lunes 27  de  julio 2026

Anormal

No sé si es normal que estés tan obsesionada con el amor imposible, que aún recuerdes a esa mujer que nunca te correspondió como un gran amor en tu vida

No sé si es normal que te guste correr bajo la lluvia. Tampoco sé si es normal correr de día y correr de noche, como si tuvieras un nudo en la cabeza y otro en el pecho, como si no tuvieras otra cosa que hacer, como si esa fuera una manera de huir de tus problemas, de alejarte de tu propia sombra.

nNo sé si es normal despertar y pararte de la cama de un salto. Como si tuvieras algo muy importante que hacer, o como si estuvieras llegando tarde a algún sitio, o como si te diera culpa lo que soñaste y no quisieras seguir durmiendo.

nNo sé si es normal insistir en escribir una novela que nadie, ni siquiera tus amigos van a leer. Escribir sabiendo que la poca gente que la lea lo hará no por genuino interés sino porque te quiere, y justamente por eso no te va a decir que no le ha gustado, que deberías leer a este escritor y a este otro, que esta parte de la historia no cierra bien, o que esta frase es un poco cursi, que quizás un curso de literatura no te vendría mal, y que por favor dejes de mentir al decir que el personaje de la chica desesperada no eres tú.

nNo sé si es normal comprar ropa que nunca vas a usar. Pero eso es algo que no sabes o no te importa cuando estás en la tienda, frente a esos descuentos que no puedes creer y te emocionan incluso más que la novela que estás escribiendo, quizás esos números en rojo son esa pulsión de alegría que no eres capaz de generar tú sola. O quizás es este afán tuyo por ser siempre otra persona, buscar ser por fuera esa persona que nunca serás por dentro, esa persona que quieres y no puedes ser.

nNo sé si es normal odiarte cuando te ves convertida a ratos en una persona que no quieres ser. No sé si es normal extrañar la versión más inmadura, irresponsable, impúdica y libertina de ti.

nNo sé si es normal que estés tan obsesionada con el amor imposible, que aún recuerdes a esa mujer que nunca te correspondió como un gran amor en tu vida. No sé si es normal sentir que por eso, por ella, en homenaje a su recuerdo, todas tus relaciones con mujeres que te gustan deben ser así, imposibles.

nNo sé si es normal que no te interese tener aventuras sexuales. Que para ti la magia se rompa cuando esa persona manifiesta su interés en ti. Debería ser al revés. Pero no lo es para ti. No te interesa ni mucho menos podrías enamorarte de alguien que te deja saber de manera muy explícita que le gustas. Solo te atrae ese cuerpo que sabes que no puedes tener, o aquel que es muy improbable que consigas. Será que el recuerdo de esa mujer te hizo relacionar el deseo con lo difícil, con el misterio, con el sufrimiento, dejó esa marca en ti y ahora no sabes amar de otra manera. n

No sé si es normal querer ponerle pausa a tu vida y volver al pasado. Terminar de hacer lo que dejaste a la mitad, pelar con quien no te animaste, besar a quien no besaste, disfrutar más de todos esos momentos que ahora sabes que no volverán. Dejar congelado todo lo bueno y huir de lo malo. Aunque sepas que eso es imposible y aunque no lo fuera, no va a servir de nada igual, porque no importa cuantas veces vayas y vuelvas del pasado, vas a seguir viviendo con miedo. nNo sé si es normal querer tener una vida perfecta, querer tenerlo todo, frustrarse tanto cuando algo te sale mal. No sé si es normal que un día nublado y lluvioso en la ciudad donde vives te recuerde tanto a la ciudad donde naciste y lo mal que la pasaste en ciertos momentos, tanto que terminas recordando, una a una, aquellas razones por las que un día decidiste alejarte.

nNo sé si es normal encontrar sosiego detrás del lente de una cámara, tomándole fotos a tu hija en la playa, por la tarde, con el viento volando su pelo y el tuyo, con el bolso que pesa y te tira del cuello, ahorcándote suavemente, como si ese leve malestar fuera un recordatorio de que en ningún lugar se está a salvo de días grises. Nunca se está a salvo, pero muchas veces es solo cuestión de tomar la decisión de salir de casa, manejar unas cuadras a la playa, escuchando esa música que hace mucho no ponías, y buscar la belleza mirando por el ojo de la cámara. No sé si es normal llegar a la playa en shorts y zapatillas con una cámara negra bastante pesada, pero prefieres ser anormal y sentirlo todo, a ser normal y no saber quién eres.

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