jhernandez@diariolasamericas.com
@hesushdez

MIAMI.- Tras varios días de ataques mutuos y un sinfín de proyectiles lanzados desde Gaza hacia Israel, la situación en la frontera continúa siendo cuando menos tensa, mientras el mundo continúa ignorando la situación.

Por una parte, las fuerzas de Hamás, que gobiernan el territorio de Gaza, han disparado cientos de proyectiles, mayormente caseros, contra la zona poblada israelí de Sderot, y el Ejército del país hebreo ha respondido con bombardeos a más de 150 objetivos militares en Gaza, en los que tres personas fallecieron y más de una veintena resultaron heridas.

Entretanto, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que prácticamente se encuentra en campaña electoral, mantiene tres probabilidades sobre la mesa: una escalada militar, un cese al fuego o la interminable espera de una solución que no parece llegar.

Por otra parte, la prensa internacional parece prestar más atención a la respuesta militar israelí, que usualmente es más severa y dolorosa, que a los ataques sistemáticos de Hamás contra la población civil del país hebrero.

“Es un verdadero callejón sin salida, al que el mundo no ha estado dispuesto a buscarle una solución”, señaló Charlie Anderson, profesor de ciencias políticas de George Washington University.

El callejón sin salida comenzó hace más de 20 siglos con ocupaciones extranjeras, y más tarde en 1948 cuando israelíes y palestinos reclamaron sus territorios históricos y la Organización de Naciones Unidas aprobó en 1948 un plan para crear un estado israelí y otro palestino, y ambas partes continúan sin llegar a un acuerdo definitorio.

Ataques

“Hace más de 17 años vivimos bajo ataques prácticamente constantes, que proceden de Gaza”, señaló Marcelo Jolodenko, vecino de Sderot, a 800 escasos metros de la frontera.

“Tiran proyectiles. Unos son caseros, rellenados con clavos y otros objetos cortantes, que al caer emiten todo eso al aire y cuando menos hieren a personas”, argumentó.

“Hay otros más sofisticados, de mayor alcance, que obtienen de otras fuentes. Esos son más peligrosos y hacen más daño”, añadió.

Embed

De hecho, prácticamente todos los inmuebles, públicos o privados, cuentan con un refugio, adónde los vecinos de Sderot acuden para protegerse, cada vez que suena la insistente sirena de la amenaza de un proyectil.

“Llevamos en el ADN el espíritu de protección, aprendemos a cuidarnos muy temprano en la vida, desde el más pequeño hasta el mayor”, comentó Jolodenko.

Para Diego Sciretta, también vecino de Sderot, andar por las calles equivale a estar atentos todo el tiempo.

“Si andas en la calle tienes que buscar refugio en un lugar cercano, en apenas siete segundos, preferiblemente en los lugares habilitados para estar seguros ante cualquier ataque”, aseveró.

Ante la constante inseguridad, surge el precio sicológico a pagar. Cientos de vecinos de Sderot y localidades adyacentes tienen que acudir a especialistas públicos o privados para recibir ayuda sicológica.

“Estamos en verano, en plenas vacaciones, así que es normal que los chicos vengan al parque a jugar, y de pronto escuchan la alarma de ataque y tienen que salir corriendo”, expuso Judith Bar-Hay, que atiende un centro de ayuda.

“Esta situación de inestabilidad crea un sentido de inseguridad muy grande que hace mucho daño en el desarrollo de los más pequeños y también afecta a jóvenes y adultos”, sostuvo.

Y luego añadió: “Vivimos con la esperanza de paz, de vivir una vida normal, pero mientras tanto vivimos con una incertidumbre muy grande, de miedo, de temor”.

Ambiente

El parlamento israelí aprobó hace un par de semanas una controversial ley que declara al idioma hebreo lengua nacional, legaliza asentamientos judíos y establece a Jerusalén “unida y en su totalidad" como su capital.

“Me preocupa mucho esta nueva disposición”, opinó el comentarista político israelí Jeremy Ben-Ami. “Podría exacerbar los sentimientos contra Israel y eso podría conllevar a una nueva escalada terrorista y militar”, recalcó.

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario