viernes 27  de  enero 2023
Gobierno de Trump

Primera mujer yemení aceptada en Harvard no podrá ingresar a EEUU por veto de Trump

Se trata de Safa Karman, de 29 años, quien vive en Yemen y es una de las afectadas por las medidas del presidente Donald Trump quien impidió el ingreso de ciudadanos de 7 países musulmanes

SANÁ/EL CAIRO.- Cuando el padre de Safa Karman murió el año pasado, su madre no pudo viajar desde Estados Unidos a Yemen para despedirse de él. La situación que atraviesa el país africano, inmerso en una guerra en la cual se llevan a cabo bombardeos con el apoyo de Estados Unidos, impidió la visita.

El viernes, el presidente Donald Trump prohibió el ingreso a Estados Unidos de ciudadanos de Yemen y de otras seis naciones, y desde entonces también quedó bloqueado el camino hacia el país norteamericano para la joven musulmana, el camino hacia su madre, el camino hacia su futuro.

"Soy la primera ciudadana de Yemen en ser aceptada para estudiar en la Universidad de Harvard", cuenta la mujer de 29 años, que trabajó como periodista para el canal de noticias árabe Al Yazira. "Es probable que no me otorguen la visa para poder asistir a clase en 2017 debido al país que me expide el pasaporte y a la religión en la que nací", dice.

En su cuenta en Twitter publicó "No puedo creer que mi logro de ser 1 mujer yemení en @Harvard_Law puede ser fácilmente tomado por #MuslimBan #resist"

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La hermana de Safa, la activista por los derechos de las mujeres Tawakkul Karman, recibió el premio Nobel de la Paz en 2011.

Pero en el país de Trump ya no cuentan mucho ni el mérito, ni la visión del mundo, ni los lazos familiares, cuando se tiene el pasaporte incorrecto.

Para los próximos meses rige una prohibición de ingreso para las personas provenientes de Siria, Irán, Irak, Sudán, Somalia, Libia y Yemen, es decir, los ciudadanos de aquellos países de mayoría musulmana que, a los ojos del nuevo gobernante, representan un mayor riesgo terrorista.

La suerte de todos ellos permanece ahora incierta y sus historias revelan el sufrimiento humano que se esconde detrás de una decisión política.

La yemení Safa Karman, como muchos otros, teme que las medidas del Gobierno de Estados Unidos puedan resultar beneficiosas para los extremistas. La activista considera que la orden ejecutiva puede ser contraproducente y derivar en un aumento de los ataques terroristas, además de mejorar la posición de los yihadistas en el propio Yemen. "Nunca estuve tan asustada", dice Karman.

Está también el caso de Adan Douale Barre, quien espera en una sala de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Nairobi, la capital de Kenia.

El joven somalí de 24 años pasó casi toda su vida en Dadaab, el campamento de refugiados más grande del mundo en el noreste de Kenia, hasta que recibió el permiso de viajar a Estados Unidos. "Estaba todo listo", cuenta Barre. También los papeles. "Después se nos comunicó que tenemos que esperar 121 días", se lamenta.

Su viaje a través de Londres y Zúrich para llegar a Kentucky fue suspendido por el momento. Junto con su padre y sus nueve hermanas espera ante su futuro incierto. "Vendimos todo lo que teníamos. Habíamos esperado más de 20 años para este momento", dice.

Mientras tanto, Asin de Teherán se preocupa por su hermano. Hace años que vive en Seattle, donde armó su vida y se casó. Regularmente lo visitan junto con su hermana y su madre.

"Ahora nosotras no podremos ir a Estados Unidos y mi hermano tampoco venir a Irán, porque tiene miedo de no poder regresar a Estados Unidos a pesar de que tiene una 'green card'", cuenta. Su madre tiene más de 80 años. Si la prohibición se prolonga, quizás no vuelva a ver nunca más a su hijo y a su nieta.

Historias como estas provocaron el rechazo al veto de Trump. Ante las imágenes de los aeropuertos estadounidenses, la gente salió a las calles, y no sólo en Estados Unidos.

En Austria se hizo viral un video en el que se ve a un estadounidense de origen iraní en el aeropuerto de Los Angeles esperando en vano a su hermano. El hombre se pone a llorar frente a la cámara. "No sé qué hacer", solloza. "Mi hermano no hizo nada malo en ningún lugar del mundo. Yo tampoco", dice.

FUENTE: dpa

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