Uruguay-Francia

Los franceses respiraron tranquilos por la ausencia de Edison Cavani. Christian Stuani salió a la cancha en su lugar. El goleador del Girona español, tenía la difícil tarea de sustituir al jugador, en un excelente momento futbolístico, como reafirmaron sus goles contra Portugal.

Didier Deschamps confiaba en que Antonine Griezman podía destrozar a la defensa uruguaya. Él conoce el juego de Diego Godín y José María Jiménez, pues ambos lo hacen en el Atlético de Madrid. La ausencia de Matuidi, por tarjetas amarillas, la suplió Tolisso, conformando un tridente con Kanté y Pogba.

Una jugada a balón parado fue cobrada de izquierda por Griezman en el minuto 40. La levantó al centro de área, siendo buscada por Varane, que se lanzó, dejó petrificada a la defensa celeste y de cabeza buscó el segundo palo, quebrando, por segunda vez, en esta Copa del Mundo, la puerta de Fernando Muslera.

El partido estaba 1-0 a favor de Francia. A los uruguayos les cuesta jugar con el partido abajo. La última vez que ganaron viniendo de abajo fue en el mundial de Inglaterra 1966, justo frente a Francia, al perder por este marcador y terminar ganando 2-1.

Los uruguayos tuvieron la mejor oportunidad de gol, segundos antes de finalizar el primer tiempo, un disparo reafirmó la destreza de Hugo Lloris en la puerta de Francia.

El segundo tiempo comenzó 1-1. La formación de ambas selecciones permaneció inmutable. “El Maestro” Tabárez movió su alineación en el 59. Salió Stuani, quien no estuvo a gran altura, y aunque es indiscutible su capacidad goleadora, no está forjado para este tipo de juegos. Fue sustituido por Maxi Gómez y “Cebolla” Rodríguez suplió a Betancur. Sin embargo, los franceses comenzaron jugando con el marcador, como si les bastara un gol para obtener la victoria. Ninguno de los equipos parecía tener prisa, pero los sudamericanos estaban apremiados.

Griezman apareció una vez más en el 61. Disparó frontal, de izquierda, a Muslera, quien se pasó hacia la derecha en la colocación y el balón rebotó en sus manos, terminado en las redes para el 2-0.

El fin de la novela uruguaya estaba a merced del reloj. En el 88 lo reafirmó Giménez, pues al colocarse en la barrera rompió a llorar. Después de cinco minutos de descuento, Francia se convirtió en el primer semifinalista de Rusia 2018. Si aduje en el comentario anterior mis dudas sobre el arbitraje del argentino Néstor Pitana, lo hizo a una gran altura.

Fue inmensa Uruguay en esta Copa del Mundo, derrotada por Francia, como dijo Óscar Washington Tabárez, porque “nos faltó jugar mejor que el rival”, pero agregó, “hoy solo se acaba un sueño, pero vendrán otros”.

Brasil-Bélgica

El planteo táctico sobre la cancha de Tite y Roberto Martínez fue fundamental. La Copa del Mundo, por momentos, nos sugiere que la era de Pelé, Romario o Maradona cede al juego colectivo. Luminarias como Hazard, De Bruyne, Neymar y Philippe Coutinho dirimieron el pase a semifinales.

Bélgica llegó a cuartos haciendo lo que debía: ganar sus partidos. Aunque vivió un juego agónico frente a Japón, que los derrotaba en el segundo tiempo 2-0. La lesión de Danilo fue una de las pérdidas de Brasil, siendo sustituido por Fágner, mientras las dos tarjetas amarillas de Casemiro llevaron a la cancha a Fernandinho.

Aun cuando el sistema planteado por el técnico belga ha sido vapuleado, el propio De Bruyne asegura, que se siente maniatado como volante central, frenó a la “verdeamarela”. Fue imponente la formación de Vertonghen-Alderweireld-Kompany.

El primer tiempo resultó antológico. Los belgas abrieron el marcador, por un tiro de esquina en el minuto 13. El centro fue peinado por Fernandinho, autogol, empujándolo a las redes para el 1-0. Pero su actuación dejó mucho que desear, no solo por esta acción, sino al entregar el centro de la cancha y condicionar las acciones de transición belgas.

La presión de los europeos no dejó jugar a Brasil. Lukakus protagonizó, en el minuto 30, un excelente contragolpe, quitándose a dos jugadores y habilitando a De Bruyne, quien metió un balonazo de derecha en busca del segundo palo. Perdía Brasil 2-0 con Bélgica, diferencia que, solo fue remontada por los brasileños, el domingo 19 de junio de 1938, cuando perdían 2-0 con Suecia y la derrotaron 4-2.

En el segundo tiempo Tite decidió mandar a la cancha a Roberto Firmino por Willian, a Douglas Costa sustituyendo a Gabriel Jesús y a Renato Augusto en lugar de Paulinho, avizorándose, por vez primera, oportunidades claras para la definición.

Augusto, quien confirió a Brasil verticalidad en la cancha, anotó de cabeza el único gol, capitalizando un centro de Philippe Cotihno. Sobrevendrían las continuas envestidas en busca del empate. Si Neymar estuvo perdido cuando más se necesitaba, privando a su equipo del hombre definición, tuvo momentos de lucidez. Pero Douglas Costa, de cambio, poco hizo, Marcelo, ausente en dos juegos, fracturó el sistema defensivo, solo cumpliendo su rol Thiago Silva, sin dudas, el mejor centro del mundial, y Miranda, una sombra para Lukakus.

El técnico de origen español Roberto Martínez, reforzó la línea defensiva en los minutos finales, poniendo a jugar a Thomas Vermaelen. La defensa belga, unida a la magistralidad de Thibaut Courtois y a la inteligencia de Eden Hazard, frenaron el empuje de los sudamericanos.

Pitazo final. Bélgica 2-Brasil 1.

Los belgas concretaron una actuación histórica, igualando el pase a semifinal logrado en México 1986, y Brasil, el equipo historia, que de veinte mundiales en once ha estado en semifinales, quedó eliminada del mundial.

La Arena Kazán devino tumba de los campeones en esta Copa del Mundo, al ser el escenario, no solo de la eliminación de Brasil, sino de Alemania y Argentina.

FUENTE: Eduardo Mora Basart

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