LONDRES.-SARA CAROLINA DÍAZ
ESPECIAL
Perfil del político que se hizo con la alcaldía de la multicultural urbe con una diferencia de más de 300 mil votos: ganó con 1.310.143 sufragios, el 57% de los votos
LONDRES.-SARA CAROLINA DÍAZ
ESPECIAL
Londres ya tiene su versión del ‘american dream’, y se llama Sadiq Khan. Acaba de cumplir 45 años, es de origen humilde, descendiente de inmigrantes, y hace unos días se convirtió, contra todo pronóstico, en el alcalde de la ciudad más vibrante, próspera y turística de Europa.
Ahora también es la prueba de que, no solo en Estados Unidos, sino en la ‘estirada’ Londres, el éxito sí está al alcance de todos, incluso del quinto hijo de una costurera y un chofer de autobús de Pakistán que, encima, practica el Islam.
Sí, Sadiq Khan es abogado, diputado del Partido Laborista, y también es musulmán. Esto último es lo que más llamó la atención, sobre todo entre sus principales detractores: el primer ministro David Cameron, el alcalde saliente de Londres, Boris Johnson, y quien fuera su contrincante, Zac Goldsmith. Los tres son algunas de las figuras más conocidas del Partido Conservador.
Durante la intensa campaña electoral, todos ellos señalaron a Khan de tener conexiones con el islamismo extremista que coquetea con los actos del ISIS, el grupo que se atribuyó los sangrientos atentados de París y Bruselas, en pleno corazón de Europa… ese que constantemente amenaza a Londres.
En medio de una creciente islamofobia en el Reino Unido (cada vez más aumentan las agresiones y crímenes de odio, en especial contra los musulmanes), los dardos políticos de los tories hicieron lo suyo, y, aunque los señalamientos posiblemente le restaron simpatías, la campaña en contra de Khan, no tuvo el efecto que esperaban. Por el contrario, Khan se hizo con el cargo con una diferencia de más de 300 mil votos: ganó con 1.310.143 sufragios, 57% de los votos, contra 994.614, que equivale a 43%, alcanzados por Goldsmith. Una holgada victoria, una especie de ‘sueño americano’ cumplido en pleno City Hall. Ni tan imposible.
Hace unos meses era impensable que Khan lograra su objetivo, pero la desastrosa campaña de Goldsmith le dio el empujón final.
Goldsmith, un judío multimillonario reconocido por su activismo ‘eco-friendly’, inició el proselitismo con buen pie, incluso tenía posibilidades de ganar. Le ayudaba que el alcalde, también tory, Boris Johnson, culminaba su período con altos índices de popularidad. Y, además, contaba con el visto bueno del Primer Ministro. A principios de 2016 tenía todo a favor. Pero hizo una jugada que terminó por costarle la elección, y la reputación.
Goldsmith se aprovechó de los crecientes prejuicios contra los musulmanes y acusó durante toda la campaña a Khan de “radical”. Junto a Cameron y a Johnson, no perdía ninguna oportunidad para recordar su religión y su pasado como abogado de un grupo que defendió a varias figuras controversiales. “Si Sadiq se convierte en alcalde, los londinenses serán unas ratas de laboratorio”, fue una de las perlas de Cameron.
Nunca imaginaron que esa era la peor estrategia política para imponerse. Jamás iba a funcionar en un lugar como Londres…
El centro económico y político del Reino Unido es quizás la ciudad más multicultural de mundo, orgullosa de su diversidad étnica y religiosa. Se calcula que se hablan 300 idiomas, y 12% de sus habitantes son musulmanes. Aunque no todo es color rosa, a diferencia de París, la gran mayoría de los musulmanes ha sabido integrarse y adaptarse a los valores británicos.
Además Khan, un abogado defensor de los derechos humanos que se curtió durante años como MP en Westminster, constantemente recordaba su intención de luchar contra la radicalización, lo que hizo aun más inocuo el discurso divisivo de los tories.
Consciente de esa diversidad que caracteriza a Londres, Khan siempre se presentó como un musulmán progresista, capaz de votar en el Parlamento por el matrimonio igualitario y hacer frente a múltiples amenazas de muerte por su visión política liberal. Además, no es secreto que incorporó a minorías, a gays y a judíos en su campaña política.
“Toda mi vida me la he pasado combatiendo el extremismo”, fue el mantra de Khan para defenderse ante los ataques de los conservadores (los islamistas y los de Downing St).
Para colmo, y para beneficio de Khan, el candidato Goldsmith tampoco supo responder preguntas del tipo, cuál es la estación de metro más concurrida de su zona, y otras que evidenciaban lo alejado que estaba del ‘londoner’ de a pie.
Pero los tories no fueron la única piedra en el zapato de Khan en su carrera a la alcaldía. En el clímax de la campaña su propio partido se vio envuelto en un escándalo que, otra vez, llevaba a un ‘issue’ sensible: el religioso. Una polémica antisemita-antisionista lo terminó de separar, al menos durante la campaña, del polémico líder de su partido Jeremy Corbyn.
Por si fuera poco, otro elemento ‘aderezó’ la campaña calificada por la prensa inglesa como una de las más intensas de la política británica: el debate de permanecer o no en la Unión Europea.
El próximo 23 de junio un referendo decidirá el destino del país. Khan se presentó como un proeuropeista, mientras que Goldsmith coqueteó con la posición de Johnson quien hace campaña por la plataforma ‘Leave Europe’. Tal vez esto último no fue la mejor decisión, pues en Londres vive casi un millón de europeos y más de 40% forma parte de una minoría étnica.
Superados los obstáculos de sus orígenes humildes, las amenazas de los musulmanes más conservadores, la guerra sucia de los tories y los escándalos en su propio partido, finalmente Sadiq se convirtió en el tercer alcalde de Londres, cargo que consiguió con la mayor votación jamás vista para un político en toda la historia de Gran Bretaña.
El pasado viernes Khan dio su primer discurso, luego de conocerse los resultados electorales, y con el mismo Goldsmith a su lado, dijo: “Esta elección no estuvo exenta de polémica y estoy muy orgulloso de que los londinenses hayan elegido la esperanza sobre el miedo, y la unidad sobre la división”.
“Crecí en una vivienda social a unas pocas millas de aquí. En aquel entonces nunca soñé como yo podría ser elegido alcalde de Londres (…) Quiero ser el alcalde de todos los londinenses”.
Logrado un sueño que parecía imposible tan solo hace pocos meses, a Khan, otrora chico humilde de Tooting, fan de la serie L.A Law, ahora le toca honrar sus promesas como alcalde. La tarea pendiente incluye políticas para contrarrestar el elevado costo de la vivienda y el transporte.
Los londinenses le dieron el voto de confianza a quien llaman “Citizen Khan”, y ahora, veremos si el político musulmán más poderoso de Europa, les responderá.
Algunos de sus seguidores, entre ellos su antiguo mentor, Jeremy Corbyn, le animan con el hashtag #YesyouKhan. Este ‘sueño londinense’ apenas comienza…
LEA TAMBIÉN:
