Vivimos un año electoral bastante atípico en Estados Unidos con una campaña llena de insultos, dimes y diretes y encontronazos nunca antes vistos. Pero también se está experimentando un lado positivo, que deja abierta las puertas al optimismo. Se trata de la mayor participación de la población joven, históricamente tan alejada de los temas políticos. Los llamados Millennials, tan afiebrados en las redes sociales, parecen involucrados y dispuestos a hacer pesar su voto.
En procesos anteriores ha reinado la apatía. De hecho, según un estudio que hizo el Departamento de Censo de Estados Unidos en 2014, se informó que la población de 18 a 29 años fue la que menos participó en el proceso electoral de 2012, continuando así una tendencia que se mantiene cada cuatro años.
¿Por qué los jóvenes no se involucran más? Total, esta generación, como ninguna otra en el pasado, enfrenta mayores deudas de estudios, además del peligro del desempleo y de un mundo más cambiante que nunca. Hay menos interés en los temas del día a día, más desconfianza en los políticos y más atención de lo que sucede en Facebook, Instagram o Twitter. No obstante, de la mano del candidato de más edad, el demócrata Bernie Sanders, en esta ocasión parece haber una comunicación mayor, un interés más grande.
Sanders está en plena lucha contra Hillary Clinton y su batalla luce cuesta arriba. En el caso de que sea la senadora la nominada demócrata, tocará esperar para saber si ese interés de los jóvenes se mantiene de cara al 8 de noviembre cuando Estados Unidos elegirá a su próximo Presidente.
En todo caso, y más allá de quienes se enfrenten ese día es vital que esta generación exprese su opinión por la vía más democrática que existe, el voto. Es un privilegio que en otras naciones del mundo no existen. Si hace cuatro años usted no votó y es elegible para ello, no pierda esta oportunidad, y luego si así lo desea, compártalo en sus redes sociales.