MOSCÚ.- El último mohicano de la oposición rusa, Yevgueni Roizman, alcalde de Yekaterimburgo, tiene los días contados en el puesto tras la eliminación de las elecciones directas a la alcaldía por parte del partido del Kremlin, Rusia Unida.

"Me tienen miedo. Saben perfectamente que si me dejaban presentarme a la reelección hubiera derrotado otra vez al candidato del Kremlin", comentó a Efe Roizman en conversación telefónica.

Roizman, que dirige el consistorio de la capital de los Urales desde 2013, es el único alcalde opositor de una ciudad rusa de más de un millón de habitantes, pero tendrá que dejar el puesto cuando se celebren elecciones municipales en septiembre.

Historiador de formación, no es un funcionario al uso, ya que lo primero que hizo al llegar al Ayuntamiento es retirar el retrato del presidente Vladímir Putin y en su lugar colgar otro del poeta Joseph Brodski.

El opositor asegura que ya sabía que el gobernador de la región de Sverdlovsk, cuya capital es Yekaterimburgo, introduciría esa enmienda en cuanto Putin fuera reelegido, como ocurrió el 18 de marzo pasado.

"Hace mucho que dejaron de respetar a la gente. Tienen miedo a su propio pueblo. El gobernador se arrogó el derecho a eliminar las elecciones directas. Antes de las elecciones presidenciales prometieron muchas cosas, pero en cuanto se cierran las urnas se sienten con las manos libres", aseguró.

Con todo, una vez se supo que la iniciativa sería votada en la asamblea regional convocó una protesta que congregó a cerca de 10.000 personas, la manifestación más multitudinaria en años en la ciudad natal del primer presidente ruso, Borís Yeltsin.

"La eliminación de las elecciones directas es un insulto, pero no nos rendiremos. Rendirse no está en nuestro vocabulario", asegura.

Con todo, asegura que no quiere "sacar a la gente a la calle", aunque cree que su ciudad es la única que "lucha por sus derechos y contra los poderes financieros".

En las ciudades donde opositores llegaron a la alcaldía -Yaroslavl, Togliatti y Petrozavodsk- también se eliminaron las elecciones directas, que sólo se mantienen en Moscú, San Petersburgo y otros siete lugares más.

Según la nueva ley, Roizman aún podría teóricamente ser nominado como candidato a la alcaldía por una comisión especial integrada por diputados y funcionarios, pero él se niega a participar en esa "pantomima".

"No es lo mismo un poder elegido que designado. Yo no tengo ni quiero tener jefes, yo respondo sólo ante los que me votaron", proclamó.

El Kremlin negó tener nada que ver con esa decisión, algo que el político opositor cree que es cierto.

"Como dice el dicho: 'Los vasallos van por delante de los señores'. Ellos interpretan las tendencias a nivel nacional. Algunas veces refuerzan esas tendencias y otras la suavizan", argumenta.

Viéndole las orejas al lobo, Roizman intentó presentar hace unos meses su candidatura a las elecciones a gobernador, pero le impidieron registrarse, aunque no tiene antecedentes penales.

"Han decidido limpiar el panorama político. Quieren jugar sobre seguro. Está claro que los próximos seis años apretarán las tuercas, lo que ha ocurrido en Yekaterimburgo es solo una señal", señala.

En víspera de las elecciones presidenciales, Roizman llamó abiertamente al boicot, al igual que el líder opositor Alexéi Navalni.

"No participé en las presidenciales, ni como elector ni como observador. No las consideré unas elecciones libres ni democráticas. Desde que Putin volvió al Kremlin en 2012 ya se sabía quién las ganaría. Aunque si fueran libres también ganaría Putin", dijo.

Algunos se preguntan cómo aún sigue vivo, ya que se trata de un político que he demandado la liberación de presos políticos, abogado por el boicot electoral y criticado la intervención rusa en Ucrania y Siria.

"Nos encaminamos a una nueva Unión Soviética, a una confrontación con el resto del mundo, Guerra Fría. Gracias al cielo, aún no han cerrado las fronteras. Eso sí, esto es Rusia, somos impredecibles. Podemos hablar de cien variantes y ocurrirá la 101", asegura.

Sea como sea, Roizman es optimista y cree que, tarde o temprano, "el país optará por una vía de desarrollo similar a la europea, ya que Rusia es parte de Europa, sea la más grande o la peor parte del continente".

"Pese a la falta de tradiciones históricas civilizadas, Rusia es un país europeo con población media con una alto nivel cultural y educativo. Nuestros logros e hitos comunes nos unen", insiste.

Roizman, que labró su fama al crear una fundación en 1999 para la lucha contra la drogadicción, asegura que cuando abandone el Ayuntamiento en septiembre se tomará una pausa, aunque admite que ha recibido "no pocas propuestas" para sumarse a las nuevas alianzas opositoras.

"Espero que cuando abandonemos Ucrania y Siria mantengamos unas buenas relaciones con todos nuestros vecinos, aprendamos de nuestros errores y nos dediquemos a construir un nuevo país", afirma

FUENTE: EFE

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