Con esta acción militar, que marca un punto de inflexión en la escalada del conflicto en Medio Oriente, el mandatario republicano despeja las dudas sobre supuestos "desacuerdos" con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y reafirma su determinación de poner fin al programa nuclear de Irán, que estaba enriqueciendo uranio al 60%, acercándose a los niveles armamentísticos de 90%.
Desde abril, con la mediación de Omán, Estados Unidos venía insistiendo en alcanzar un acuerdo con Irán sobre su programa nuclear, pese al poco compromiso que mostraba Teherán al respecto, empeñado en continuar enriqueciendo uranio.
En esa oportunidad, Trump dio un lapso de 60 días a Irán para llegar a un pacto, que Teherán prefirió ignorar, desencadenando una férrea ofensiva israelí en contra de la República Islámica en el día 61, que se ha cobrado la vida de al menos una decena de altos mandos, entre ellos el jefe del Estado Mayor y su reemplazo, y otra decena de científicos nucleares iraníes.
"Las declaraciones del presidente (Trump) fueron siempre para despistar a Irán y al mundo entero sobre cuándo y cómo iba a participar EEUU. Es parte de una estrategia. Lo hacen porque esto pone nervioso al enemigo, inquieto e inseguros a los líderes, quizás hasta paranoicos. Todo está adentro de una campaña de despistar a Irán, para que no esté preparada sobre el ataque", explica Joseph Hage, analista político en temas de Medio Oriente y antiterrorismo, en conversación con DIARIO LAS AMÉRICAS.
¿Qué representan las instalaciones nucleares de Irán?
El programa nuclear iraní se convirtió en un tema de máxima prioridad para Estados Unidos tras la inspección realizada por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a Teherán en mayo, en la que comprobó que Irán poseía 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, muy cerca de alcanzar niveles necesarios para construir al menos diez armas nucleares.
En esta auditoría, los inspectores del OIEA habrían detectado, además, partículas de uranio sintético (creado artificialmente mediante reacciones nucleares) en tres localidades iraníes, una demostración de que el régimen de los ayatolás estaba "procesando algo con uranio" en esas zonas. Esto, sumado a la negativa de Teherán de permitir que la OIEA inspeccionara las zonas en las que se estaría procesando el uranio, habría encendido las alarmas de Israel y EEUU, ambos decididos a impedir que Irán tenga armas nucleares.
Esta también sería una preocupación de Occidente, cuya ambigüedad le precede, pero que quedó plasmada en las declaraciones del canciller alemán, Friedrich Merz, quien reconoció en el marco del G7 que Israel está haciendo el "trabajo sucio por todos" en contra del régimen de los ayatolás, "que ha traído muerte y destrucción al mundo". Y es que Irán es un país patrocinador del terrorismo.
"Israel y EEUU no quieren bajo ningún concepto que Irán logre tener una bomba nuclear. ¿Por qué? Irán ha declarado más de una vez que quiere destruir al Estado de Israel, y porque el Parlamento iraní ha votado una cláusula en su Constitución que llama como deber del gobierno la destrucción del Estado de Israel", resalta Hage.
El programa nuclear iraní representa un "peligro existencial" para Israel. "Desde el 1979, todo el liderazgo iraní amenaza y enseña en doctrina a su pueblo la destrucción del 'gran satán de EEUU' y del 'pequeño satán Israel'", apunta.
Tras la propuesta del presidente ruso, Vladimir Putin, de acoger en Rusia los 400 kilos de uranio enriquecido de Irán y entregárselos según sus necesidades de fines pacíficos, que fue rechazada por Teherán, solo faltaba el accionar de EEUU, que no se hizo esperar. "Todo esto llevó a la decisión de que hay que desmantelar el programa nuclear de Irán, por las buenas o por las malas. Por las buenas, el presidente Trump le dio 60 días; no llegaron a un acuerdo y empezó por las malas", subraya el analista.
Impacto del ataque
Con la "Operación Martillo de Medianoche", EEUU atacó tres instalaciones nucleares de Irán, entre ellas la de Fordo, una planta de enriquecimiento de uranio oculta a 90 metros de profundidad en una remota ladera montañosa, que es vital para las ambiciones nucleares de Teherán.
Los informes iniciales manejados por EEUU e Israel dan indicios de haber "devastado" el programa nuclear iraní, debido a los "daños y destrucción extremadamente graves" que sufrieron las plantas de Fordo, Natanz e Isfahán. Sin embargo, Irán intenta minimizar el daño, al afirmar que el uranio enriquecido se mantiene "intacto" a pesar de los ataques de EEUU.
