sábado 21  de  febrero 2026
ESPAÑA

Amnistía propuesta por Sánchez, ¿convivencia o conveniencia?

Con una inusitada maniobra política y una cuestionable amnistía que reavivan las dudas sobre la gobernabilidad de Pedro Sánchez, la nación ibérica se pone a la puerta de una peligrosa división

Diario las Américas | JESÚS HERNÁNDEZ
Por JESÚS HERNÁNDEZ

MIAMI.- La diversidad de agrupaciones políticas y el protagonismo reavivan los viejos fantasmas en España. Pedro Sánchez agiliza el proceso de investidura y mantiene la presidencia del Gobierno español tras una inusual maniobra política que tiene a más de medio país encolerizado.

Lo que fue una ejemplar transición a la democracia en 1975 parece quedar a un lado ante tanta división y ansias de poder. La propuesta de amnistía, que busca liberar de culpas a quienes intentaron separar a Cataluña al margen de la ley, no es bien recibida por muchos.

“Creo en amnistías, siempre que sea por el bien de la nación. Pero cuando esta está atada a un interés político, que busca unos votos para que un gobierno se mantenga en el poder, no está bien”, declaró a DIARIO LAS AMÉRICAS el profesor emérito de Derecho de la Universidad de Lleida, en Cataluña, España, Ferran Espaser.

A diferencia de otros países, donde el electorado elige directamente presidentes, en España existe democracia parlamentaria y los españoles votan partidos políticos en vez de líderes.

Ahora, con la existencia de al menos seis partidos nacionales, el grupo político que más votos obtenga contaría con más legisladores, pero tiene que sumar ‘apoyos’ de otras agrupaciones, por medio de concesiones, para alcanzar al menos 175 votos parlamentarios necesarios.

Por ello surgen las ‘negociaciones’ y las desavenencias de un lado y el otro.

Ni el Partido Popular (PP), con Alberto Núñez Feijóo a la cabeza, ni el Partido Socialista Español (PSOE), que preside Sánchez, que fueron las dos agrupaciones más votadas, obtuvieron suficientes congresistas.

Ambos tuvieron que tirar de otros partidos. Al PP no le fue bien en esas negociaciones y el PSOE, que aseguró mantendría a raya a los independentistas, ha claudicado con los separatistas catalanes para contar con los 14 escaños que ostentan en el Congreso.

Entretanto, Podemos, que fue absorbido por Sumar, pierde más fuerza. “De los días de gloria”, destacó Espaser, “cuando tuvo 67 diputados y a Sánchez no le quedó otra que contar con ellos, ahora solo tienen cinco y se queda fuera de la ecuación”, matizó.

“Así les sucederá a los partidos independentistas catalanes cuando no hagan falta para sumar votos”, recalcó.

Amnistía

¿Por qué amnistía hoy y hace un año no? Es una pregunta que la prensa española hace a diario.

Cualquier amnistía tiene que ser aprobada por el Congreso español, donde esperan se adopte por mayoría. Pero en el Senado, donde el PP sí es mayoría, las cosas pudieran ser diferentes.

Carles Puigdemont, que era el presidente del Gobierno catalán cuando declaró unilateralmente independencia en 2017 y huyó del país, sería el primer beneficiado. Podría incluso volver a optar por esa jefatura.

Sánchez, cuyo gobierno ya concedió indultos a varios líderes del movimiento independentista catalán, dice que “es hora de pasar página y seguir adelante. Que la amnistía es “positiva para España” porque “calmaría a la sociedad catalana”.

Pero, están los que dicen que “hoy la sociedad catalana está más calmada que hace tres años” y que la amnistía “solo tiene fundamento de conveniencia”.

“Hoy en Cataluña hay menos interés por la independencia que cuando el propio gobierno catalán trató de convencer a la población de que era buena”, comentó el catedrático español, jurista de formación y profesión.

“Esta amnistía me parece inmoral porque es conveniente”, recalcó.

Independencia

La idea de la independencia de Cataluña se remonta a décadas, sino siglos.

Tras uniones y desuniones con Aragón y Francia, el concepto catalán de autonomía plena ha estado latente.

Con idioma propio, que fue prohibido durante la dictadura de Francisco Franco (1939-1975) y hoy es considerado materno por el 31% de la población catalana; autoridades de esa región española creen que el Gobierno nacional de España relega a un segundo plano a Cataluña y no le asigna los fondos correspondientes según sus contribuciones.

Este planteamiento cobró impulso durante la crisis financiera entre 2008 y 2013 y llegó a su apogeo en 2017 cuando Puigdemont convocó un referendo que ni cumplió con la Constitución nacional ni fue reconocido por fuerzas internacionales.

“No es menos cierto que los catalanes sentimos orgullo por nuestras cosas, pero los dirigentes, que nosotros mismos irónicamente elegimos, son los que incitan al pueblo a creer en independencia”, reclamó Espaser.

Seis años después del fallido referendo, las encuestas indican que el sí por la separación disminuye y se sitúa por debajo del 45%.

“Ya sabemos que quieren tener poder propio. Sobre todo, poder sobre los fondos públicos para tal vez beneficiarse”, afirmó.

Peligro

El PP, seguido por la agrupación VOX, cree que la amnistía a separatistas catalanes conllevaría a dar un paso más “para romper a España”, que hoy está compuesta por 17 comunidades (regiones o estados) y dos ciudades autónomas que colidan con Marruecos.

Tanto PP como VOX, que juntos obtuvieron el 45.46% de los votos en las elecciones 2023, frente al 44.01% que alcanzó la coalición PSOE-Sumar, considera que se mandaría “el mal mensaje de que está bien violar la Constitución”.

Que “estimularía las ansias separatistas de vascos y gallegos”, cuando “debemos apostar por la comprensión y la unión”.

Protestas

Suman dos semanas de protestas populares. Algunas de ellas, sobre todo en Madrid, han sido violentas.

“Hablan de extremistas que se mezclaron en la muchedumbre y atacaron a la policía. Pero lo que también se vio fue a la policía arremeter contra manifestantes. Algo que no hicieron en Cataluña hace seis años, cuando grupos extremistas paralizaron aeropuerto y carreteras e incendiaron vehículos y depósitos de basura y asaltaron locales comerciales”, señaló el catedrático español.

Durante manifestaciones contra la amnistía, los congregados corearon numerosos cánticos, desde “Puigdemont a prisión” hasta “España unida, jamás será vencida”.

Otros muchos clamaban “huelga general, huelga general”, que Feijóo trató de acallar con una reflexión: “Si se me ocurriese a mi pactar lo acodado por Sánchez habría una gran huelga general en toda España”, pero el PP, dijo el líder popular, conseguirá revertir esto “democráticamente, cívicamente, con la verdad y con la fuerza de la razón” porque “quien llega con deshonra, se va con deshonra”.

Luego añadió: “Que no llamen convivencia a la conveniencia, que no llamen reconciliación a la sumisión, que no llamen cambio de opinión a la mentira”.

Entretanto, el Poder Judicial rechaza la convocatoria de amnistía, mientras el Tribunal Supremo, que es el máximo órgano judicial de España, se apresta para analizar el contenido de la propuesta y emitir un fallo, que muchos esperan sea desfavorable a Sánchez.

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