KIEV.- Rusia lanzó ataques nocturnos sobre varias ciudades de Ucrania, dijeron funcionarios ucranianos el sábado, mientras intercambiaban acusaciones de culpabilidad con las autoridades de Moscú por la muerte de decenas de prisioneros de guerra ucranianos en una zona controlada por los separatistas prorrusos en el este del país.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, dijo que Naciones Unidas y el Comité Internacional de la Cruz Roja tienen el deber de reaccionar tras el bombardeo de un complejo penitenciario en la provincia de Donetsk que acabó con la vida de los prisioneros de guerra.

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“Fue un crimen de guerra ruso intencionado, un asesinato masivo y deliberado de prisioneros de guerra ucranianos”, manifestó Zelenskyy en su discurso nocturno en video el viernes. “Debería haber un reconocimiento legal claro de Rusia como un estado patrocinador del terrorismo”.

Tanto Moscú como Kiev sostuvieron que el ataque al penal fue premeditado y que pretendía silenciar a los prisioneros ucranianos y destruir pruebas, incluyendo de posibles atrocidades.

Rusia señaló que las fuerzas ucranianas emplearon los lanzacohetes de precisión proporcionados por Estados Unidos para atacar la cárcel de Olenivka, un asentamiento controlado por la República Popular de Donetsk, que cuenta con el respaldo del Kremlin.

Funcionarios rusos y de las autoridades separatistas indicaron que la ofensiva dejó 53 prisioneros de guerra ucranianos fallecidos y otros 75 heridos.

El Comité Internacional de la Cruz Roja, que ha organizado las evacuaciones de civiles durante la guerra y ha trabajado en la supervisión del trato que ambas naciones ofrecen a los prisioneros de guerra rivales, dijo que solicitó acceso a la prisión “para determinar el estado y la salud de todas las personas presentes en el lugar en el momento del ataque”.

“Nuestra prioridad en este momento es asegurar que los heridos reciban tratamiento para salvar sus vidas y que los cadáveres de quienes la perdieron sean tratados de forma digna”, apuntó la Cruz Roja en un comunicado.

Siguen los ataques

Rusia atacó varias localidades en el sur y este de Ucrania, causando la muerte de al menos una persona en Mikolaiv y destruyendo una escuela en Járkov, anunciaron este sábado las autoridades ucranianas.

Un civil falleció y otros seis resultaron heridos tras un bombardeo durante la madrugada del sábado en una zona residencial de Mikolaiv, donde varios edificios fueron dañados, explicó el gobernador regional Vitali Kim en Telegram.

En Járkov, la segunda ciudad de Ucrania, tres misiles S-300 golpearon también en la madrugada un centro educativo que se incendió, notificó el alcalde la ciudad, Igor Terekhov.

El inmueble principal fue destruido, según Terekhov, que publicó fotografías de la escuela en llamas también en su canal de Telegram. Hasta el momento, se desconoce cualquier información de si hay bajas mortales.

El gobernador de la región de Járkov, Oleg Sinegubov, precisó que al menos cinco misiles S-300 cayeron durante la noche en la ciudad.

En la región de Donetsk, en el epicentro de la ofensiva rusa en el este, la estación de autobuses y los edificios cercanos resultaron afectados por un ataque en Sloviansk, informó el gobernador regional Pavlo Kyrylenko.

En Siversk, un centro de servicios sociales fue dañado sin causar víctimas.

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Bomberos extinguen un incendio en un edificio quemado como resultado de los bombardeos en la región de Kharkiv, en medio de la invasión rusa de Ucrania.

Bomberos extinguen un incendio en un edificio quemado como resultado de los bombardeos en la región de Kharkiv, en medio de la invasión rusa de Ucrania.

Busca anular a Ucrania del mapa mundial

La embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas afirmó el viernes que ya no debería haber duda de que Rusia tiene la intención de desmantelar Ucrania “y disolverla del mapa mundial por completo”.

Linda Thomas-Greenfield dijo ante el Consejo de Seguridad de la ONU que Washington está observando cada vez más indicios de que Rusia está sentando las bases para tratar de anexionarse las provincias de Donetsk y Luhansk, en el este de Ucrania, y las regiones de Jersón y Zaporiyia, en el sur, incluyendo el nombramiento de “funcionarios apoderados ilegítimos en las zonas controladas por Rusia, con el objetivo de celebrar falsos referéndums o decretos para unirse a Rusia”.

El ministro ruso de Exteriores, Sergey Lavrov “ha llegado a afirmar que este es el objetivo de la guerra" del Kremlin, agregó.

Lavrov señaló el domingo durante una cumbre árabe celebrada en El Cairo que el objetivo de Moscú en Ucrania es liberar a su pueblo de un “gobierno inaceptable”.

En una aparente sugerencia de que el objetivo bélico de su país va más allá de la región industrial del Donbás, formada por Donetsk y Luhansk, Lavrov dijo: “Ayudaremos al pueblo ucraniano a deshacerse del régimen, que es absolutamente antipopular y antihistórico".

El embajador adjunto de Rusia ante la ONU, Dmitry Polyansky, afirmó el viernes en el Consejo de Seguridad que “la desnazificación y la desmilitarización de Ucrania se llevará a cabo por completo”.

“Ya no debe haber más una amenaza de este tipo para el Donbás, ni para Rusia, ni para los territorios ucranianos liberados donde, por primera vez en varios años, la gente puede sentir finalmente que pueden vivir como quieren", indicó.

Polyansky advirtió también a las naciones que envían artillería de largo alcance y proyectiles MLRS tierra-tierra que están desplazando “la línea de seguridad provisional” aún más hacia el oeste, “y al hacerlo aclaran aún más las metas y objetivos de nuestra operación militar especial”.

Thomas-Greenfield criticó a los países que dicen que “la seguridad de una nación no debería producirse a expensas de la de otra”, preguntándoles cómo califican la invasión rusa de Ucrania. Aunque no nombró a ningún país, esta es una afirmación muy repetida por China, que su embajador adjunto ante el organismo internacional, ONU, Geng Shuang volvió a pronunciar el viernes.

La enviada estadounidense mencionó la existencia de evidencia sobre las crecientes atrocidades, como los supuestos bombardeos de escuelas y hospitales, “el asesinato de cooperantes y reporteros, los ataques a civiles que tratan de huir, la brutal ejecución" de residentes en Bucha, un suburbio de la capital ucraniana, Kiev, donde, según las autoridades locales, cientos de personas fueron asesinadas durante la ocupación rusa.

Según Thomas-Greenfield, hay pruebas de que las fuerzas rusas “han interrogado, detenido por la fuerza y deportado a unos cientos de miles de ciudadanos ucranianos, incluyendo menores, apartándolos de sus casas y enviándolos a regiones remotas del este”.

Casi dos millones de refugiados ucranianos han sido enviados a Rusia, según funcionarios ucranianos y rusos. Kiev presenta estos viajes como traslados forzosos a suelo enemigo, lo que se considera un crimen de guerra. Pero Moscú dice que se trata de evacuaciones humanitarias de víctimas de guerra que hablan ruso y están agradecidas por tener un nuevo hogar.

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