Hage asegura que el objetivo de Washington y Tel Aviv no era el uranio enriquecido, debido a las radiaciones que podría llegar a emitir, afectando no solo a Irán, sino a todo el Medio Oriente. No descarta tampoco que Teherán haya movido el uranio enriquecido a otras zonas para "protegerse a ellos mismos", puesto que las radiaciones les afectan a ellos antes que a los demás.
"Estados Unidos no quiere bombardear el uranio enriquecido. Lo que quiere bombardear son las instalaciones donde se trabaja el uranio enriquecido, primero para enriquecerlo y después para usarlo en otros fines. Lo que hizo EEUU fue derrumbar, desmantelar y enterrar las instalaciones que trabajan el programa nuclear", detalla.
En este sentido, estima que los ataques estadounidenses probablemente cumplieron sus objetivos, en vista de que las evaluaciones indican que las instalaciones nucleares fueron "enterradas bajo la tierra" tras los bombardeos. "Esto, como dice el jefe del Estado Mayor estadounidense, degradó el programa nuclear iraní. Irán sí tiene uranio enriquecido, pero no tiene ni cómo desarrollarlo al 90% ni cómo usarlo para otros fines, porque las instalaciones fueron destruidas", subraya.
En caso de que Irán pueda salvar algo de las plantas de enriquecimiento de uranio en el futuro, agrega que le tomará un "trabajo de años", no de meses. "Por ahora, la capacidad iraní de operar reactores y centrífugas (nucleares) está completamente destrozada", precisa.
48 horas decisivas
Para el analista, las próximas 48 horas serán decisivas para saber el rumbo que va a tomar el conflicto Israel - EEUU - Irán, en medio del llamado a la paz que hace el gobierno de EEUU a Irán, que promete "consecuencias duraderas" a Washington por su ataque.
En este tiempo se sabrá si Irán quiere ir verdaderamente a una mesa de negociación que ponga fin a los bombardeos o si, por el contrario, quiere empezar a causar problemas en el mundo entero con el pensamiento suicida de "si yo voy a ir al infierno, me llevo al mundo entero conmigo".
"Las posibilidades (de una negociación) son muy altas si hay lógica y sentido común, y cero si Irán quiere ir de kamikaze o suicida", precisa.
El experto en Medio Oriente resalta que EEUU e Israel están lidiando con un "liderazgo religioso", en el que el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, no responde a la lógica ni al sentido común.
"Él (Jamenei) está convencido de que es una "inspiración para un trabajo que Dios le encargó", para implementar la ideología de Dios en esta tierra. Aquí no estamos hablando con gente racional, el pensamiento es irracional y ahí viene la diferencia entre cómo piensa Occidente y cómo piensa Irán", sostiene.
Tienen agentes en Venezuela
Irán, que hasta ahora solo ha respondido con dos tandas de misiles hacia Israel, advirtió que se reserva "todas las opciones" para replicar los ataques estadounidenses.
El analista señala que, entre las opciones que tiene Teherán, se encuentra el lanzamiento de misiles balísticos a Tel Aviv, como en efecto ocurrió durante la noche; y la activación de sus "proxys" (Hamás, Hezbolá y Hutíes) con ataques suicidas en países de Medio Oriente. "No hay que descartar que Irán pueda tomar represalias afuera del Medio Oriente, en EEUU o Europa. Tienen agentes en Venezuela, en América Latina y quizás dentro de EEUU. Todo eso está en la mesa", indica.
También está la posibilidad de que ataque a una de las 19 bases militares que tiene EEUU en Medio Oriente, ocho de ellas permanentes en Bahréin, Egipto, Irak, Jordania, Kuwait, Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes; a las que ya Ali Akbar Velayati, asesor del líder supremo, identificó como "un objetivo legítimo". "Esto va a invitar a que entre Estados Unidos en una campaña con su aviación que pueda arrasar con Irán entero", advierte.
Además, está la posibilidad de que cierre el estrecho de Ormuz, la ruta de paso del 20% del comercio y el crudo mundial, como ordenó este domingo el Parlamento iraní. En este caso, Hage menciona que podría hacerlo con minas flotantes que exploten en las embarcaciones; sin embargo, el principal afectado sería China, ya que alrededor del 70% de su producción petrolera y el 30% de su exportación pasan por esta ruta marítima.
"Es una cosa que no puede aceptar China (...) Sería verdaderamente una operación suicida si lo van a hacer, porque todo el mundo se le va a poner en contra (...) Se van a enfrentar al mundo entero, que va a sentir el peso de un precio de petróleo, que puede superar los 150 dólares, si no hay límite", destaca.
Aunque es un abanico de opciones, asegura que todas son "opciones suicidas por desesperación, porque ya no tienen más opciones". Esto daría una oportunidad para que se abriera una brecha entre el liderazgo político del presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y los ayatolás, "que piensan solamente en la religión".
FUENTE: Con información de AFP / BBC News / Redacción DLA