Esta relación de facultades, aprobada por la Asamblea General de la ONU el 10 de diciembre de 1948, surgió como respuesta directa a las atrocidades cometidas durante la guerra.
Tras la terrible matanza y la creación de la organización internacional, la comunidad de naciones asumió el compromiso de evitar que hechos semejantes volvieran a repetirse. Con ese propósito, líderes mundiales decidieron complementar la Carta de las Naciones Unidas con un documento que garantizara los derechos de todas las personas, en cualquier lugar y en todo momento.
Eleanor Roosevelt, viuda del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, presidió el Comité de Redacción y fue, junto a otras connotadas figuras, la principal impulsora y defensora de la aprobación definitiva de la Declaración.
El documento fue discutido por los entonces 58 países miembros de la ONU reunidos en París, de los que dos (Honduras y Yemen) no estuvieron presentes, y ocho se abstuvieron (Unión Soviética, Bielorrusia, Checoslovaquia, Polonia, Ucrania, Yugoslavia, Sudáfrica y Arabia Saudita). No hubo voto en contra.
Gracias a este documento, la dignidad de millones de personas ha sido respetada y se han sentado las bases para lograr un mundo más justo y una vida más íntegra. Para poder lograr sus objetivos se crearon cuatro organismos internacionales, en cuyas funciones se encuentra vigilar el cumplimiento de los derechos humanos:
- Comisión Interamericana de Derechos Humanos
- Corte Interamericana de Derechos Humanos
- Corte Penal Internacional
- Corte Europea de Derechos Humanos
Actualidad
Es un documento, que aún ignorado por unos y mofado por otros, incluso cuando lo aprobaron en su momento, es tal vez la proclamación más reconocida y respetada de las muchas adoptadas por la agrupación internacional de naciones.
“No recuerdo otro documento aprobado por la ONU que origine más dignidad en el ser humano, pero también temor en quienes lo ven como un arma que observa, valora y acecha”, comentó a DIARIO LAS AMÉRICAS Thomas Wilson, profesor emérito de Historia de la Universidad de Cambridge.
En efecto, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tal como su nombre indica, tiene una connotación de ‘regla, norma y precepto’, tres palabras que significan prácticamente lo mismo, pero subrayan la grandeza y el respeto que merece el documento.
“Hay países que hacen lo posible por cumplir las disposiciones adoptadas. Hay otros que lo intentan, pero fallan. Y también hay muchos que simplemente ignoran lo que hace años aprobaron o más tarde asumieron cuando fueron aceptados como miembros de la ONU”, subrayó.
Son libertades fundamentales como la vida, la libertad y la seguridad; la protección contra la discriminación, la esclavitud y la tortura; y los derechos a la expresión, la religión, la reunión y la privacidad, junto con derechos económicos y sociales como el trabajo, la educación, unas condiciones de vida adecuadas y la seguridad social, garantizando así la dignidad, la igualdad y la libertad de todas las personas.
Prácticamente, según el informe de la ONU, ningún país cumple a cabalidad con la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Sin embargo, resalta el incumplimiento mayor. Un informe sobre la represión transnacional denuncia como los gobiernos de China, Corea del Norte, Cuba, Nicaragua y Venezuela, además de Níger, Nigeria y otros apuestan por disuadir, prevenir, silenciar o castigar a personas que participen en la disidencia o la defensa de los derechos humanos.
Países como China, Cuba y Corea del Norte, entre otros, donde solo mencionar el nombre del documento podría conllevar a persecución o prisión.
Otros aspectos
Respecto al derecho a la educación y la salud, la situación es aún más generalizada. “Hay países que logran establecer sistemas de acceso a la educación y la salud, pero otros, tal vez ocupados en asuntos que les interesa más, como el armamentismo y la permanencia en el poder, no prestan la necesaria atención”, señaló el catedrático.
Bastaría mirar el curso de la invasión de Rusia en Ucrania y los intereses creados en torno a esta guerra para darnos cuenta del peligro que corre la humanidad.
La terrible guerra de Israel contra los terroristas de Hamás en Gaza es otro asunto para tratar. Un alto saldo de muertes que no ha podido ser confirmado por ninguna autoridad internacional, pero desata una ola internacional que pone en tela de juicio a muchos actores de la confrontación.
La guerra en Sudán, el genocidio olvidado de Namibia e incluso la cruel guerra en el norte de Mali son asuntos que merecen tanta atención como cualquier otro.
Efectividad
Cientos de miles de millones de dólares han sido destinados a mantener viva a la ONU y sus dependencias, de cuya factura Estados Unidos de América ha sido el mayor pagador.
No es menos cierto que muchas medidas adoptadas por la organización son prácticamente ignoradas. Ni tan siquiera las resoluciones del Consejo de Seguridad son plenamente aplicadas o respetadas.
“Pero, aun así, es lo más serio que tenemos para disuadir conflictos y violaciones o proveer alimentos, medicinas, refugio en crisis, operaciones para el mantenimiento de paz y mucho más”, evaluó el profesor emérito.
Preguntarnos si la humanidad estaría mejor o peor sin un órgano regulador es una cuestión que el académico no se plantea. “Sin la ONU, por muy inefectiva que parezca a veces, ya habríamos tenido más dictaduras, tres guerras mundiales más y quien sabe si estuviéramos conversando hoy”, reflexionó.
Es precisamente en el seno de la ONU y sus dependencias, o bajo la sombrilla de la organización, que países conversan y procuran acuerdos verdaderos.
Federico Borello, director ejecutivo interino de Human Rights Watch, teme que la organización internacional corra peligro.
“Los derechos humanos y la propia ONU están en la mira de gobiernos poderosos hasta un extremo sin precedentes”, comentó tras la celebración de la Asamblea General el pasado septiembre.
Y añadió: “Los líderes mundiales deben comprometerse a adoptar medidas para asegurar que el organismo mundial cuente con los recursos y el apoyo político que necesita para llevar adelante su labor humanitaria y de derechos humanos que salva vidas en todo el mundo”.