MADRID- La posibilidad de una victoria derechista en las elecciones españolas que se celebran este domingo preocupa a cúpulas de los gobiernos o regímenes que se autotitulan "progresistas" (socialistas), tanto en Europa como en América Latina.
MADRID- La posibilidad de una victoria derechista en las elecciones españolas que se celebran este domingo preocupa a cúpulas de los gobiernos o regímenes que se autotitulan "progresistas" (socialistas), tanto en Europa como en América Latina.
Las últimas encuestas indican que el Partido Conservador (PP) ganaría con pluralidad y pactaría con el partido ultraderechista VOX para formar una mayoría en el gobierno que además heredaría la presidencia rotativa del Consejo Europeo asumida hace poco por el presidente socialista, Pedro Sánchez.
Tal resultado daría gran impulso a corrientes conservadoras que fluyen en Europa, donde coaliciones de derecha se forman en varios países. Grupos tachados de “extrema derecha” por influyentes medios y políticos de izquierda han ganado elecciones en Italia, Hungría, Polonia, Finlandia, casi todos los países del este europeo, y más recientemente en tradicionales bastiones socialdemócratas como Grecia y Suecia. España daría importante peso al nuevo bloque, según analistas, que puede extenderse a Francia y Alemania donde conservadores también suben en las encuestas.
“Si el bloque de partidos derechistas sale por encima de Sánchez…crearía un terremoto político que atravesará el Viejo Continente en el año de la presidencia española de la Unión Europea”, dice el exprimer ministro laborista de Reino Unido, Gordon Brown, quien ahora ejerce como enviado especial de Educación Global de la ONU. “Para ver el futuro de Europa sólo hay que mirar a un cartel gigante colgado por VOX en una vía céntrica de Madrid contra el feminismo, la inmigración y la comunidad LGBQT+, con imágenes de sus símbolos tirados a la basura”, dice Brown.
Las alarmas también suenan entre gobiernos izquierdistas de América Latina, cuyos estrechos vínculos con los socialistas españoles sirven de puente a la UE que se comprometió a invertir $50.000 millones en sus países durante una cumbre con la Asociación de países Latinoamericanos y el Caribe (CELAC), presidida por Sánchez esta semana en Bruselas.
En un acto sin precedente, líderes de ambos continentes publicaron un comunicado conjunto que apoya a Sánchez en su “defensa de la democracia frente a la derecha trumpista”, acusando a conservadores europeos de “dejarse llevar por la ultraderecha” y comparándolos con seguidores estadounidenses del expresidente Trump. El presidente izquierdista de Brasil, Lula da Silva, apareció junto al canciller alemán, Olaf Sholz, para calificar las elecciones españolas como una “batalla decisiva para Europa”.
El surgimiento derechista se debe a múltiples factores enraizados en culturas locales. Ideologías socialistas carecen de popularidad en los países del este europeo que se han incorporado a la UE en años recientes, cargados de amargas memorias de su época bajo dominio comunista soviético. En cambio, el presidente húngaro Victor Orban, ha ganado gran respaldo popular por enfrentarse a Bruselas sobre políticas de migración.
Reacciones hacia avalanchas de refugiados que llegan de África también contribuyeron a la abrumadora victoria electoral el pasado año de la coalición derechista Fratelli d’Italia, encabezada por Giorgia Meloni.
Dirigiéndose por video a una concentración de VOX en la ciudad de Valencia, Meloni llamó a que las elecciones “urgieran cambios en políticas europeas”, declarando que “el modelo de fronteras abiertas e inmigración masiva que nos venden, es un cuento de hadas”. Increpó a los españoles a unirse a su lucha contra la “ideología de género” y los “burócratas de Bruselas”.
El líder de VOX, Santiago Abascal, quien entró en política como concejal del PP durante el sangriento auge terrorista de ETA en su nativa región vasca, también ha recibido respaldo de Orban y del primer ministro polaco Morawieski. Gran parte de su apoyo en España deriva de intereses agrícolas que se ven amenazados por políticas de la UE destinadas a paralizar el arado de tierras fértiles para la construcción de parques eólicos, cubriendo el déficit de producción mediante tratados comerciales con América Latina y África.
“Temores a que los masivos disturbios raciales que recientemente paralizaron a Francia pudiesen repetirse en España, pudieran haber influido en la sorpresiva derrota socialista en elecciones regionales del mes pasado”, según el periodista y analista político Eric Encinas. Sánchez convocó elecciones generales anticipadas después de perder el control de importantes regiones y ciudades al PP y Vox, que han acordado pactos para regir Madrid, Valencia, Extremadura, Andalucía, Castilla León y Baleares.
Según el más reciente sondeo por la red noticiera estatal, RTVE, el PP ganaría 34.5% del voto, otorgándole 142 escaños en el Congreso a los que se sumarían 36 escaños anticipados para VOX con los que una coalición de derechas alcanzaría mayoría absoluta. VOX sería la tercera fuerza política del Parlamento detrás de los socialistas cuya representación bajaría de 120 a 106 escaños, según el sondeo.
Sánchez insiste en que ganará las elecciones “contra todo pronóstico”, acusando a encuestadores que predicen su derrota de ser parte de una campaña para “desalentar al voto de izquierda”. Apunta a la encuesta CIS manejada por sus partidarios que lo ponen a 1.4% por encima del PP. Facciones de ultraizquierda agrupados por la vicepresidenta Yolanda Díaz en el nuevo partido SUMAR, supuestamente darían mayoría a Sánchez junto con votos de diputados separatistas catalanes y vascos, repitiendo la fórmula que le permitió formar gobierno tras elecciones en 2020.
Pero SUMAR llegaría en cuarto lugar; según la encuesta de RTVE, la anterior coalición de Sánchez con la ultraizquierda no funcionó muy bien. Su socio de gobierno, Pablo Iglesias, tuvo que dimitir por una investigación sobre sus vínculos con el régimen chavista en Venezuela. Su mujer, Irene Montero, permaneció en el gabinete como ministro de Igualdad pero también terminó desacreditada por su polémica ley contra violencia machista del “Solo Si es Si”, cuya defectuosa preparación resultó en rebajas de condenas para miles de agresores sexuales.
Una dinámica similar a la española podría estar desarrollándose en Alemania donde el gobierno centroizquierdista perdería ante una posible coalición entre el partido democristiano (CDU) y el derechista Alternativa para Alemania (AfD), según recientes encuestas. A pesar de persecuciones contra sus dirigentes, ostracismo por los medios de comunicación y demandas para su ilegalización por parte algunas autoridades, el AfD casi empata con el gobernante partido social demócrata en actuales encuestas. Supera con creces al partido Verde, socio del actual gobierno, cuyas políticas medioambientales y de lucha al cambio climático, están hundiendo a industrias nacionales, según economistas.
“El contundente giro hacia la derecha en Europa podría causar agudos conflictos entre gobiernos democráticamente elegidos y las instituciones de la Unión Europea que se verían obligados a efectuar serios cambios en sus políticas ”, dice el profesor en derecho internacional y asesor del PP, Ramón Peralta.
Mucho está en juego en las elecciones del domingo en España y circulan sospechas de que habría intentos para "meter la mano". El misterioso caso de 400.000 papeletas de voto por correo cuyos solicitantes no pueden ser localizados, denunciado ante la prensa por empleados de esa entidad postal, ha levantado rumores de fraude. El líder del PP, Alberto Nuñez Feijoo, ha pedido la dimisión del jefe de correos quien dice estar investigando del tema. Al cierre de la edición, habían localizado 170.000 de los votantes.
Especial para DIARIO LAS AMÉRICAS
