De la misma forma en que Simón Bolívar condujera la Campaña Admirable para liberar a Venezuela, nuestro presidente encargado, Juan Guaidó, luego de volver a burlar los controles del dictador Nicolás Maduro, inició desde Bogotá una gesta que la mayoría de los venezolanos esperamos sea recordada en nuestra historia como la segunda Campaña Admirable.
La profunda secuela que ha dejado esta gira internacional de Guaidó en los intereses continuistas del régimen venezolano, informan de la existencia de una estrategia de amplio espectro muy bien diseñada. Varios aspectos de la gira nos dan las claves del daño infligido al régimen.
Empecemos por recordar la frase que, a modo de desiderátum, expresara Guaidó al comienzo de la gira: “Vamos a consolidar el apoyo del mundo para lograr la libertad de Venezuela”.
El primer paso de la gira fue en Colombia y “coincidió” con la Cumbre Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo, en la que Guaidó sostuvo encuentros con Iván Duque y con Mike Pompeo. Los participantes emitieron declaraciones conjuntas apoyando acciones amparadas por el TIAR y condenando al régimen venezolano por albergar en el territorio nacional a grupos terroristas.
Luego de culminar su visita a Colombia, el presidente encargado inició el segmento europeo de su gira, comenzando en el Reino Unido, para luego seguir a Bélgica, Suiza, Francia y España.
Guaidó fue tratado en Europa como Jefe de Estado y se reunió con el primer ministro británico, Boris Jonhson; la canciller alemana, Angela Merkel; el presidente francés, Emmanuel Macron; el alto representante de la Unión Europea Josep Borrel y otros jefes de Estado, cancilleres y autoridades comunitarias. El clamor general europeo apunta hacia la más próxima recuperación de la democracia en Venezuela, con la respectiva salida del régimen usurpador.
Incluso el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, quien se negó a recibir a Guaidó en Madrid por presiones muy mal disimuladas de sus impresentables socios circunstanciales de gobierno, terminó torciendo el brazo con unas declaraciones forzadas en las que reconoce “nuevamente” a Guaidó como el único presidente legítimo de Venezuela.
Luego vendría el último segmento de su gesta, en América del Norte, siendo recibido por el primer ministro canadiense, Justin Truddeau, para luego dirigirse a la ciudad de Miami a fin de sostener un masivo encuentro con la diáspora venezolana, con la presencia de congresistas y autoridades locales.
Las mayores sorpresas para Guaidó ocurrieron en los últimos días: primero, con la inesperada invitación del presidente Donald Trump para asistir a su presentación anual del Estado de la Unión ante el Congreso de los EEUU; segundo, al manifestar Trump que el control de Maduro sobre la tiranía sería aplastado; tercero, cuando Trump lo presentó ante los representantes de todos los poderes públicos de EEUU quienes se pusieron de pie para ovacionarlo y, finalmente, con una reunión al día siguiente en la Casa Blanca para conversar y “planificar” las próximas acciones.
Todo indica que el regreso del presidente Guaidó a Venezuela estará ocurriendo en los próximos días. Si el régimen le detiene, que es probablemente lo que más desea, la reacción internacional será inmediata y fulminante. Si el régimen no lo detiene, que es lo que probablemente suceda, este mostrará su debilidad, especialmente frente a los suyos.
Es exactamente en ese momento, en el que lo explosivo del regreso de Guaidó podría ser capitalizado. De hacerlo bien, será recordado siempre como en héroe. De no hacerlo, Venezuela perderá otra valiosa oportunidad y él será entonces mal recordado u olvidado.
Durante la Campaña Admirable, Simón Bolívar se vio forzado a declarar el decreto de Guerra a Muerte, dadas las atrocidades de los actos militares del comandante español Domingo de Monteverde.
Con tanto viento a favor, si Guaidó clara y nítidamente llama a la sociedad venezolana a un levantamiento popular, confirma que ha solicitado y que cuenta con el apoyo militar del mundo occidental y propone la negociación amplia de un nuevo pacto social, con toda seguridad logrará cumplir con el manido mantra del cese de la usurpación.
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@juanriquezes