sábado 21  de  febrero 2026
DESDE ODESA

Misteriosa muerte del líder de Wagner y generales depuestos, muestra de las fallas rusas en la guerra

El líder de Wagner, Yevgeni Pregozhin, artífice de la difícil victoria rusa en la batalla de Bajmut el invierno pasado, murió en un misterioso accidente de avión a finales de agosto
Por MARTÍN AROSTEGUI

ODESA.- Purgas desatadas por Vladimir Putin en el seno de sus mandos militares desde el amotinamiento de la unidad mercenaria Wagner en junio, podrían entorpecer la habilidad de su ejército en combatir la contraofensiva ucraniana que ha logrado progresos durante recientes días en que el Kremlin parece más enfocado en luchas internas.

El 28 de agosto, fuerzas ucranianas penetraron la primera línea de trincheras rusas en un crítico sector de Zaporitza del frente sur. Según el ejército ucraniano, su 82 Brigada de Asalto Aéreo superó defensas enemigas alrededor del poblado de Robotinye y ahora luchan por ampliar la brecha y abrir paso a unidades mecanizadas provistas de nuevos tanques M-1 Abrams, enviados desde EEUU.

Si Ucrania logra efectuar un ataque masivo contra las consiguientes líneas de defensa, amenazaría las frágiles rutas logísticas que conectan a Rusia con la estratégica península de Crimea, cuyos vitales nudos ferroviarios en las ciudades de Tokmak y Mariupol se encuentran a 20 y 70 millas, respectivamente, de Robotyne.

La viceministra de defensa ucraniana, Hanna Maliar, advierte que “todavía hay que superar lo más espeso de las defensas rusas con fortificaciones de hormigón reforzado, entre redes de trincheras enlazadas por profundos túneles, que podrían extenderse por cientos de kilómetros”. Los ucranianos están aprendiendo a desactivar campos minados con el uso de drones que sobrevuelan durante la noche provistos de sensores que captan señales de calor para fijar la ubicación de minas, “pero es una tarea ardua”, dice Maliar.

Aun así y a pesar de su vasta superioridad aérea, los rusos se mostraron lentos al reaccionar contra el avance ucraniano sobre Robotyne. Sus desgastadas guarniciones compuestas por tropas de bajo nivel fueron desalojadas bien antes de que llegaran refuerzos de la 76 Brigada de Guardias de Asalto Aéreo, que ahora combaten por contener la brecha.

Según fuentes de la inteligencia británica, los retrasos podrían atribuirse a “disfunciones en cadenas de mando e incapacidad de decisión generadas por interferencias políticas y vacíos en el alto mando creados por recientes relevos de algunos de los generales más hábiles por razones políticas y sospechas de deslealtad”.

El líder de Wagner, Yevgeni Pregozhin, artífice de la difícil victoria rusa en la batalla de Bajmut el invierno pasado, murió en un misterioso accidente de avión a finales de agosto, que los servicios de inteligencia de EEUU y Reino Unido atribuyen a un asesinato dirigido o avalado por Putin.

El régimen ha depuesto a otros respetados generales con mandos claves. Encabeza la lista el Gen. Sergei Sorovikin, comandante de la fuerza aérea al momento de su destitución y que hace poco era jefe de operaciones en Ucrania, donde ingenió la construcción del formidable sistema de fortificaciones apodado por su nombre, “Linea Sorovikin”. Similar altura tenía el Gen. Iván Popov, quien encabezaba el 58 Ejército de Armas Combinadas desplegado en la zona de Zaporizhia, foco de la actual ofensiva ucraniana, cuando fue repentinamente relevado de su puesto el mes pasado.

Desesperados por la ineptitud exhibida por burócratas acólitos a Putin que encabezan al ministerio de defensa, los oficiales habían expresado disgustos similares a los de Prigozhin, quien tachó al ministro de defensa Shoigu y el jefe de estado mayor Gerasimov como “corruptos e incompetentes” al alzar su rebelión, que culminó en un intento de marchar sobre Moscú.

Popov se quejaba por la falta de atención a sus peticiones para radares de artillería y rotaciones de exhaustas tropas en puestos avanzados. Fue cesado cuando empezó a pasar sobre las cabezas del ministerio con llamadas directas a Putin y filtraciones a miembros del Parlamento o Duma. Según fuentes de la inteligencia ucraniana, basados en comunicaciones rusas interceptadas, “la resultante confusión y falta de liderazgo hasta causó que algunos comandantes de unidad llamasen a su exjefe para pedirle consejos” cuando paracaidistas ucranianos irrumpieron en Robotyne.

