martes 24  de  febrero 2026
OPINIÓN

Código Armagedón 

Visión analítica desde Washington DC, la capital del país, donde el poder y sus efectos tienen otra perspectiva
Diario las Américas | SONIA SCHOTT
Por SONIA SCHOTT

Según el Nuevo Testamento, Armagedón, o colina de Megido en hebreo, es desde donde líderes terrenales, bajo influencias demoníacas, se enfrentan a las fuerzas de Dios.

Armagedón se menciona en la Biblia sólo una vez, en el Apocalipsis de San Juan, como la última batalla entre el bien y el mal, antes del Día del Juicio Final.

Utilizando el contexto, Armagedón también se convirtió en un éxito taquillero de ciencia ficción en 1998, que presentaba a un grupo de perforadores petroleros que eran enviados, por la agencia espacial estadounidense (NASA), a un enorme asteroide que amenazaba a nuestro planeta, con la misión de taladrar su superficie y destruirla utilizando una bomba nuclear.

Ahora, Armagedón ha vuelto a recobrar la atención, al menos en política.

Aunque no hay ciencia cierta sobre si el presidente ruso, Vladimir Putin, utilizará armas nucleares para destruir nuestro mundo, no se puede descartar su viabilidad, después de los reveses que ha sufrido en su invasión a Ucrania.

Esta posibilidad es preocupante, de acuerdo con el presidente Joe Biden quien habló de un renovado riesgo de Armagedón que no se daba desde la Crisis de los Misiles Cubanos, en 1962.

La Casa Blanca luego aclaró que la advertencia de Biden no provenía de ninguna información de inteligencia que sugiriera un peligro nuclear inminente.

El exjefe del Estado Mayor Conjunto, Mike Mullen si bien calificó al presidente ruso como un “animal acorralado”, añadió que los comentarios de Biden no fueron útiles.

Y es que el tema de Armagedón pareciera estar alimentando exactamente el tipo de terror y pánico que Putin está tratando de crear y Biden cruzó la línea cuando sugirió un escenario aterrador sobre un intercambio nuclear entre Estados Unidos y Rusia.

El asesor de seguridad nacional Jake Sullivan ya había advertido que Putin enfrentaría consecuencias catastróficas si decidiera usar armas nucleares tácticas en Ucrania.

Si bien el mandatario estadounidense debe informar al público sobre los desarrollos de la guerra en Ucrania, parece demasiado apocalíptico predecir que el mundo podría estallar en llamas pues ayuda a Putin, quien busca asustar a Estados Unidos y Europa para que no apoyen al gobierno de Kiev.

Según los informes de inteligencia, Putin vive y trabaja en un entorno cada vez más aislado, ya sea en su residencia en Moscú o en su dacha en las afueras de la capital rusa.

Aquí podría radicar el peligro.

¿Tomará decisiones sin tener en cuenta las posibles consecuencias, no solo en Ucrania sino en el resto del mundo?

En todo caso, para la gran mayoría de estadounidenses lo que está sucediendo en Ucrania no es una prioridad, porque representa una guerra a miles de kilómetros donde no hay tropas estadounidenses.

Sin embargo, el continuo aumento en el costo de vida puede atribuirse en gran medida a las consecuencias de la guerra y la venganza de Putin contra Occidente al reducir sus suministros de energía a Europa.

El invierno que se avecina podría ser sombrío para muchas familias, aunque Estados Unidos sea autosuficiente en energía.

Para el especialista en economía Mohamed El-Erian “hemos tenido una volatilidad inquietante porque el mercado de valores ha bajado entre un 20 y un 30%. Hemos tenido bonos que se supone que salvaguardan la inversión que también bajaron alrededor de un 15%. Así que no ha habido dónde esconderse. Por eso la gente se siente insegura”.

Para El-Erian, la Reserva Federal cometió grandes errores: caracterizar erróneamente la inflación como transitoria. El reconocer tardíamente que la inflación era persistente y alta y como resultado “al no pisar el acelerador el año pasado, está pisando el freno este año, lo que nos llevaría a la recesión” señaló el experto.

Otro de los elementos en esta ecuación, es el precio del petróleo, que se espera suba por encima de los 90 dólares el barril, después de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidiera recortar el suministro en dos millones de barriles diarios, lo que supone el mayor recorte de la oferta petrolera desde mayo de 2020.

“China, Europa y Estados Unidos se están desacelerando mucho más rápido, lo que significa una menor demanda de petróleo. Entonces, ¿qué hace la OPEP? Recorta el suministro. Así que esto no debería haber sido una gran sorpresa. Eso es lo que hacen. Esa es la historia. Pero ciertamente no son buenas noticias para la economía estadounidense”, sentenció El-Arian.

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