viernes 12  de  abril 2024
Homenaje

60 años de la liberación de los prisioneros de la Brigada de Asalto 2506

Este viernes se cumplen 60 años de la excarcelación de los integrantes de la Brigada de Asalto 2506, liberados a partir del 23 de diciembre de 1962

MIAMI.- Un artículo de Alberto Méndez Castelló para CUBANET rememora el 60 aniversario de la liberación de presos de la invasión de la Brigada de Asalto 2506 en Bahía de Cochinos, en Cuba.

Este viernes se cumplen 60 años de la excarcelación de los integrantes de la Brigada de Asalto 2506, liberados a partir del 23 de diciembre de 1962. Oficialmente, el primer grupo salió por el aeropuerto militar de San Antonio de los Baños luego de que en el puerto de La Habana anclara el buque mercante African Pilot con medicinas y alimentos como parte del intercambio de los prisioneros. La salida de los prisioneros de Cuba se produjo después de un azaroso proceso de negociación pública de familiares y, de forma encubierta, del gobierno de los Estados Unidos con Fidel Castro, que contó con la colaboración amiga de empresarios y juristas hasta su conclusión.

“Ellos confiaron en mí. Y ahora están en la cárcel porque yo la regué de plano. Tengo que sacarlos de ahí”, admitió el presidente Kennedy, “aquejado por un profundo sentimiento de responsabilidad y culpa”, —según relatan historiadores— por el encarcelamiento de 1 214 miembros de la brigada de exiliados, capturados tras ser abandonados a su suerte luego del desembarco y toma de Bahía de Cochinos el 17 de abril de 1961.

Cabe señalar que algunos de esos prisioneros de guerra, en violación de leyes internacionales, resultaron muertos (asfixiados) mientras eran conducidos en un transporte sin ventilación; algunos fueron fusilados por su presunta participación en “crímenes durante la dictadura de Batista”; y otros terminaron condenados a 30 años de cárcel (y no olvidar que Fidel Castro fue sancionado a 15 años de privación de libertad por el asalto al Cuartel Moncada en 1953, pero a los pocos meses, fue amnistiado junto al resto de los asaltantes presos).

Cuando digo “un azaroso proceso de negociación” no es metáfora: la liberación de los brigadistas fue un dilatado y espinoso hecho real. Si el régimen de Fidel Castro no podía fusilar en masa a los prisioneros de la Brigada 2506 (como amenazó), porque tal crimen de guerra hubiera provocado una repulsa internacional y hasta la posible intervención de tropas extranjeras, tampoco el castrocomunismo podía mantener por razones económicas, políticas y de seguridad un contingente de hombres indefinidamente presos, todos con preparación militar y muchos con instrucción profesional e ideológica, por lo que mantenerlos unidos en reclusión, de hecho, los convertía en una unidad militar cautiva, luego, potencialmente operativa. Por otra parte, dispersar a los prisioneros por las cárceles cubanas equivalía a diseminar sus ideas hasta en sus carceleros y a minimizar la victoria castrista.

Pese a esas circunstancias adversas, bien exploradas por especialistas, es conocido que el régimen de La Habana pretendió obtener ganancias económicas y políticas imposibles de considerar por los negociadores, entre ellos el más encumbrado mediador internacional de esa época, el abogado James B. Donovan, graduado de Harvard, otrora ayudante del fiscal en los procesos de Nuremberg, quien, según han relatado académicos, ya exasperado por las pretensiones cambiantes de Fidel Castro, llegó a decirle: “¿Qué, exactamente piensas hacer con los prisioneros? No los puedes ejecutar, si quieres deshacerte de ellos, si quieres venderlos, me los tienes que vender a mí. No hay un mercado mundial de prisioneros”.

En el Día del Campesino, el 17 de mayo de 1961, Fidel Castro había propuesto un canje: los prisioneros de la Brigada 2506, a los que llamó “soldados imperialistas”, a cambio de 500 tractores Caterpillar D-8 (los más potentes), dotados con piezas de repuesto para cinco años. Como contraparte de esa oferta fue creado el “Comité Tractores por la Libertad”, integrado, entre otras personas con autoridad cívica y política, por la ex primera dama Eleanor Roosevelt y Milton Eisenhower, hermano del ex presidente Ike Eisenhower, en cuya administración se había proyectado la operación de Bahía de Cochinos. Pero los expertos determinaron que los planes agrícolas de Cuba no precisaban de máquinas D-8 en la cantidad exigida, las que sí podían ser reconvertidas en equipo militar, y a cambio ofertaron 50 tractores medianos y 450 pequeños tractores, los que fueron desestimados por Fidel Castro, más interesado en conseguir relaciones económicas y diplomáticas bilaterales con Estados Unidos que en tractores.

Seis semanas después de creado por el propio presidente Kennedy, el “Comité Tractores por la Libertad” fue disuelto y, en su lugar, fue creado el Comité de Familias de Cuba para la Liberación de los Prisioneros de Guerra (CFC), integrado por familiares de los presos y por 10 brigadistas liberados como gesto de “buena voluntad” para gestionar el canje de prisioneros por tractores. Fueron estos quienes, venciendo no pocos obstáculos, consiguieron la libertad de los cautivos con la ayuda de Robert Kennedy, a la sazón fiscal general, quien, intempestivamente, para no frustrar los acuerdos, la víspera de Navidad hace ahora 60 años, debió buscar urgentemente 2,9 millones de dólares (aportados por dos donantes) exigidos por Fidel Castro como pago de 60 prisioneros liberados meses antes. Ahora, con tantos presos en las cárceles castristas, cabe preguntar: ¿Por qué no crear dentro y fuera del archipiélago cubano un Comité de Familias de Cuba para la Liberación de los Presos Políticos?

FUENTE: CUBANET

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