Sorovikin fue detenido por el servicio de seguridad interno (FSB), poco después de que Prigozhin iniciara su golpe. Según el periódico WSJ, tenían un plan para secuestrar a Shoigu y forzar el nombramiento de un nuevo ministro de defensa que ellos propondrían. Después de grabar un video con toda característica de un discurso forzado en el que apeló a los golpistas a desistir, Sorovikin desapareció de vista durante dos meses.

Circularon rumores de su encierro en la prisión de Lefortovo por donde han pasado varios destacados miembros del régimen considerados culpables de “deslealtad” para ser sometidos a un “proceso de filtración”, después del cual algunos vuelven a sus puestos. Familiares de Sorovikin dicen que el general está recluido en casa y esta semana han aparecido fotos con su esposa en un jardín.

Su arresto nunca fue formal y no hay proceso pendiente. Goza del respaldo de militares en la Duma, quienes han llamado para su reincorporación al ejército. Sus conocimientos bien podrían ser útiles para asesorar en las urgentes obras de reforzamiento de la “Línea Sorovikin”, cuyas excavaciones se complican por incesantes ataques de los cada vez más precisos drones ucranianos.

Pero hay inquietud entre la oficialidad sobre la creciente presencia de agentes del FSB investigando los mandos a todo nivel. Algunos blogueros militares rusos comparan la creciente red de espionaje interno al antiguo sistema soviético en que el partido comunista asignaba “comisarios” para vigilar los cuarteles.

“Cualquiera puede terminar como Prigozhin”, dice un bloguero. Aun después de acusarlo de "traición", Putin invito a Prigozhin a tomar café; amigos como el presidente Byelorruso Lukashenko le aseguraban haber negociado tratos para su seguridad, y era incluido en conferencias de alto nivel. Al sentirse a gusto, lo más probable es que le hayan colocado un ligero artefacto explosivo activado por altímetro dentro del fuselaje del ala izquierda de su jet, según la CIA. Peritos del siniestro indican que la repentina caída en picada del avión fue causa de una ruptura del ala poco después del despegue.

El servicio de inteligencia militar (GRU) puede haber sido el artífice. Según informes de prensa, días antes de la muerte de Prigozhin, Putin le presentó al jefe del GRU, Gen. Andrei Averyanov, a presidentes africanos reunidos en San Petersburgo, como el “nuevo responsable de la operaciones de Wagner en África”, donde el grupo se encarga de la seguridad interna de un creciente bloque de dictaduras prorusas. El presidente de la República de África Central, Faustin Archange Touadera, depende de Wagner para su protección personal y había expresado inquietud a diplomáticos rusos sobre el futuro de la empresa después del golpe en junio.

Averyanov cuenta con una larga trayectoria en asesinatos y operaciones encubiertas. Es acusado por servicios de seguridad británicos de atentar contra la vida de exiliados rusos, usando veneno. Es sospechoso de haber plantado un coche bomba en Bulgaria para eliminar un traficante de armas, de planificar un golpe de estado en Montenegro y ofrecer armas a independentistas catalanes en España.

Hacerse con Wagner bien pudiese ser una ardiente ambición del GRU para controlar sus flujos de caja en oro, diamantes y otros valiosos minerales extraídos de países con los que Prigozhin cerró contratos intercambiando servicios paramilitares por acceso libre a sus recursos. Era intocable mientras fuera el “chef” leal de Putin, pero al perder su protección sería presa fácil para los llamados “slovikin”, burócratas de los servicios de inteligencia que manejan al Kremlin.

Las intrigas mafiosas, que parecen dominar las decisiones en Moscú, están generando dudas entre importantes aliados que empiezan a tomar distancia sobre las perspectivas de una victoria rusa en Ucrania.

Cuba anunció esta semana que prohibiría el reclutamiento de cubanos para luchar en Ucrania, después de que China anunciara que frenaría la exportación de tecnología de drones a Rusia. Putin, quien se reunirá la próxima semana en Vladivostok con el “Divino líder” coreano, Kim Jong Un, ahora busca profundizar sus relaciones con Corea del Norte para suplir sus fuentes de armas y hombres.

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