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MIAMI.- Hoy, 13 meses después de que la pandemia de coronavirus desolara la Calle 8, en Miami, la emblemática arteria miamense, termómetro de la ciudad, se recupera paulatinamente, no sin antes tener que lidiar con aumentos de alquiler y regulaciones del ayuntamiento.
Calle 8 sigue siendo el lugar más concurrido en Miami. Por allí continúan transitando Pepe el loco y diez Pepe más con historias por contar. Es la calle más costumbrista por excelencia, adonde escritores y pintores regresan en busca de inspiración.
De los cientos de negocios, unos recibieron ayudas monetarias del Gobierno federal, a través de la Ciudad de Miami o la autoridad condal, mientras otros optaron por no pedir los 10.000 o los 20.000 dólares que pudieran haber obtenido.
El Pub, que mantuvo sus puertas cerradas y preocupaba a todos, aprovechó el tiempo para hacer reparaciones y reinstalar su terraza.
El pintor Luis Molina, que hace unos meses no salía a la acera, se vacunó y no usa mascarilla. “La calle se va recuperando poco a poco, pero aún falta mucho”, planteó.
A unos pasos de allí estaba El Exquisito, que no pudo sobrevivir a la pandemia “porque le subieron el alquiler”, señaló la directora en funciones de Viernes Culturales, Denise Gálvez, que acaba de reponer la feria artística el último viernes de cada mes.
Gálvez marcha al frente de la agencia de relaciones públicas y publicidad GTMPR, que antes tuvo su sede en Coral Gables y ahora funciona desde la mismísima Calle 8 y la avenida 13.
“Muchos de mis clientes son restaurantes y organizadores de eventos públicos, y todo eso se acabó durante la pandemia. Entretanto, me dediqué a ayudar a Viernes Culturales y así pude obtener fondos públicos, del Historical Preservation de Florida, para realizar un documental sobre la historia de La Pequeña Habana”, que comenzará a rodarse en julio, apuntó.
La directora en funciones de Viernes Culturales, en su labor de relacionista pública y activista comunitaria, que incluso fue aspirante a ocupar el puesto de comisionada de Miami por el distrito 3, quiere promover el uso de mesas y sillas en las aceras de Calle 8 “como lo hicimos en Coral Gables, donde funcionan muy bien”, subrayó.
Nuevos locales
Cubata, localizado en el número 1605, donde antes hubo un bar de sushi, cuenta con una atractiva decoración y una amplia oferta de tapas cubanas, españolas y mediterráneas y vinos que complacen el paladar.
Alejandro Ronda, propietario del local, comenzó a preparar el restaurante a comienzos del año pasado, pero la pandemia no le permitió abrir el negocio.
Finalmente, tras largos meses de espera e incertidumbre, Ronda abrió las puertas de Cubata el 18 de febrero pasado.
“Teníamos unas mesitas con sillas en la acera”, recordó Ronda, “para ofrecer espacio al aire libre” a clientes que no deseen consumir bajo techo, preocupados aún por el virus, “pero un inspector vino y ordenó retirarlas y solicitar el permiso en el ayuntamiento de Miami”.
“Si aún estamos en esta situación, no entiendo por qué me piden retirarlas. Y si me van a dar el permiso, por qué me piden quitar las mesas ahora”, cuestionó.
La Taberna de Gaínza no reabrió, aunque por otra razón. El pintor optó por vender el negocio para “tener tiempo, pintar y viajar”, aseguró, y ahora Jorge Luis, que antes fue chef del Rincón Asturiano, lleva las riendas del lugar desde hace apenas una semana, con el nombre La Taberna Calle 8 y una oferta de tapas, platos fuertes y vinos que atraen la atención.
Turismo
En la acera de enfrente, donde está el cine Tower, Charlie ha paseado con su pareja de pájaros exóticos por más de cinco años. A él van los turistas para hacerse fotos a cambio de unos dólares.
Charlie percibe menos visitantes que antes “pero mejores porque no piensan al gastar un dólar, como hacen otros que comparan cuánto le cuesta un dólar en su país”, argumentó.
En efecto, la mayoría de los visitantes proceden ahora del norte y el oeste del país. Las grandes caravanas de brasileños, sudamericanos y asiáticos, que acostumbraban a deambular por Calle 8, aguardan aún por la liberación de restricciones, como el servicio de cruceros que aún no funciona y significa un importante aporte de visitantes.
“Ahora hay dinero. Han dado tanto dinero (subsidio pandémico aprobado por el Congreso federal) que vienen a gastarlo”, comentó Jackie Llaguna, propietaria de la tienda souvenirs Little Havana, adonde los turistas comienzan a llegar a otra vez.
“Lo que falta son empleados. La gente no quiere trabajar porque reciben dinero sentados en su casa”, determinó.
De hecho, la autoridad estatal de Florida para el desempleo DEO anunció que prescinde del programa federal Compensación por Desempleo Pandémico, que otorga 300 dólares adicionales por semana a quienes aseguran no encontrar trabajo.
De esta manera, a partir del 26 de junio, el pago por desempleo estará basado en el monto semanal máximo de 275 dólares, lo que anticipa que la gente “volverá a trabajar”, anticipó Molina.
También está Ariel, que vende cocos de agua. El hombre cuenta con dos puestos de venta entre las avenidas 16 y 14, y tiene además carritos en Aventura, Hollywood y otro más sofisticado en Merrick Park, en Coral Gables.
“Se venden muy bien, a seis dólares. Gustan mucho. Uno de los carritos vendió 180 cocos el día de Viernes Culturales”, comentó Gálvez.
Entre las tiendas de tabaco, muy populares entre los turistas, destaca Cuba Tobacco Cigar Co., que durante la pandemia remodeló el local.
“Somos la fábrica de tabaco más antigua en Calle 8, y seguimos siendo un negocio de familia”, sostuvo Pedro Bello, propietario del local, cuyos antecesores fundaron la fábrica en Cuba en 1896.
“No solo nos dedicamos a vender tabaco, sino también a enseñar cómo se hace. Y ahora compran más que antes”, apuntó Bello.
Una de las fachadas más significativas de Calle 8 es la heladería Azúcar, con un par de inmensas bolas de helado, donde las puertas no cerraron durante la pandemia.
“Nunca cerramos, a pesar de haber perdido el público. Nos dedicamos a tomar órdenes y repartir helado por todo el Gran Miami, y de esa manera pudimos sobrevivir”, recordó Suzy Batlle, propietaria del local.
“Incluso llevamos helados a las escuelas”, reforzó.
Entretanto, Faruk Bishevac, originario de Macedonia, al norte de Grecia, que llegó a Miami en 2012 y creó Food Tours in Miami, lleva un grupo de turistas de restorán en restorán para probar platos pequeños característicos de la gastronomía miamense.
“Como todos, tuvimos que parar de trabajar. Me busqué otro empleo mientras tanto, y ahora vemos como el turismo regresa poco a poco”, resumió Bishevac, que también conduce paseos de degustación en South Beach.
Francisco Cazañas, a quien todos conocen por el manisero, pregona la venta de maní como en los viejos tiempos: “Maní, maní… natural, tostado por mí. Solo un dólar”.
Tras 30 años en Calle 8, Cazañas es una voz a tener en cuenta: “Esto estaba muerto. No vendía ni un cucurucho de maní. Ahora, poco a poco, vamos mejorando”.
