de corrupción, la expansión del consumo de estupefacientes y la criminalidad por enajenación o trastornos mentales entre otros problemas.
Si alzamos la mirada hacia otras regiones del mundo, vemos que el panorama no es muy diferente y hay zonas o países que son muy vulnerables, sensibles o de alta peligrosidad mundial. Se conoce lo que ocurre en el Medio Oriente con críticas situaciones de guerra, conflictos armados y terrorismo; que se manifiestan en Irak, Afganistan, Siria, Turquía, Palestina o Israel entre otros países.
Y en los últimos años y como si fuera poco, la aparición del ambicioso y terrorífico fenómeno del Yihadismo. Se sabe que en esa área del mundo confluyen muchos intereses económicos y políticos, donde pugnan las grandes potencias; por lo que no deja de resultar una cuestión de persistente tensión o crisis, que acrecienta las preocupaciones ciudadanas ante los acontecimientos que allí se producen.
Una mirada al viejo continente europeo y vemos cómo se han agudizado las contradicciones entre las diferentes fuerzas políticas. Súmese la perturbadora situación de los emigrantes africanos o del Medio Oriente, el aumento del terrorismo y la circunstancias europeas no son seguras ni tranquilizantes.
Por ejemplo España con su desaceleración económica y crisis política; manifiesta la imposibilidad transcurridas varias semanas de formar gobierno, así como la reiteración de varias comunidades en sus aspiraciones independentistas; Gran Bretaña con intenciones de abandonar la Comunidad europea y David Cameron perdiendo popularidad debido a los Panama Papers, Francia con sus vulnerabilidades ante los repudiables actos de terror, Bélgica en similar situación, Italia con sus frecuentes escándalos políticos e inestabilidad de gobiernos, o Ucrania con sus conflictos entre las autoridades, situaciones de guerra y complejidades étnicas e históricas con Rusia; todas esas situaciones no dejan de ser inestables e inquietantes en la culta región de Europa.
El milenario y enigmático mundo asiático también presenta zonas de inestabilidad, ya no son Japón, China o incluso Viet Nam o la península indochina; sino hoy reincide la inquietud en el territorio coreano; dividido después de la guerra (1950/53) en dos países, con sistemas políticoeconómicos diferentes pero con lógicas aspiraciones a la reunificación territorial y sus gentes.
Sin embargo, ambos gobiernos y territorios mantienen fuertes disputas y se encuentran armados táctica y estratégicamente hasta con armas nucleares; lo que convierte la zona en una peligrosa área de posible conflicto bélico.
Por supuesto existen otros muchos focos de confrontación en el mundo, pero los señalados son suficientes para mostrarnos las delicadas situaciones políticas, económicas y hasta militares que se viven; donde las grandes potencias pujan por ampliar o mantener sus intereses geopolíticos y económicos.
Así las cosas podemos afirmar, como bien señalan algunos líderes mundiales y en particular el papa Francisco; que la sociedad contemporánea y los gobiernos se encuentran obligados a realizar una profunda reflexión sobre lo que ocurre en el mundo y evitar consecuencias peores.
Producto de esa reflexión y análisis habrá que avanzar por senderos menos egoístas, más racionales en lo económico, social y ecológico; de manera de hacer sostenible y perdurable la vida humana, porque evidentemente, existen serias e inestables tendencias políticoeconómicas en nuestro querido planeta.