PEKÍN/BERLÍN.- El nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, intenta defender los intereses del país con la retirada del gran proyecto de libre comercio Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), sin saber que podría estar facilitando el camino al gigante rojo de China.
La idea fundamental del TPP es que los países participantes puedan aprovechar mejor las ventajas de la especialización internacional. Esto se consigue mediante la reducción o eliminación de aranceles y con el reconocimiento mutuo de estándares técnicos. Si este último no existe es necesario emprender costosos procesos para obtener permisos. Muchos economistas creen que los firmantes se benefician más de un pacto de este tipo que si cada uno suscribe sus propios tratados.
Con la salida de EEUU, China podría estar frotándose las manos ante la noticia. El gigante asiático ya es considerado como el heredero de la hegemonía de Estados Unidos, que desde finales de la Segunda Guerra Mundial domina la economía mundial. Tras el anuncio de Trump, Pekín no titubeó. China está comprometida con la creación de un acuerdo de libre comercio "abierto, transparente y ventajoso para todas las partes", dijo hoy un portavoz del Ministerio de Exteriores. El país acelerará ahora las negociaciones de su propio tratado comercial.
Sustituto
Australia sugirió incluso que China sustituya a Estados Unidos en el TPP. En el reciente Foro Económico Mundial de Davos, el presidente chino, Xi Jingping, se presentó como defensor del libre comercio. "Nadie saldrá ganando de una guerra comercial (...) Debemos decir no al proteccionismo", afirmó el presidente del mayor exportador del mundo.
Hoy muchos se preguntan si es posible que se desate una guerra comercial entre China y EEUU. No se puede descartar. A menudo los países reaccionan a la imposición de aranceles elevados imponiendo sus propias medidas, impulsando sus exportaciones de forma artificial mediante tipos de cambio bajos. Podría desatarse una espiral a la que siguiesen nuevas sanciones. En el caso de Estados Unidos, "otros países podrían vengarse pronto", considera el Peterson Institute for International Economics, de Washington.
Un escenario así dañaría a las dos primeras economías del mundo. Estados Unidos es el principal destino de las inversiones chinas, mientras que China es el principal acreedor de Estados Unidos. Y empresas estadounidenses como Apple no sólo producen en China, sino que el gigante asiático es uno de sus principales mercados.
La salida de EEUU del TPP podría afectar la economía del mundo. Hay quien cree que Trump se perjudica a sí mismo. "Él éxito (de la medida) se determinará de forma decisiva fuera de Estados Unidos, en China y Europa", apuntó Henning Vöpel, director del Instituto de Economía Mundial de Hamburgo (HWWI). "Es allí, y no en Washington, donde se decidirá si Estados Unidos seguirá liderando el mundo en el siglo XXI o si sufrirá una dramática pérdida de importancia y se convertirá en el gran perdedor", agregó.
FUENTE: dpa