martes 16  de  diciembre 2025

Coffee Party

En realidad se necesita ser muy flemático, yo diría casi indiferente, para no darle importancia al problema de la reforma migratoria

Las valientes declaraciones ndel republicano Mario nDíaz-Balart, calificando de n"altamente irresponsable" nla postura de algunos dirigentes nde su partido, al cruzarse nde brazos y aplazar el ndebate sobre la reforma migratoria, nhicieron renacer nen mí una ilusión con la que nsueño a veces: que emerja al ninterior del Partido Republicano nun Coffee Party. n

El té es la bebida de los ingleses ny los chinos, dos pueblos nmás bien flemáticos. nEn realidad se necesita ser nmuy flemático, yo diría casi nindiferente, para no darle nimportancia al problema de nla reforma migratoria justo nahora, cuando el país mira nconmovido a esos niños nque abandonaron su tierra nde origen, empujados por nla irresponsabilidad de sus npadres y la corrupción de nsus gobiernos. n

No malinterpreten mis npalabras, yo no abogo porque nse legalice automáticamente na esos menores de nedad. El hecho de que sean nniños y sufran no es causa nnecesaria y suficiente para ntomar una decisión así. Lo nque cuestiono es que no se nhaga nada y no se proponga nninguna solución, ni en un nsentido ni en otro. n

Como muy bien dijo Mario nDíaz-Balart, eso es algo"altamente nirresponsable". nLos latinos preferimos el ncafé, quizás porque somos nmás apasionados en nuestras nconvicciones. El Coffee nParty con el que yo sueño ndebería tener esa doble nconnotación: más volcado nhacia los hispanos y menos ncalculador en sus estrategias npolíticas. n

Porque lamentablemente, neso es lo que hacen ciertos nsectores de la oposición republicana: ncalculan votos. n

La economía de Estados nUnidos está en ascenso; nel Obamacare comenzó a nandar; y no se observan en el nhorizonte grandes amenazas na la seguridad interior no exterior. Si este fuese un npaís de América Latina, el nPartido Demócrata debería nbarrer en las elecciones de nnoviembre. Pero no ocurrirá nasí. Dicen los expertos que nla disputa electoral será muy nreñida porque el voto no es nobligatorio sino voluntario, nde tal modo que en las urnas nmuchas veces no se refleja nla opinión mayoritaria de la npoblación sino la opinión de nlos grupos más politizados. n

Los republicanos que ntoman té (los flemáticos, nlos indiferentes) lo saben. nNo apuestan en esta elección na los sentimientos de nlas grandes mayorías sino na la visión estrecha de una nminoría radicalizada."Más nvale una curul en mano que nla simpatía de millones de nciudadanos que no votan", nparecen pensar. n

Pero esa es una estrategia nde patas cortas. Los republicanos ntienen un ejemplo nmuy cercano en el que npodrían fijarse: el propio nBarack Obama.
El presidente nactual no ganó las nelecciones sumando electores nsino ofreciendo un nmensaje de esperanzas; pero nluego, cuando llegó a la Casa nBlanca, se comenzó a fijar ndemasiado en las encuestas ny cambió. En lugar de napoyar a los hispanos, miró npara otro lado.

El resultado nestá a la vista: le va muy bien nen su gestión y aun así le va npésimo con su propia popularidad. nOjalá que no le pase nlo mismo a los republicanos: nque con el cálculo político y nlas encuestas obtengan un nexcelente resultado en noviembre ny una aplastante derrota ndos años después

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