viernes 7  de  agosto 2026
TERRORISMO

Tel Aviv muestra su lado más humano

El terrorismo volvió a irrumpir en las calles de la ciudad israelí pero su gente continúa adelante, sin que el horror logre detenerlos

Hace apenas 72 horas el terror volvió a plantar su cara en las calles de Tel Aviv, donde la muerte arrebató la vida a unos y la suerte amparó a otros, cuando una ráfaga de disparos irrumpió en Sarona Market, en medio de un conflicto políticocultural que no parece tener fin y atenta contra gente inocente.

“Pensábamos ir a comer allí pero a última hora cambiamos de idea y fuimos a otro sitio, muy cerca”, declaró vía telefónica a DIARIO LAS AMÉRICAS la joven Meraises Miranda, que forma parte un grupo de estudiantes de Florida International University (FIU) que visita Israel, como parte del programa cultural de verano de Onward Israel Miami.

De hecho, Miranda llegó a Tel Aviv el lunes 6 y tan sólo 48 horas después fue testigo del horror de un acto terrorista que no hubiera querido tener que presenciar.

“No sé cómo explicarlo pero sentí un impacto muy grande al saber que podríamos haber estado allí, donde ocurrió el ataque terrorista, y podría haber sido uno de los muertos o heridos”, señaló la joven estudiante, que nació en Miami, de madre cubana y padre colombiano.

El informe noticioso reportó cuatro personas muertas y seis heridas. Dos palestinos abrieron fuego en un popular restaurante ubicado en un moderno complejo urbanístico, cuyas altas torres parecen vigilar la ciudad.

Entonces, la noticia recorrió la ciudad como la pólvora. El medio millón de habitantes que reside en Tel Aviv no hizo otra cosa que mirar alrededor y comprobar el entorno. Las madres cargaron rápidamente a sus pequeños hijos y echaron a andar. No había tiempo para pensar en otra cosa que no fuera protegerse.

“Camino a casa vi las ambulancias corriendo de un lugar a otro, la Policía por doquier y la gente caminando de prisa. Todo [la imagen de la ciudad] cambió de pronto”, recordó la joven estudiante de FIU unas horas después del terrible suceso.

Luego añadió: “Esto [terrorismo] ha estado sucediendo durante muchos años. No es necesario acudir a la violencia para resolver un problema. Es algo muy triste que no debe ocurrir”.

Por otra parte, la joven Miranda recordó las palabras de quienes aluden a Israel como país peligroso.

“Hay quien dice que Israel no es un lugar seguro pero yo digo que no hay lugar seguro en el mundo. El mal ocurre en cualquier lugar”, recalcó.

Primera persona

Para describir el efecto demoledor de la explosión de una bomba o una ráfaga de disparos hay que vivir el triste suceso. Hay que escuchar a las sirenas echar a andar el sonido ensordecedor que advierte la llegada del terror.

Allí, entre los transeúntes que corrían de un lugar a otro, estaba Simon Klein, a escasos metros del lugar, adonde corrió a auxiliar a una mujer que yacía sobre la acera con un aparente ataque al corazón.

Un minuto después atendía a un hombre, que había caído inconsciente en la puerta del centro comercial y presentaba varios proyectiles de balas en su cuerpo.

El hombre murió minutos más tarde.

Dentro del restaurante, un joven de 12 años lloraba impacientemente. “Lloraba porque aquel hombre mal herido, ensangrentado, que murió, era su padre”, resaltó Klein.

Horas después

El jefe del Gobierno del movimiento ultranacionalista Hamás en Gaza, Ismail Haniye, elogió el ataque, a través de un mensaje en su cuenta Twitter, aunque no reclamó la autoría de los hechos.

Por otra parte, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, no condenó directamente el acto pero sí expresó “oposición a cualquier operación que dañe a civiles”.

Mientras tanto, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anticipó que el curso de la vida en Israel podría sufrir aún más, entretanto el nuevo ministro de defensa, Avigdor Lieberman, que tomó posesión del cargo la semana pasada, declaró que hará “lo que sea necesario”.

En otras palabras, teniendo en cuenta la “autonomía” del atentado, que aparentemente no guarda relación con un grupo determinado, cómo éste podría afectar el ya fragmentado proceso de paz.

“No creo que este ataque altere el ‘proceso de paz’. Casi todas las conversaciones entre Israel y Palestina han tenido lugar en un contexto de terror”, comentó el abogado de origen cubano, afincado en Israel, Mauricio Ejenbaum.

Y apuntilló: “Lo que hay que tener en cuenta es que estos ataques causan que la ciudadanía termine votando por políticos más derechistas [política más fuerte ante los palestinos]. La derecha es mucho menos probable que haga concesiones durante un proceso de paz por razones de seguridad”.

Sobre la intranquilidad que produce esta situación, ante la posibilidad de otro ataque, el jurista advirtió: “No hay tal cosa como esperando el próximo ataque. Hemos estado viviendo con esta situación desde hace muchos años”.

Y a eso agregó la serenidad que molesta a los terroristas: “Tras el ataque terrorista, la vida en Tel Aviv volvió a la normalidad en cuestión de horas. La gente a su trabajo, los niños a las escuelas. La barriada donde ocurrió el suceso está hoy llena de personas que visitan restaurantes y tiendas. Todos continuamos nuestras vidas normalmente”.

Sin aparente fin

Cuando la Organización de las Naciones Unidas adoptó la creación de un estado israelí y otro palestino en 1947, no imaginó que presenciaba el nacimiento de una sangrienta discordia, llena de excesos e incomprensiones, que 69 años después no parece tener fin.

Tal como sucedió hace 2.000 años, los israelitas reclaman el territorio situado al oeste del río Jordán, que es la gran Judea de los Manuscritos del Mar Muerto y los libros sagrados que fue invadida por imperios, repartida por los romanos y conquistada por musulmanes.

Los palestinos reclaman casi la mitad del territorio actual de Israel. Una población cuya cultura es plenamente arábiga y asegura ser descendiente de los cananeos, quienes habitaron la antigua Canaán, mucho antes de la llegada de los musulmanes en el siglo VII, un vasto territorio que aparece señalado siglos antes de Cristo y que hoy día es compartido por Israel, Jordania, Siria y Líbano.

No obstante, los expertos aseguran que es la existencia de Israel, en el traspatio del mundo musulmán, lo que verdaderamente molesta al ala más radical y poderosa del islam. Es una situación que germinó en un enfrentamiento mayor en 1966, cuando Israel respondió a los ataques de sirios, egipcios y jordanos, y terminó ocupando los territorios que hoy se conocen como Alturas de Golán, Cisjordania, el sector este de Jerusalén y la península de Sinaí, que luego devolvió a Egipto.

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